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"Venga, a cortar cuellos" y otras frases pinchadas a los yihadistas en España

"Hay que matar a los que gobiernan hoy" o "los muyahidines están bien preparados y vendrán aquí" son algunas de las frases expresadas por miembros de la célula desarticulada en marzo de 2015.

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Uno de los cuatro detenidos en Madrid como presuntos integrantes de una organización encargada de la captación y adoctrinamiento de yihadistas es conducido por la Guardia Civil a uno de los registros. /EFE

MADRID.- "Venga, a cortar cuellos", "hay que matar a los que gobiernan hoy" o "los muyahidines están bien preparados y vendrán aquí" son algunas de las frases pinchadas a los condenados de una célula yihadista de propaganda desarticulada en marzo de 2015 en España. La Audiencia Nacional condenó a los siete miembros de esta célula a penas de entre 3 años y 9 meses y 7 años y medio de prisión tras llegar a un acuerdo con los encausados, que reconocieron los hechos y se mostraron arrepentidos de haber ensalzado al Dáesh con comentarios en internet, vídeos y fotos que se reflejan en la sentencia.

La resolución de la sección cuarta de la Audiencia Nacional que les impone esas penas recoge algunas de las conversaciones telefónicas que mantuvieron entre ellos y también el contenido de los vídeos y fotografías que colgaron en la red. Entre esas conversaciones destacan las del líder del grupo, Abdelouahab Tahtah, quien llegó a grabar a su propio hijo diciendo que quería ser yihadista de mayor y besando la imagen de un líder del Dáesh.

Tahtah también se grabó a sí mismo realizando ejercicios de artes marciales para, le dijo a una mujer -también condenada- por teléfono, "animar a la gente". "Soy yo, salgo en Youtube. No se me ve... pero al contrario, si se me ve mejor, voy a tener más problemas. ¿Te lo mando?", le comentó entre risas. En otra llamada a esa mujer, Tahtah afirmaba, en referencia al autodenominado Estado Islámico, que iban a "empezar a cortar más cabezas que nadie".

"Venga, a cortar cuellos", proseguía en la conversación, y en otra ocasión añadía que "hay que matar a los que gobiernan hoy, hay que cortarles el cuello". La sentencia explica que cuando los miembros de la célula hablaban de los detenidos que se estaban entrenando para ir a combatir con el Dáesh se referían a ellos como "gente normal que viven en España y se van para allá", les aconsejaban no decir en las redes sociales que "quieren ir" y usaban la palabra clave "Buyafar" para referirse a Siria.

El grupo tenía 42 perfiles abiertos en las redes sociales Facebook, Twitter, Google+, Youtube y Tuenti, así como diez páginas, comunidades y grupos, donde colgaban material de todo tipo, incluyendo vídeos de decapitaciones. "Malditos judíos y yanquis", rezaba uno de los mensajes en el que se mostraban quemas de banderas de Estados Unidos e Israel con la frase "vuestras banderas arden como vosotros arderéis en el infierno".

"Corta al hereje en trozos, aplasta a los calumniadores y no dejes con vida a ningún judío" es otra de las frases que aparecían en sus montajes fotográficos

"Corta al hereje en trozos, aplasta a los calumniadores y no dejes con vida a ningún judío" es otra de las frases que aparecían en sus montajes fotográficos. La sentencia destaca otro con la foto de un lobo acompañada de la frase "hasta el lobo solitario se siente mal por serlo" y un comentario en el que recomendaba a los yihadistas que actúan por cuenta propia mantenerse ocultos y sin llamar la atención hasta que llegara el momento de actuar.

En el registro a la casa de Tahtah en la localidad de Cebreros (Ávila), se encontraron muchas anotaciones manuscritas con mensajes yihadistas e incluso una con amenazas al Rey que decía: "Y a ti Felipe Rey de España, la única manera en la que verás el dolor de la pérdida de los hijos es cuando veas a tus dos preciosas hijas debajo de escombros".

La Audiencia Nacional les condena a un delito de adoctrinamiento terrorista e impone la pena más alta a Tahtah, cuya defensa alegó en un primer momento en el juicio que era confidente policial para pedir su absolución, aunque finalmente el propio acusado reconoció los hechos. "Me arrepiento y odio todo tipo de violencia", dijo ante el tribunal.