Publicado: 13.03.2016 23:27 |Actualizado: 14.03.2016 12:04

La historia perdida de los soldados demócratas en el ejército franquista

La Unión Democrática de Soldados, una asociación clandestina, intentaba evitar los abusos de los mandos fascistas sobre los soldados de reemplazo y concienciar a las tropas de que no marchasen contra el pueblo en caso de golpe militar. Cuarenta años después de su creación, la democracia ha olvidado por completo su historia

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El soldado, el órgano de expresión de la Unión Democrática de Soldados.

Portada de 'El Soldado', el órgano de expresión de la Unión Democrática de Soldados.

@CdelCastilloM

MADRID.- Aquellos que todavía recuerden los pequeños detalles de la Transición quizá conserven en su memoria a los miembros de la Unión Militar Democrática (UMD). Los úmedos fueron un grupo de oficiales dentro del propio Ejército franquista que se confabularon para facilitar la llegada la democracia y representar una oposición real a los mandos fascistas que amenazaban con volver a ocupar el poder. 

Aunque aún desconocida por la mayoría, la historia de estos militares ha sido reconocida por las administraciones. Su ideario democrático y pacífico en las filas de unas Fuerzas Armadas entonces ensordecidas por el ruido de sables fue distinguida con la Cruz al Mérito Militar durante la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, a propuesta de su JEMAD, Julio Rodríguez.  

Sin embargo, la UMD no fue el único movimiento en el interior del Ejército franquista que intentó propugnar valores de convivencia democrática en los cuarteles. Otra asociación clandestina, con una labor menos mediática —la UMD llegó a ofrecer ruedas de prensa en Francia— pero más expuesta al estar formada por soldados rasos, también se atrevió a desafiar a la dictadura en uno de sus núcleos duros. Se trata de la la Unión Democrática de Soldados, la UDS, que componían únicamente jóvenes reclutados forzosamente para realizar el servicio militar obligatorio.


A diferencia de los de la UMD, que eran oficiales,
los miembros de la Unión Militar Democrática eran soldados rasos: jóvenes reclutados forzosamente para hacer 'la mili'

A diferencia de los úmedos, que no tenían ninguna afiliación política y actuaban desde la neutralidad manifiesta, la UDS estaba impulsada por la Joven Guardia Roja, la organización juvenil del Partido del Trabajo (PTE). "A la izquierda del Partido Comunista, que era la principal oposición a la dictadura franquista, el PTE fue, junto a la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), una fuerza decisiva en el impulso del movimiento obrero, del feminista, del estudiantil... Y también en la formación de la UDS", explica el historiador Gonzalo Wilhelmi.

Con Franco muerto, el Partido Comunista abogó por la reconciliación y pasar página tras la dictadura. No obstante, las plataformas a su izquierda aún creían en que la sociedad se encaminaría a una ruptura completa con el franquismo, a imagen y semejanza de lo ocurrido en la Revolución de los Claveles portuguesa apenas dos años antes, en la que el Ejército derrocó a la dictadura salazarista dio paso a un nuevo régimen democrático.

Octavilla de la UDS.

"Era evidente que iba a haber un cambio político, pero había incertidumbre acerca de cómo sería ese cambio y qué alcance y profundidad tendría. Una parte de la izquierda todavía creíamos que sería posible un cambio radical, de fondo, y en ese cambio de fondo era crucial qué papel iban a desempeñar los ejércitos", relata Fernando Luengo, uno de los miembros fundadores de la UDS, que se desarrolló desde la muerte de Franco hasta principios de los 80. 

"Es en ese contexto de expectativa cuando algunos partidos de izquierda intentamos organizar a la tropa", continúa Luengo, explicando que la mayoría de acciones de la UDS eran "pequeñas actividades" con el objetivo de confraternizar con el resto de compañeros y disminuir el ambiente violento que reinaba en los cuarteles, así como defender los derechos democráticos de los soldados. Pese a ello, explica cuál era su objetivo último: "Que las tropas, llegado ese punto de ruptura, no se pusieran del lado del poder".



