Publicado: 08.10.2015 23:00 |Actualizado: 09.10.2015 07:00

UPN le dice 'agur' al PP: no quiere reeditar la coalición

Tras renovar su dirección, los regionalistas navarros se resisten a volver a presentarse a las generales con el partido de Rajoy, que podría perder uno de sus principales aliados. “La mano está tendida”, responden desde la sucursal de los populares en Pamplona.

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El presidente de UPN, Javier Esparza, en una foto de archivo. / EUROPA PRESS

El presidente de UPN, Javier Esparza, en una foto de archivo. / EUROPA PRESS

BILBAO.- “Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo”, escribió alguna vez el político y científico estadounidense Benjamin Franklin. Con todos los respetos hacia su figura, los conservadores de Unión del Pueblo Navarro (UPN) no tienen ninguna intención de seguir su consejo, al menos en un Congreso de los Diputados que vuelva a estar al mando del PP. Si el partido de Rajoy se mantuviese en el poder, los diputados de UPN podrían resumir su posición con una frase del escritor zaragozano Baltasar Gracián: “Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene”. Fin de la cita.

Según puede palparse en el otoño de Pamplona, cosechar una derrota tras 20 años ininterrumpidos en el poder puede derivar en reflexiones muy profundas sobre el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro. En realidad, todo comenzó en primavera. El pasado 24 de mayo, los regionalistas navarros no consiguieron los votos suficientes para impedir que las denominadas “fuerzas del cambio” –Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e IU-, sumasen sus votos, le arrebatasen el poder y convirtiesen en presidenta a Uxue Barkos, una periodista independiente que llevaba cuatro años respirándole en la nuca a la hasta entonces responsable del gobierno navarro, la lideresa Yolanda Barcina.

“Se acabó el régimen (de UPN)”, coincidieron en señalar entonces los nuevos socios de gobierno. Barcina entendió que ya era momento de volver a dar clases en la universidad –es catedrática de Nutrición y Bromatología-, y sus compañeros creyeron que había que encontrar un líder capaz de recuperar el Palacio de Navarra –sede del gobierno foral-, ése mismo que durante dos décadas sintieron como su casa y que ahora, según palabras de distintos dirigentes conservadores, se encuentra en manos de nacionalistas e izquierdistas capaces de izar la ikurriña o, aún peor, de planear la vieja y temida anexión a Euskadi.



Según decidieron los afiliados de UPN en una asamblea extraordinaria, el encargado de afrontar esta inmensa tarea será Javier Esparza, ex consejero del gobierno de Barcina. Tras conquistar el respaldo de los suyos, este profesor de 45 años tiene ganas de revisar algunos puntos clave en la vida del partido. “A día de hoy tenemos un acuerdo con el PP, un acuerdo que se romperá el día que se convoquen las elecciones”, explica Esparza a Público. Así resume el nacimiento, vida y muerte del pacto alcanzado entre los conservadores de Madrid y Pamplona en las elecciones generales de 2008 y 2011.

Tanto en unas como en otras –las primeras con victoria de Zapatero, las segundas con triunfo de Rajoy-, UPN y PP se presentaron en coalición. Cuando les tocó ser oposición al PSOE, estuvieron juntos. Cuando Rajoy consiguió el sueño de ser presidente, también. De esta manera, los dos diputados regionalistas apoyaron todas y cada una de las iniciativas surgidas en La Moncloa. La reforma laboral o del aborto, el endurecimiento del Código Penal, la Ley Mordaza… ahí estaban siempre los diputados navarros, levantando la mano al ritmo que marcaba el Gobierno.

“Ha habido de todo”, puntualiza Esparza a Público. “Han sido unos años muy complicados desde el punto de vista económico –continúa-, y el régimen foral en ocasiones ha estado cuestionado. Ahí hemos tenido momentos de encuentro y momentos de desacuerdo”. Con esos antecedentes, el nuevo jefe de UPN no quiere saber nada de otro pacto electoral. “No veo la coalición en este momento”, indicó a este periódico, aunque también dejó caer que si los populares le hacen una propuesta en los próximos días, la analizará “desde el respeto y pensando en lo mejor para esta tierra”. En cualquier caso, el líder regionalista cree que lo mejor para su formación será “tener voz propia en Madrid”, limitándose a apoyar aquellas “propuestas de otros partidos que afecten al conjunto de los españoles y a los navarros y que sean positivas” para la Comunidad Foral.

La postura de Esparza contaría con el apoyo de la mayoría de su partido. En Fitero –el pueblo de donde proviene la familia del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz-, el alcalde y dirigente de UPN, Raimundo Aguirre, admite que la idea que prima en UPN es que esta formación “tenga voz propia” en Madrid. “Si esa voz propia se puede tener con el PP, bien. Si no, tendremos que estar solos”, subrayó el edil a Público. Aún así, Aguirre reconoce que el divorcio no dejará de tener su parte dolorosa. “En Fitero, PP y UPN siempre han andado juntos. En otros pueblos se pueden haber producido erosiones y problemas –destacó-, pero aquí los militantes del PP siempre han entendido que UPN también es su partido”.

Eso mismo piensa el presidente de los populares navarros, Pablo Zalba Bidegain. “No tengo ninguna duda de que UPN jamás dejará de respaldar a un gobierno del PP. ¿En qué formato? Hay muchas opciones”, vaticina Zalba en una conversación telefónica desde Bruselas, donde ejerce como eurodiputado. “Todo aquel partido que quiera seguir colaborando con el PP para defender los intereses de Navarra, tendrá siempre la mano tendida”, afirma en tono conciliador.

En cualquier caso, la última palabra la tendrán en Pamplona. “Tendremos que decidir si vamos solos, con una marca propia y como partido regional, o si vamos en coalición con el PP. Lo que le puedo asegurar que es vamos a buscar lo mejor para el conjunto de los navarros”, insiste Esparza, que no esconde sus preferencias por la primera opción.