Publicado: 07.11.2016 07:54 |Actualizado: 07.11.2016 07:54

Zapata, al banquillo por sus tuits,
a pesar de los intentos de Pedraz
de archivar el caso 

Este lunes arranca el juicio al concejal de Ahora Madrid por un delito de humillación a las víctimas del terrorismo al difundir en la red social un chiste de humor negro sobre Irene Villa

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El concejal del Ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata, a su llegada al Juzgado de lo penal número 14 de Madrid, donde será procesado junto a otros tres activistas por un presunto delito de usurpación en la ocupación del edificio de la calle del Pez de M

El concejal del Ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata, a su llegada al Juzgado de lo penal número 14 de Madrid, donde será procesado junto a otros tres activistas por un presunto delito de usurpación en la ocupación del edificio de la calle del Pez de Madrid que durante años albergó las actividades del colectivo social Patio Maravillas. EFE/Zipi

MADRID.- El concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata se sienta en el banquillo de la Audiencia Nacional este lunes, 7 de noviembre, acusado de humillar a las víctimas del terrorismo al difundir en 2011 un tuit durante un debate sobre los límites del humor negro que decía: "Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcàsser para que no vaya Irene Villa a por repuestos".

Guillermo Zapata es juzgado por la Sección Tercera de la Sala de lo Penal. La asociación Dignidad y Justicia, la única acusación junto a Manos Limpias, pide una pena de un año y ocho meses de prisión, además de la inhabilitación absoluta por siete años e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, al considerar que el chiste, en el que mencionaba a la exdelegada de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y a las tres niñas de Alcáser asesinadas en 1992, "humilló y vejó a las víctimas del terrorismo".



Del mismo modo, la asociación cree que los otros tuits publicados por el concejal madrileño suponen una "clara" incitación al odio y unas injurias "colectivas e individuales".

El concejal se sienta en el banquillo, a pesar de los tres intentos del juez instructor Santiago Pedraz de archivar la causa, que fueron tumbados por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

En su auto, el juez consideró una vez más que las palabras del concejal no tenían la intención de ofender a las víctimas y que era un comentario que se encontraba dentro de los límites de la libertad de expresión. Pedraz concluía que la jurisprudencia del Tribunal Supremo exige un dolo específico o ánimo directo de desprestigiar o rebajar la dignidad de las víctimas.

La decisión fue adoptada por dos magistrados afines al PP, Concepción Espejel y Enrique López, quienes han sido apartados de juzgar el caso Gürtel. El tercer magistrado que resolvió el recurso fue José Ricardo de Prada, quien realizó un voto contrario particular al entender que, en la subcultura del humor negro, los chistes crueles y macabros utilizan estereotipos como símbolos "pero no auténticas personas, no en su dimensión humana". Esto es, pretenden romper "la línea del pensamiento correcto" y no buscan la ofensa ni el daño moral de personas concretas ni de colectivos.

En cambio, Espejel y López consideraron que hubo delito de humillación a las víctimas del terrorismo porque estimaba que los tuits difundidos en 2011 a través del perfil de Twitter del concejal no eran humor negro sino que apreciaba un delito de humillación a las víctimas del terrorismo y del Holocausto por chistes como “Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcàsser para que no vaya Irene Villa a por repuestos".

En su declaración como imputado en en la Audiencia Nacional (el concejal de Ahora Madrid argumentaba que “hace cuatro años (los tuits) no generaron ningún tipo de daño y dolor y en el momento en que han causado daño y dolor yo me he hecho responsable”.

Los magistrados que formarán el tribunal -Alfonso Guevara, Angeles Barreiro y Antonio Delgado-, rechazaron admitir como prueba los otros tuits. No obstante, expresaron también en dicho auto que admiten como prueba la carta en la que la AVT acepta las disculpas del edil por sus "desafortunados comentarios".