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Zapatero va a Bruselas preparado para la cumbre del 15-N

El anuncio sobre su asistencia a Washington es inminente tras el cierre de gestiones de Moncloa

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La cúpula de la UE se reúne este viernes en Bruselas para dar un paso más en la búsqueda de la solución a la crisis financiera mundial. Esta tarde los Veintisiete ocupan la antesala europea de la estancia última que albergará al G-20 en la cumbre de Washington el 15 de noviembre.

Una cumbre que contará, seguro, con aportación española. Con su presidente en carne y hueso, aún esta por saberse, si bien, con toda probabilidad, el asunto del 'formato' con el que acudiremos a EEUU se abordará en la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno europeos. 'Pero no es en absoluto la prioridad -aseguran en Moncloa-. Ni siquiera para el presidente'.

Al contrario, Zapatero entiende que la cita extraordinaria de este viernes debe reafirmar, una vez más, la voz única de la UE para hacer frente a la crisis brutal que afecta a sus ciudadanos y que de este cónclave, debe dirigirse hacia Washington una postura común y sin fisuras. ¿Llevará en mano el jefe del Ejecutivo español el documento concluso que salga hoy del almuerzo de los Veintisiete como representante de todos ellos? Es una de las posibilidades, sobre todo, porque desde Presidencia se sigue insistiendo en que la clave está en 'la vía europea', en ningún modo en la norteamericana.

Con ello, el entorno de Zapatero pretende alejar las nuevas especulaciones surgidas a raíz de la victoria de Barack Obama, pues hay quien ya ha sugerido la posibilidad de que el demócrata haga una gestión pro-española ante la saliente Administración Bush.

Por su parte, el embajador de EEUU en España, preguntado ayer en Telemadrid si el presidente español iría a la cumbre del 15-N, quiso alejar el fantasma del resentimiento en el Despacho Oval de la Casa Blanca hacia Zapatero. Eduardo Aguirre, respondió que no ve conexión entre el tema de 'la bandera con todo lo demás', en referencia al desfile de 2003 en el que un Zapatero líder de la oposición permaneció sentado al paso de la bandera de EEUU.

Con todo, el diplomático norteamericano admitió que 'el cocido madrileño aún se está cociendo'. Coincidía así con el ministro de Asuntos Exteriores, que reconoció que el Gobierno sigue 'haciendo gestiones' para que el presidente se siente en la misma mesa que los miembros del G-20.

Sin embargo, en Moncloa reconocen que las gestiones han tocado techo y que 'en las próximas horas o, a lo más tardar, en los más próximos días' habrá una respuesta a esa cuestión sobre la que no está claro si Zapatero guarda un as en la manga desde su comparecencia en el Congreso el 22 de octubre o ha decidido cambiar las silenciosas y fallidas gestiones de González y Aznar para entrar en los grupos G por ir a pecho descubierto sin miedo al 'no' y al ridículo consecuente.

Le sobra la legitimidad que le da la posición de España en el mundo: en 2008 es el noveno país en PIB nominal y poder de compra, tiene dos entidades financieras entre los 17 mayores bancos del mundo, es sexto en inversión extranjera directa, octavo en contribuciones a la ONU. Además, el mundo ha comprobado en las muy adversas condiciones actuales la resistencia de su sistema financiero.

Y es que, como reconoce en privado un alto mando del Estado, 'tenemos el dudoso honor de haber sido de los primeros países en meter a un banquero en la cárcel'. Y de todo se aprende.