Demócratas en la cuna del franquismo

Heriberto Cairo, decano de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, precisa que "en el año 76 pudo suceder todo. Es un año en el que el dictador ha muerto y no está claro qué va a ocurrir". Y no se podía descartar que los altos mandos del Ejército decidieran acabar de raíz con los vientos de cambio que empezaban a percibirse.

"¿Si la UDS podía haber tenido un papel a la hora de evitar una salida de las tropas a la calle? En el 76 habría dicho que sí. Ahora... No es descartable que hubiera resistencia"

"La UDS nace como un intento de asegurar también en las Fuerzas Armadas una opción de cambio que en ese momento no existía. Y evidentemente, en un ejército de conscriptos como era el español en aquel momento, era necesario organizarse para empezar a garantizar los derechos democráticos de los soldados dentro del propio ejército", rememora Cairo. "¿Si la UDS podía haber tenido un papel a la hora de evitar una salida de las tropas a la calle?", reflexiona el que fuera miembro de la Joven Guardia Roja en aquel entonces. Tras un pausa, responde: "Si me preguntas en el 76 te hubiera dicho que sí. Ahora... Es muy difícil responder. No es descartable que hubiera habido conatos de resistencia". 

Información sobre la UDS en el ABC del 6 de febrero de 1980.

Información sobre la UDS en el ABC del 6 de febrero de 1980.

"Tuvieron algunos logros modestos, como por ejemplo los pases de pernocta, con los que los soldados podían salir del cuartel los fines de semana. Estas pequeñas victorias fueron lo que motivó que se crearan UDS en distintas provincias", aclara el historiador Wilhelmi, autor de Romper el consenso. La izquierda radical en la Transición (Siglo XXI).

"Hay que entender que en aquella época el Ejército era francamente fascista. En los cuarteles había unas condiciones de vida malísimas y un atropello continuo a los derechos humanos, esos eran los parámetros en los que nos movíamos", relata Fernando Luengo, que era uno de los encargados de repartir el periódico de la UDS: octavillas que recogían los principios de la asociación, los casos de soldados detenidos y explicaban cómo actuar para intentar defender los derechos de la tropa ante los mandos.

Reivindicaciones de la UDS, en un número de 'El Soldado'

Reivindicaciones de la UDS, en un número de 'El Soldado'

Luengo fue arrestado, junto a otros compañeros, cuando el Ejército sospechó de las actividades de la UDS y registró los cuarteles en busca de pruebas. Aquellos a los que se les descubrió propaganda de la UDS pasaron meses incomunicados en castillos militares. 

¿Demasiado riesgo?

Cairo reconoce que él y sus compañeros de la Joven Guardia Roja, que también se movía en la clandestinidad, eran "conscientes de que la represión en aquel momento se cebaba con los compañeros que estaban en la UDS". No en vano, Gonzalo Wilhelmi expone que "la versión que se ha dado posteriormente de una dictadura atenuada en sus últimos años no tiene rigor histórico. La represión fue muy grande hasta el final".

Información sobre los miembros de la UDS presos.

Este riesgo fue precisamente lo que evitó una relación más estrecha entre la UMD y la UDS, que Wilhelmi adelanta que "intentaron hacer acciones conjuntas, pero no llegaron a realizarse". Luengo revela que "la UMD tenía otro tipo de estrategia. Pensaban que lo de la UDS era meterse en el corazón del golpismo y que era muy peligroso porque podía servirles de excusa para atacar". "Igual tenían razón. Nosotros en aquella época creo que no calibrábamos el golpismo abierto que había en los cuarteles", se confiesa el miembro de la UDS, que estaba formada exclusivamente por jóvenes haciendo la mili

Jóvenes idealistas en la cuna del franquismo. "Había maniobras en las que nos metían en los transportes acorazados y nos daban vueltas alrededor de los cuarteles diciendo que íbamos a Madrid. El ambiente que se respiraba en los transportes era de un miedo brutal. En un momento extremo no sé qué hubiera ocurrido. Si no se trabaja con la tropa para generar en ella sentimiento de dignidad, de democracia y de compromiso con el pueblo... ¿cómo hubiéramos respondido? Sin eso, creo que todo hubiera sido peor", concluye Luengo, hoy profesor de Economía Aplicada en la UCM.