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"El Yak-42 no reunía las condiciones para volar", según la defensa

Un familiar dice que negar las quejas ofende a los difuntos.

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El perito contratado por las familias de los 62 fallecidos en el accidente del Yak-42, Cecilio Yusta, declaró ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska que el avión no reunía las condiciones técnicas necesarias para volar, según declaró al término de la declaración el letrado Leopoldo Torres, que ejerce la acusación en nombre de varias viudas.

El abogado de la Asociación de Familias Afectadas por la Catástrofe, Leopoldo Gay, añadió que 'un buen avión con mal mantenimiento es el peor, y un mal avión con buen mantenimiento, es el mejor'.

En su informe, Yusta destaca que 'un fallo tan descomunal' como girar en dirección contraria, hacia las montañas,'sólo es explicable por el cansancio originado por las 25 horas y 17 minutos de actividad que pesaban sobre la tripulación en el momento del impacto y por el estrés que pudo aflorar en la cabina'. El informe destaca la falta de separación existente entre la carga y los pasajeros del Yakovlev que se estrelló en Trabzon (Turquía), así como sus sospechas de que podía transportar sustancias radioactivas que habrían alterado los aparatos del avión. Que la caja negra estuviera estropeada, explica el experto, es común en la compañías de bajo coste, para evitar que se compruebe si se realizaban los descansos pertinentes y los cambios de plan de vuelo.

Quejas conocidas

Alfonso Agulló, que lleva tanto tiempo esperando declarar en la Audiencia Nacional sobre el accidente del Yak-42, en el que murió su hermano, que ya no preside la asociación de víctimas, aseguró ante Grande-Marlaska que las quejas de los militares eran conocidas por el Ministerio de Defensa antes del accidente, porque incluso se había hecho una pregunta en el Congreso. 'Decir que no se conocían las quejas, cuando habían llegado al Congreso, me parece un insulto a los difuntos', señaló Agulló al término de su declaración.

También contó al juez cómo el ex ministro de Defensa Federico Trillo 'nunca explicó las contradicciones en las que incurrió' en relación con el accidente. Se refiere al seguro de vida que supuestamente había contratado y que acabó pagando el Ministerio, que la OTAN había revisado el avión, sobre el plan de vuelo y que a su hermano se le había identificado por su placa, cuando la encontró otro familiar dos meses después en el lugar del siniestro.

Entre las quejas que destacó Agulló figura una por un vuelo realizado el 14 de enero de 2003, en el que los militares tuvieron que sentarse dentro de un jeep que se transportaba, porque los asientos de los pasajeros estaban llenos de cajas.

El número 3 de Trillo

Ayer coincidieron en la Audiencia Nacional, pero no se saludaron, varios familiares de víctimas y el número 3 del Ministerio de Defensa con Federico Trillo: el secretario general de Política de Defensa, Javier Jiménez Ugarte. Su misión consistió en tratar directamente con las familias de las víctimas.

Para ello les envió semanalmente cartas en las que les decía que estaban siendo instrumentalizadas por intereses políticos, porque Defensa lo había hecho todo bien. Ante el juez defendió el 'profesional' trabajo del Estado Mayor Conjunto (EMACON) y aseguró que sólo supo de la existencia de quejas tras el accidente, porque el ministro le encargó un informe.