Publicado: 19.05.2014 13:09 |Actualizado: 19.05.2014 13:09

Vencer a la abstención, principal preocupación de los candidatos

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La abstención se presenta como uno de los principales rivales a batir en las elecciones europeas del próximo 25 de mayo, en las que todos los indicios apuntan que será de las más altas, si no la que más, de la serie histórica, pero que haya una mayor participación está en manos de los partidos políticos.

Un total de 36.546.270 personas podrán votar el domingo en las elecciones al Parlamento Europeo y que lo hagan dependerá de estos seis últimos días de campaña, en la que los candidatos echarán el resto para movilizar a ese electorado poco proclive a acudir a las urnas.

Votar y hacerlo a una opción útil para España. Este es el mensaje que los principales partidos están lanzando durante la campaña electoral, en unos comicios que, tradicionalmente, sirvieron además como castigo de los votantes no sólo al Gobierno sino a la clase política y permitieron obtener un escaño a partidos como el de José María Ruiz Mateos o Jesús Gil.

La última encuesta del Centro de Estudios Sociológicos (CIS), referente oficial de los sondeos en España, indica que más de la mitad del electorado no ha decidido aún su voto y, de hecho, sólo un 17% sabe que hay elecciones el 25 de mayo. Hasta ahora, la abstención más elevada se registró en los pasados comicios de 2009 con un 55,1%, seguida de la convocatoria celebrada en 2004 con un 54,8%.

La abstención más elevada se registró en los pasados comicios de 2009 con un 55,1%

Para evitar índices similares e incluso superiores, los cabezas de lista de los principales partidos, así como de los minoritarios, han centrado gran parte de sus acciones en movilizar al electorado.

El catedrático de Opinión Pública de la Universidad Complutense de Madrid Fermín Bouza explica que la mayor o menor participación en las elecciones depende de que la campaña sea "más viva o más tranquila". "Cuanto más viva sea, más posibilidades hay de que la gente vote", señala el profesor, para quien, sin embargo, las campañas son últimamente "muy aburridas, no tienen mucha gracia y no se cuida la participación".

Si ya durante la precampaña las llamadas a la participación fueron un continuo, en los nueve días que van de campaña se han intensificado y se espera que aún lo hagan más en los que resta. Insistentes están siendo los requerimientos para que los electores acudan a las urnas del cabeza de lista del PP, Miguel Arias Cañete, para quien el elevado grado de abstención previsto convierte estas elecciones en una cita "de alto riesgo" en la que vencerá el que logre movilizar al electorado.

Los socialistas, liderados por Elena Valenciano, han puesto a funcionar a pleno rendimiento su red de agentes electorales, buscando el voto casi puerta a puerta. Pero ¿en qué medida beneficia o perjudica la abstención? Si bien en algunos ámbitos se considera que una escasa afluencia a las urnas daña especialmente a los grandes partidos, para el candidato número uno de IU, Willy Meyer, "quedarse en casa es un cheque en blanco al bipartidismo".

Más del 80% de la legislación de los parlamentos nacionales es trasposición de la directiva comunitaria Sin embargo, según el catedrático, la abstención no favorece a nadie, porque generalmente se reparte en proporción al voto de cada uno, de tal modo que los que más votos pierden en términos absolutos por una baja participación son los grandes partidos, mientras que los demás pierden menos porque "son menos fuerte y tienen menos voto". El alto nivel de abstención que se pronostica en estas elecciones se explica en que desde el principio los ciudadanos consideraron el tema europeo como una cuestión colateral a lo importante: lo particularmente propio del Estado español.

"Europa parecía un juguete, nada más, algo no muy serio", afirma Bouza, pero resulta que "cada día Europa se convierte en algo más serio". De hecho, como coinciden en insistir los candidatos, más del 80% de la legislación de los parlamentos nacionales es trasposición de la directiva comunitaria. Pero la idea de que "Europa manda mucho" no acaba de calar en los votantes, que mantienen la misma actitud y la mayoría sigue pensando que las europeas son unas elecciones secundarias.

Los que se abstienen no son personas muy politizadas que se hayan detenido a pensar mucho en lo que la UE puede o no aportar. "Sencillamente, sospechan que Europa no es importante y no votan, pero no se oponen estrictamente".

En el plebiscito del domingo, el primero a nivel europeo de la gestión de la crisis económica, el descontento con las instituciones europeas se canalizará, según Bouza, justo al contrario: a través del voto. Un voto crítico con las políticas aplicadas en los últimos cinco años que, sobre todo, beneficiará al PSOE, que "estaba muy de capa caída" y que le va a dar "cierta inyección vitamínica".