Publicado: 24.11.2016 10:49 |Actualizado: 24.11.2016 12:01

Urkullu y el PSE sacan adelante un gobierno en minoría

El lehendakari es investido con el apoyo de los 28 parlamentarios nacionalistas y los nueve socialistas. El pacto entre ambos resulta insuficiente para aprobar los principales proyectos que deberá abordar Euskadi durante la nueva legislatura.

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Urkullu y PSE sacan adelante un nuevo gobierno en minoría / EFE

Urkullu y PSE sacan adelante un nuevo gobierno en minoría / EFE

@danialri

VITORIA. - Trámite cumplido. Si el miércoles hicieron falta ocho horas para que todos los protagonistas de la política vasca hablaran desde el estrado, este jueves bastó con seis minutos para que Iñigo Urkullu revalidase su cargo de lehendakari, en el que permanecerá por segunda vez consecutiva. Lo hizo con los 28 votos del PNV y los nueve del PSE, suficientes para ganar esta batalla pero escasos para lograr lo que todo mandatario desea: gobernar con tranquilidad.



Vitoria –capital administrativa del País Vasco- ofrecía este jueves una imagen muy diferente a la del día anterior: en sus calles ya no había nieve y el cielo lucía prácticamente despejado. Sin embargo, en el entorno del Parlamento Vasco se reprodujeron varias escenas que ya se habían vivido el día anterior. Por ejemplo, frente a la sede legislativa volvieron a concentrarse algunas decenas de ertzainas que reclamaban mejoras laborales para la Policía Autonómica. Algunos metros más adelante, tres furgonetas de Antidisturbios custodiaban los alrededores del edificio.

Ajenos a cualquier ruido del exterior, los 75 parlamentarios que conforman este órgano entraron al hemiciclo poco antes de las 10.00. Tal como marca el reglamento, su único objetivo era volver a realizar la votación para el cargo de lehendakari. Con algo menos de expectación mediática que el día anterior –lo que se debió, fundamentalmente, a que en la sesión exprés de este jueves ya no habría intervenciones-, sus señorías debían elegir entre Maddalen Iriarte, propuesta por EH Bildu, o Iñigo Urkullu, líder indiscutido del PNV.

El lehendakari llegó al Parlamento Vasco de la mano de su esposa, Lucía Arieta-Arunabeña. Dentro esperaban sus tres hijos, a quienes saludaron delante de las cámaras. Curiosamente, la familia al completo del lehendakari siguió el pleno desde el palco destinado a los periodistas y no desde el espacio reservado a los invitados, donde estaban los principales dirigentes del PNV y del PSE. Allí también estaba, por segundo día consecutivo, el líder independentista Arnaldo Otegi. Sus compañeros de EH Bildu lo habían elegido para que estuviese abajo, en el hemiciclo, pero el Tribunal Constitucional tumbó su candidatura alegando que aún hoy, pese a ya haber cumplido su condena, seguía inhabilitado para ser elegido como parlamentario.

Tiempo de negociacionese

La votación, que comenzó a las 10.02, se saldó como todos esperaban: el PNV seguirá en el gobierno gracias al PSE. Ambos partidos suman 37 escaños, lo que les sitúa a uno de la mayoría absoluta. En términos políticos, eso significa que por sí solos no podrán aprobar los proyectos clave que debe afrontar el País Vasco en esta nueva legislatura. Con esos datos a la vista, el reto más cercano tiene olor a dinero: los Presupuestos de 2017. Según algunas versiones, los nacionalistas estarían dispuestos a buscar el apoyo del PP a las cuentas vascas, a cambio de lo cual los cinco diputados peneuvistas en Madrid podrían hacer lo mismo con el Presupuesto del gobierno de Rajoy.

Sin embargo, el PP no siempre valdrá para sacar adelante los planes que PNV y PSE no pueden aprobar en solitario. Es el caso del autogobierno, un ámbito en el que la nueva coalición gobernante promete avanzar y en el que los populares, ya sea en Vitoria o en Madrid, actúan como férreos garantes de que no se produzca ni el más mínimo cambio. Ante ese escenario, las opciones de Urkullu y sus socios están en EH Bildu y Podemos, dos formaciones que –más allá de sus diferencias- coinciden en respaldar la profundización de los derechos que competen a la Comunidad Autónoma Vasca frente a las actitudes recentralizadoras de La Moncloa.

