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XVIII CONGRESO NACIONAL DEL PP Génova consigue tumbar la enmienda 'antiCospedal' por sólo 33 votos

El texto presentado por Francisco Risueño, del PP de Cuenca, para limitar la acumulación de cargos ha sido rechazado y no se incluirá en la Ponencia de Estatutos y Política que se votará mañana en el Congreso y en el que sí se eliminará la palabra "militante". Apenas han votado 600 compromisarios, de los 3.128 que tienen derecho a voz y voto. 

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El presidente del PP, Mariano Rajoy, y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, durante una de las votaciones del XVIII Congreso que se ha inaugurado esta tarde en la Caja Mágica de Madrid. EFE/JuanJo Martín

Se esperaba un Congreso sin sorpresas, pero Génova casi se lleva un susto en la primera jornada del mismo. La dirección nacional del PP se ha enfrentado a la llamada 'enmienda antiCospedal' y ha conseguido salvarla por los pelos. 

Los 328 'noes' que defendieron dejar la Ponencia de Estatutos y Política que coordina Fernando Martínez-Maíllo tumbaron finalmente el texto del militante del PP de Cuenca que había propuesto limitar la acumulación de cargos. Francisco Risueño pretendía evitar que se dieran casos como el de la ministra de Defensa que, además, es secretaria general del PP y presidenta de la organización territorial del PP en Castilla-La Mancha. Sólo recibió el apoyo de 303 compromisarios y de otros 8 que decidieron abstenerse.

Apenas 33 votos separan una opción de otra, según los datos oficiales ofrecidos por fuentes de Génova, que denotan que su número dos no tiene tantos apoyos como parecía en el plenario, donde fue ampliamente aclamada y aplaudida y donde todos dan por hecho que continuará en su cargo cuando Mariano Rajoy anuncie mañana su ¿nuevo? equipo directivo.

No obstante, de los 3.128 compromisarios que tienen derecho a voz y voto en este XVIII Congreso Nacional del PP, finalmente sólo han votado 639 personas. Y eso que la Ponencia de Estatutos es la única cuyo debate se realiza como si de un pleno se tratara. 

En el resto de las ponencias que se debaten este sábado en sus correspondientes comisiones, las enmiendas que reciban un 30% de los apoyos serán elevadas al  pleno. Las que sean ratificadas, serán incluidas en las correspondientes propuestas de la dirección. Pero hoy no hacía falta ese trámite. Bastaba con una mayoría simple en una votación a mano alzada que, finalmente, ha estado más reñida de lo que se esperaba. Y ha sido polémica, también, dado el ajustado resultado de un recuento que, al fin y al cabo, se hace 'a ojo'. 

En el PP ya no habrá "militantes"

Lo que sí ha aceptado el PP, tras su correspondiente votación, es incorporar otra enmienda que elimina el término militante. A partir de ahora, los conservadores sólo serán "afiliados y simpatizantes", pero no militantes, un término que el enmendante en cuestión consideraba demasiado manido por los partidos de la izquierda y poco adecuado para los populares que, como estipulan los estatutos, esguirán siendo "de centro derecha, conservadores, liberales y democristianos". 

Por otro lado, el debate sobre las primarias -que ya llegaba apaciguado al Congreso tras el pacto de Cristina Cifuentes (Madrid) e Isabel Bonig (Valencia)- se ha desinflado del todo. Así lo ha manifestado uno de los autores de las enmiendas que todavía quedaban vivas en relación a este asunto. Iñigo Henríquez de Luna, portavoz adjunto del Ayuntamiento de Madrid y fiel a su jefa, Esperanza Aguirre, mantenía su propuesta para que en las elecciones internas del partido rija la premisa "un militante, un voto". 

La propuesta inicial de Fernando Martínez Maíllo consiste en un sistema de doble vuelta en el que todos los militantes eligen al candidato a la presidencia del partido en una primera vuelta, pero cuya decisión podría terminar siendo revocada por los compromisarios en una segunda. 

El madrileño insistía en la propuesta inicial de Cifuentes, que exijía que en la segunda vuelta añadida por Maíllo, también votasen los militantes -ahora ya afiliados-. Cifuentes renunció cuando el vicesecretario de Organización permitió que los congresos regionales puedan celebrarse de forma asamblearia -previa petición a la dirección nacional- y aceptó la propuesta valenciana para que la segunda vuelta sólo pueda anular la decisión de la primera si su opción recibe 2/3 de los votos.

Henríquez de Luna ha explicado que Maíllo aceptó este viernes que, si un alto porcentaje de los militantes -el madrileño lo estima en "más del 50%"- elije una opción en la primera vuelta, ésta no podrá ser revocada por los compromisarios en la segunda. Con esa apertura, que De Luna considera "una mejora", el resto de enmiendas -entre ellas la suya- al respecto de primarias "han decaído", explicó. 

Lo que sí logró Henríquez de Luna, siempre según su versión, es transaccionar otra enmienda que sí limita la acumulación de cargos "de forma gradual" para avanzar, poco a poco, en "la separación de Gobierno y partido". 

Así lo confirmó Génova tras las cuatro horas que duró el debate de la Ponencia de Estatutos y Política, cuyo texto final -ya con las enmiendas aprobadas incluidas- será ratificado este sábado en una votación en el pleno que tendrá lugar a las 18.00 horas. 

Sin primarias, pero con cambios en la elección

En ella se incluirá también el nuevo sistema de elección del presidente que, finalmente, quedará redactado de la siguiente forma: 

Sólo dos candidatos, y no más, podrán pasar a la segunda vuelta si ninguno de los aspirantes logra ser proclamado candidato único en la primera. 

En primera vuelta, según la idea inicial, el candidato tenía que lograr mayoría absoluta del conjunto de votos, superar en al menos 15 puntos al siguiente y obtener mayoría absoluta en al menos la mitad de las 60 circunscripciones en que divide el PP su organización territorial.

Ahora podrá ser proclamado si se cumplen del mismo modo los dos primeros requisitos y si en el tercero logra ser el más votado en 30 circunscripciones sin necesidad de que sea por mayoría absoluta, es decir, en la mitad de circunscripciones que el PP proponía incialmente.

En cualquier caso, el sistema de primarias que solicitaba Cifuentes en un principio no llegará aún al Congreso nacional. Sí se celebrarán de forma asamblearia las citas de Madrid y Comunidad Valenciana