Publicado: 12.11.2014 07:00 |Actualizado: 12.11.2014 07:00

"Las víctimas del franquismo no son fantasmas; existen. No son de carne pero sí de hueso"

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España no es país para aquellos que luchan por que se haga justicia con sus familiares caídos en la Guerra Civil. Durante los años de la dictadura franquista, el miedo y el terror ahogó cualquier voz crítica con el régimen y obligó a vivir con la angustia de desconocer en qué parte de la geografía española reposaban los restos de sus seres queridos a millones de personas. Con la llegada de la democracia, estas historias empezaron a ser conocidas por la sociedad, pese a los intentos de varios sectores de la política que, aún hoy, tratan de silenciar la Memoria y la verdad de un pueblo al que dicen representar.

Testigos de la Memoria da voz a estas historias. Este libro del periodista Rafael Guerrero, presentado este martes en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla-Biblioteca Complutense, recoge 21 entrevistas que cuentan la historia de personas de todos los ámbitos, en su mayoría anónimos, que tienen un nexo en común: su lucha por honrar y recuperar del olvido a quienes sufrieron -y cayeron- durante la dictadura de Franco. Estos testimonios orales, que fueron emitidos en el programa de "La Memoria" de Canal Sur Radio Andalucía -el único en toda España de estas características-, reflejan el sufrimiento que vivieron y padecieron durante las cuatro décadas que duró el franquismo: cárcel, trabajos forzados, campos de concentración, exilio...

Estas entrevistas, ha explicado el periodista andaluz, se agrupan en siete apartados, divididos en: la memoria de la Iglesia; la represión interior hacia cualquier persona contraria al régimen -en palabras de Rafael Guerrero, "España era una cárcel durante la dictadura"-; los maquis y la guerra antifranquista; el exilio, tanto en Europa como en América; los andaluces en los campos nazis; el personaje: Santiago Carrillo y la visión exterior de los hispanistas.

Al comienzo del acto, tomó la palabra Nicolás Sánchez-Albornoz, historiador y profesor universitario, para hacer una breve sinopsis de la trayectoria de la Memoria Histórica en nuestro país, donde destacan en un inicio las memorias y ensayos escritos por los que marcharon al exilio nada más acabar la guerra, especialmente los que marcharon a América ya gran parte de los que llegaron a Francia se unieron a la Resistencia de los galos contra los nazis.

Sin embargo, estas obras no llegaban a España, sometida a una fuerte censura y proceso de "lavado de cerebro" de la ciudadanía española. Únicamente el boca a boca en los pueblos permitió que miles de historias, algunas de ellas recogidas en este libro, no cayesen en las garras del olvido. Sánchez-Albornoz recalcó, además, que en España la Memoria Histórica floreció gracias a los círculos universitarios, que comenzaron a entrevistar a las víctimas del franquismo para conocer una verdad hasta entonces reprimida. El historiador destacó de este libro la preocupación del autor por otorgar a los testimonios recogidos en él "la dignidad que merecen" y destacó la "maquetación gráfica" del mismo. "Es bello y didáctico".

Testigos de la Memoria, según Guerrero, trata de reivindicar mediante la memoria oral de quienes vivieron una de las etapas más oscuras de la historia de nuestro país la otra verdad de lo vivido en aquellos años. Una verdad que no pasó el filtro de la censura de un régimen autoritario y que, a día de hoy, parece seguir imperante en algunos sectores de nuestra clase política. Parte de la ciudadanía española se muestra reacia a que otra parte encuentre al fin a sus familiares y seres queridos.

El propio Guerrero reconocía durante la presentación de su libro que, en sus entrevistas, "no he visto afán de revancha en ellos, y sí una necesidad vital de contar su verdad". También defendió la labor que desde Andalucía se hace a la hora de defender la Memoria Histórica y se mostró muy crítico con la postura del Gobierno y del Partido Popular, que constantemente desoye las recomendaciones de la ONU en esta materia, atentando así contra los derechos humanos por condenar al olvido a quienes más sufrieron durante la dictadura. "Las víctimas del franquismo no son fantasmas; existen. No son de carne, pero sí de hueso".