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Mocion de censura Los últimos movimientos de la partida de ajedrez que pueden acabar con Rajoy 

El viernes al medio día termina la cuenta atrás, de infarto, que podría cambiar al Gobierno y que, en cualquier caso, abrirá un nuevo escenario político

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su escaño, durante la sesión de control en el Pleno del Congreso de los Diputados. REUTERS/Juan Medina

Los mentideros del Congreso están que arden más que nunca. Las conjeturas se multiplican y los posibles futuros son muy distintos y se decidirán "in extremis" en el último minuto.

Estas son las posibilidades y sus opciones:

Moción de censura de Pedro Sánchez

Los socialistas dicen sostener todas las vías abiertas para conseguir los 176 votos que necesitan para que triunfe su moción de censura, aunque algunas se muestran mucho más cerradas que otras. Cuentan con los votos de Unidos Podemos y Compromís, les faltan los de PDeCat, ERC y el PNV o los de Ciudadanos, vías incompatibles entre sí, para convertir a Pedro Sánchez en el nuevo presidente del Gobierno. Sin embargo, los naranjas, cuentan entre bastidores, que con Pedro Sánchez como candidato "no way", ponga la fecha que ponga a las elecciones, es decir, que Ciudadanos ya tiene claro que, pase lo que pase, el viernes no apoyará a Pedro Sánchez. Del alejamiento entre PSOE y Ciudadanos también queda constancia con socialistas confesando hoy, en los pasillos del hemiciclo, que Sánchez pidió a Albert Rivera reunirse con él y Rivera le mandó a Villegas, en su nombre. Además, Pablo Iglesias también ha piado ante los medios; dice que “intuye" que la moción sale adelante con "nuestros apoyos, los catalanes y los del PNV".

El secretario General de Ciudadanos, José Manuel Villegas (i), y el coordinador general del Partido Popular Fernando Martínez-Maíllo, conversan en un aparte durante la sesión de control en el pleno del Congreso. EFE/JJ Guillén

El PNV, la llave de la puerta que puede llevar a Sánchez a Moncloa 

Los nacionalistas vascos, otra vez, tienen el futuro de este país en su mano. Los nacionalistas catalanes de uno y otro color, PDeCat y ERC, reconocen entre bastidores a este periódico, que, si, como ha publicado más de un medio, el PNV votará lo que voten los independentistas catalanes, "esto está hecho", "nuestra prioridad es un cambio de escenario" y nos explican que "aunque el PSOE no nos prometa nada, lo que venga será mejor que lo que hoy tenemos, empezaremos de cero". Así que, a pesar de las informaciones que dicen que el PNV podría perder los 540 millones, que los presupuestos que aprobó con Don Mariano la semana pasada adjudicaron a Euskadi, todo, menos ellos, apunta a que podrían apoyar a Pedro Sánchez. Fuentes del partido, siempre discretas, reconocen que creen que los presupuestos no están en peligro y que las posibles enmiendas que el PP podría aprobar, con su mayoría absoluta en el senado, no llegarían muy lejos porque necesitan ser ratificadas por mayoría en el Congreso. Rafael Hernando, el portavoz de los populares, hoy dejaba caer al respecto, ante los medios, la idea de que las cuentas del Gobierno, si el Gobierno cae, podrían correr peligro y no aclaraba a qué se estaba refiriendo. Después negaba a este periódico que se refiera a que el PP vaya a tumbarlos en el senado, como podría hacer, aunque fuera un movimiento antisistema poco probable. Hernando dice que es el PSOE quien probablemente los modificaría a decretazos si llega a la Moncloa; no cree que gobierne con las cuentas de otros.

Moción instrumental de Podemos o/y de Ciudadanos 

Los naranjas anunciaron que presentarían su propia moción de censura instrumental para convocar elecciones inmediatamente, no como propone Pedro Sánchez, pero para hacerlo necesita a 35 diputados y solo tiene 32. No llegó a tiempo de hacerlo a la vez que la que está en curso y, hasta ahora, no ha conseguido las firmas necesarias y quién sí que las tiene podría adelantársele. Unidos Podemos ha anunciado que la presentará, con las mismas condiciones, si Pedro fracasa, y que para hacerlo "no necesitamos préstamos". En pasillos, Ciudadanos no se niega a negociar apoyar esa iniciativa de los morados, pero tampoco retira la opción de presentar una moción propia. Deja el horizonte abierto y recuerda que el problema es que el Gobierno se niega a un adelanto electoral.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, a su llegada al Pleno del Congreso de los Diputados. REUTERS/Juan Medina

Ciudadanos afirma que partido a partido y que, si el viernes Pedro fracasa, seguirán intentando conseguir los tres diputados que les faltan, sin aclarar en qué caladeros piensan pescar esas firmas y atacando a Ana Oramas, la diputada de Coalición Canaria, que contó que Albert Rivera ya andaba "mandándole mensajitos" pidiendo su voto. En pasillos, los naranjas le han acusado de mentir, dicen que Rivera no tiene ni su número de teléfono. Ella contesta que no se refería a esos mensajitos si no a los que Villegas lanzó en declaraciones, en las que afirmaba que Oramas siempre es "muy razonable y que esperaban poder convencerla". Oramas ha zanjado la cuestión con claridad, dice que prefiere que Ciudadanos no le llame.

Dimisión de Mariano Rajoy, el botón nuclear

Sin embargo, todas estas cábalas podrían saltar por los aires con la dimisión de Mariano Rajoy, una posibilidad que nadie se planteaba hasta que alguien de Moncloa lo ha filtrado como última opción del Presidente, si sospecha que la moción de Sánchez podría prosperar. En los pasillos, algunos miembros del partido se atreven a elucubrar sobre esta baza, afirman que "siempre sería mejor irse que que te echen" y que podría justificar su salida como "un ejercicio de responsabilidad" para evitar "un gobierno frankesntein", que inestabilizaría el país y echaría a perder la recuperación económica y, a la vez, salvar al partido.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, responde a los aplausos de sus diputados a su llegada al hemiciclo del Congreso de los Diputados. EFE/Ballesteros

Si esto sucediera, los mentideros dicen que Don Mariano se iría a su casa y el Gobierno quedaría en funciones con Soraya Sáenz de Santamaría al mando, hasta consensuar un candidato que tendría que presentarse a una investidura y conseguir los votos necesarios o bien por mayoría absoluta, en la primera votación o por mayoría simple, más síes que noes. No hay plazo para presentar a ese candidato de consenso, pero la Constitución marca que las cortes se disolverían, dos meses después de la primera votación de investidura fallida. Recordemos que Mariano Rajoy estuvo casi un año en funciones esperando el acuerdo que nunca llegó y que nos devolvió a las urnas.

Si Mariano Rajoy se viera obligado a asumir la responsabilidad política que se ha negado a aceptar hasta ahora, el PNV conseguiría también evitar una convocatoria electoral inmediata, como es su objetivo principal, para tratar de evitar una victoria de Ciudadanos, un partido antinacionalista que, a día de hoy, ganaría las elecciones, según la mayoría de las encuestas y, así, protegería al PP, frente a su máximo contrincante, el partido naranja y apostaría por la estabilidad presupuestaria.