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Zapatero mantiene en vilo a sus ministros

El presidente en funciones tiene previsto desvelar el sábado el nuevo Gobierno

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Como en las películas de suspense, sólo el guionista conoce el desenlace. Los actores del reparto viven en una tensa espera, con los móviles permanentemente abiertos a la espera de la llamada que les desvele cuál será el libreto que les tocará interpretar.

Profundamente irritado con algunas filtraciones y luchas soterradas por cuotas de poder, José Luis Rodríguez Zapatero se ha refugiado en un hermetismo absoluto y ha puesto el candado a sus reflexiones para configurar el próximo Gobierno.

Con la seguridad de que tendrá que esperar al viernes para su investidura en segunda votación, la previsión en círculos gubernamentales es que dará a conocer la composición del Ejecutivo el sábado, tras prometer su cargo ante el rey.

Los pilares

Los únicos confirmados oficialmente en sus puestos siguen siendo los dos vicepresidentes: María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes. Junto a la suya, se da por segura la continuidad de Alfredo Pérez Rubalcaba en Interior, Miguel Ángel Moratinos en Asuntos Exteriores, Mariano Bermejo en Justicia -si finalmente la huelga de los funcionarios no le pasa factura-, Bernat Soria -Sanidad-, César Antonio Molina -Cultura- y Elena Espinosa (Agricultura). También se cree que continuarán Elena Salgado, una opción con fuerza para Defensa, y Mercedes Cabrera.

En el PSC se da por sentado que seguirá Carme Chacón, aunque en una cartera diferente a la de Vivienda y, si hubiera un segundo ministro catalán, la incorporación de Celestino Corbacho, alcalde de L´Hospitalet de Llobregat.

La estructura

El resto está a expensas no sólo de la elección personal que haga Zapatero, sino de la estructura que finalmente tenga el Ejecutivo, a la que también afecta el hermetismo presidencial.

Opciones que se habían dado prácticamente por seguras, como el desgajamiento de Asuntos Sociales de Trabajo, están hoy más que en duda. La posibilidad de fusionar Presidencia con Administraciones Públicas parece haber perdido fuelle. Si Energía se fusiona con Economía o con Medio Ambiente es también una incógnita.

De lo que ha trascendido, lo único que parece una decisión firme es la creación de un nuevo ministerio para potenciar la investigación y el desarrollo, pero sin que se sepa tampoco a ciencia cierta si incorporaría competencias de Industria y/o Universidades. En círculos gubernamentales se da por seguro que en esa casilla Zapatero tiene escrito el nombre de Miguel Sebastián, ex director de la Oficina Económica de la Presidencia.

La columna vertebral del Gobierno ahora en funciones se mantendrá, lo que trasladará una imagen de relativa continuidad. Pero, dada la amplitud del referido abanico de posibilidades de redistribución de competencias y las resistencias a los cambios de organigrama, en los círculos gubernamentales consultados no se descarta que Zapatero pueda estar trabajando con dos modelos de renovación el Gobierno: uno más amplio y otro más corto.

La voz y la cara

En el área de Comunicación, una de las que más quebraderos de cabeza ha causado a Zapatero en la pasada legislatura, es seguro el relevo de Fernando Moraleda, que logró un escaño en el Congreso en las elecciones y que, seguramente, será uno de los nuevos portavoces sectoriales en la Cámara baja. Para sustituirle, por los mentideros socialistas circula un retrato-robot: una profesional del mundo de la comunicación con proyección pública.

Con independencia de este nombramiento, la voz y la cara del Gobierno en la nueva etapa la pondrán, además del propio Zapatero, una tripleta de pesos pesados: María Teresa Fernández de la Vega, que seguirá dando cuenta de las decisiones del Consejo de Ministros; José Antonio Alonso, que, como portavoz parlamentario, tendrá una presencia mediático-político similar a la de Alfredo Pérez Rubalcaba en la primera parte de la anterior legislatura, y José Blanco, reforzado a su pesar como número dos del PSOE.