El mandatario vasco también tendrá que buscar apoyos externos en materia de paz y convivencia, dos aspectos en los que también tendrá más facilidades con EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Así de claro lo dejaron las portavoces de ambas formaciones en la sesión del miércoles. Desde el ángulo contrario, el líder del PP vasco, Alfonso Alonso, también se esmeró en concretar que su partido no tiene ni la más mínima intención de facilitar el proceso vasco, marcado a día de hoy por algunas cuestiones que competen principalmente a Madrid, como permitir un proceso de desarme ordenado o facilitar el acercamiento de los presos de ETA a cárceles de Euskadi.

La sonrisa del lehendakari

Sin olvidar estos temas, Urkullu se ha permitido sonreír en el pleno de este jueves. Sin romper su estilo de sobriedad, el lehendakari se levantó de su asiento y saludó a los portavoces parlamentarios –empezando por la responsable del PSE, Idoia Mendia- cuando la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, pronunció el resultado de la votación. El recién investido –o mejor dicho, re-investido- lehendakari también estrechó manos en la bancada socialista, donde las cosas han resultado increíblemente mejor a como pintaban el pasado 25 de septiembre. En las elecciones autonómicas celebradas ese día, los socialistas obtuvieron uno de los peores resultados de su historia. Dos meses y varias reuniones después, han conseguido que el PNV los elija como socios de gobierno, lo que se traducirá en tres consejerías de escaso peso político, pero consejerías al fin: Trabajo y Justicia, Turismo y Vivienda.

“No hay más orgullo que ser lehendakari”, afirmó instantes después en su primer discurso tras la votación. Seguido, agradeció al PSE por volver a sumarse a un pacto con la formación nacionalista, algo que no ocurría desde los años noventa. También agradeció a sus consejeros en la anterior legislatura. Está previsto que mañana viernes anuncie quiénes van a ser los miembros de su nuevo equipo.

En su intervención, Urkullu repitió algunos conceptos que ya había manejado en sus discursos del día anterior. De esta manera, volvió a situar como prioridad “crecer y crear más y mejor empleo”, así como “garantizar las políticas sociales y los servicios públicos esenciales” y “consolidar la convivencia social y política tras el final de la violencia”. También habló de “acordar un nuevo pacto estatutario”. Seguido, recordó que su mano está tendida “para unir fuerzas al servicio de Euskadi”. Lo necesitará.

Feliticiones y reivindicaciones 

Tras el discurso de Urkullu llegaron las valoraciones de los portavoces parlamentarios. Esta vez no lo hicieron en el pleno, sino en la sala de prensa. Por allí desfilaron José Antonio Pastor (PSE), Miren Larrion (EH Bildu), Lander Martínez (Elkarrekin Podemos), Borja Semper (PP) y Joseba Egibar (PNV). Todos ellos coincidieron en felicitar al lehendakari por su victoria, aunque difirieron en las interpretaciones sobre el alcance de la misma. El más categórico fue Martínez, quien sostuvo que “son muchas las carencias, huecos e inconcreciones que tiene el acuerdo presentado por PNV y PSE”. “Ayer fueron muchas las preguntas que quedaron sin responder”, remarcó.

Por su parte, Larrion reclamó un gobierno “transversal” y volvió a reivindicar el proyecto de país que había presentado su compañera Iriarte durante el pleno del miércoles. En cuanto al pacto de gobierno entre Urkullu y Mendia, la portavoz abertzale trató de resumirlo en una frase: “el partido de siempre, acordando con los de siempre para hacer lo de siempre”.

Cuando llegó el turno del PP, Semper llamó a hacer política “desde los cimientos de la moderación”. “Una cosa es pensar diferente y otra tirarnos los trastos a la cabeza”, comentó. En tal sentido, aseguró que la formación conservadora buscará “profundizar en lo que nos une” en lugar de “buscar lo que nos diferencia”. Por si alguien tenía dudas de quién era el destinatario de su mensaje, Semper se dirigió directamente al lehendakari para reclamarle que “se acoja a la legalidad en toda su extensión”.

El siguiente en entrar al plató del Parlamento fue Joseba Egibar. El dirigente del PNV guipuzcoano dijo en euskera y castellano que “el diálogo y el acuerdo son muy necesarios”. Precisamente por eso, invitó a sus contendientes políticos a “empezar a conjugar conjuntamente infinitivos como pueden ser avanzar, resolver o consolidar”. Durante los últimos días, esos tres verbos también fueron empleados en varias ocasiones por el PSE. El portavoz de ese partido, José Antonio Pastor, mostró su alegría por la etapa que hoy se abre en Euskadi.