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Tras Vistalegre II La victoria de Iglesias aleja las opciones del Podemos andaluz de Teresa Rodríguez

La gaditana reúne a su ejecutiva esta semana para trazar una “hoja de ruta alternativa a Vistalegre II” para lograr más autonomía. El equipo andaluz pedirá una comisión bilateral para negociar la nueva dirección estatal.

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La coordinadora general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, entre el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero y el eurodiputado y líder de la corriente Anticapitalista Miguel Urbán, durante la Asamblea Ciudadana Estatal de Vistalegre II. EFE/Chema Moya

A priori, el escenario post Vistalegre II es el más desfavorable a las aspiraciones de Teresa Rodríguez de constituir un Podemos autónomo en Andalucía. Había tres modelos de partido enfrentados en la asamblea ciudadana estatal (plasmados en los documentos organizativos) y ha ganado, por abrumadora mayoría, el que más se aleja del Podemos descentralizado que buscaba la líder andaluza.

El proyecto de Pablo Iglesias, gran vencedor del cónclave morado, fue el único que no hizo suyas las propuestas de Podemos Andalucía y de otros territorios (Asturias, La Rioja y Navarra) que reclamaban menos injerencias de la dirección estatal, y más autogobierno para las asambleas regionales, provinciales y municipales.

Sólo la propuesta de Anticapitalistas (Podemos en Movimiento) de Miguel Urbán y la propia Rodríguez recogía plenamente la reivindicación andaluza: la federalización del partido morado, que abriese la puerta a un Podemos andaluz con autonomía política y organizativa y con el control sobre sus finanzas. Pero la propuesta de Urbán ha sido arrollada por el modelo de Iglesias: un 10% de los votos frente al 54,4% que ha cosechado el documento organizativo del secretario general, y que mantiene todo el poder concentrado en Madrid.

La gaditana reclamaba principalmente dos cosas: Una, que la circunscripción electoral se adaptase a los territorios donde se eligen a los candidatos, es decir, que las listas para el Congreso y para las municipales no las elabore la dirección estatal, como hasta ahora, sino que se decidan desde las mismas provincias y municipios. Y dos, que los territorios que así lo quisieran adquiriesen entidad jurídica propia, autonomía para trazar sus alianzas y decisiones políticas de primer orden sin posibilidad de que éstas sean revocadas por órganos superiores. Pablo Iglesias no aceptó ceder su poder a las periferias, se presentó con un modelo distinto (más continuista) y ha logrado el aval de la mayoría de afiliados a Podemos. Esto, por tanto, complica el escenario andaluz.

Teresa Rodríguez ha decidido convocar esta misma semana a su ejecutiva para trazar “una ruta alternativa a Vistalegre II”, según un miembro de su equipo, una vía de negociación con dos escenarios posibles y que le harán llegar a Iglesias, una vez se haya conformado la nueva dirección estatal.

El plan A pasa por solicitar al secretario general una “comisión bilateral” Madrid-Andalucía para intentar negociar los plazos y las condiciones para que la agruparon andaluza adquiera entidad jurídica propia (se inscriban en el registro con un número de CIF) y logren más control político y organizativo. La gaditana negociará con Iglesias apoyándose en las reivindicaciones de los otros tres territorios (más Cataluña) que también han demandado autonomía, aunque su mayor aval es el “mandato” de la asamblea regional andaluza, que votó mayoritariamente su proyecto de un Podemos genuinamente andaluz, y que fue refrendado con un 75% de los votos en las primarias regionales (un porcentaje mayor que el obtenido por Iglesias en Vistalegre: 50,58%).

Rodríguez intentó que la federalización de Podemos quedara resuelta en la asamblea estatal, y lo intentó concienzudamente: primero incluyó su modelo organizativo en la candidatura de Anticapitalistas, que fue la menos votada de las tres listas; luego invitó a los otros candidatos (Iglesias e Íñigo Errejón) a incluir sus propuestas de mayor descentralización. Sólo Errejón hizo suyas algunas reivindicaciones (no todas), pero su documento organizativo tampoco ha logrado un respaldo mayoritario: un 34,86%, por debajo de la propuesta de Iglesias, incluso sumándole el 10% de los apoyos que ha recabado Urbán. Finalmente, una vez cerrados los documentos definitivos, la gaditana intentó in extremis impulsar una nueva resolución para abordar el debate federal tras las votaciones. Pero el reglamento de Vistalegre lo impidió.

Ahora, Teresa Rodríguez tendrá que negociar con Iglesias a posteriori, habiéndose producido una votación que respalda el proyecto de partido del madrileño (más centralizado, con circunscripción electoral única y capacidad de veto sobre asambleas regionales y provinciales) y arrincona la tesis de los Anticapitalistas y de la propia Rodríguez. La líder andaluza quiere apurar el diálogo con Pablo Iglesias (no se ha marcado ningún plazo para constituirse como partido autónomo), pero ya ha deslizado a los suyos que irán a la reunión con un plan B sobre la mesa: “Esperamos que Pablo sea razonable y atienda las reivindicaciones andaluzas, pero si no es así, prepararemos una hoja de ruta alternativa para constituirnos como un Podemos andaluz, autónomo y con libertad política y organizativa, sí o sí”, dice un miembro de su equipo.

De momento, Rodríguez evita plantear su postura en términos de ruptura, escisión o órdago a la dirección estatal, y pone el acento en su “gran satisfacción” por haber salido de Vistalegre “más fuertes y más unidos”. Pero es cierto que en su entorno no sienta bien el “excesivo centralismo” que respira la dirección de Iglesias. Además, el PSOE de Susana Díaz ha tomado nota del debate interno en Podemos Andalucía, y ya ha empezado a atacar a Teresa Rodríguez por su dependencia “del jefe”, en alusión al secretario general, dejando ver que el partido que lidera la gaditana es “una sucursal andaluza de la formación morada, sin voz ni voto”. La nueva dirección estatal de Podemos tendrá que posicionarse al respecto, y el entorno de Rodríguez espera que, después del pulso interno que se ha vivido con los errejonistas, “no se fuerce otro choque de trenes” con los territorios que han votado en sus asambleas ciudadanas por una mayor autonomía política. El diálogo entre Iglesias y Rodríguez sobre el autogobierno de Podemos Andalucía se va producir a las puertas del 28 de febrero, día de Andalucía, una fecha que a la que alude constantemente la gaditana.