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"Zapatero no podrá contar con CiU para esta legislatura"

Felip Puig (1958), secretario general adjunto de CDC, marca a Duran i Lleida, con quien nunca tuvo química, el camino de CiU en Madrid

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Felip Puig (1958) ha hecho de todo en Convergència y en los gobiernos de Pujol. Tuvo varias carteras y fue portavoz. Ya en la oposición, su verbo mordaz le llevó a la portavocía de CiU en el Parlament. Hace un año Artur Mas le confió la gestión de CDC nombrándole secretario general adjunto en un momento en que su soberanismo es un valor para recuperar el electorado que se fue a ERC. Implacable con un PSOE al que culpa de los males de la federación, Puig se defiende como gato panza arriba y marca a Duran i Lleida, con quien nunca tuvo química, el camino en Madrid.

El paso del PNV a la oposición les otorga a ustedes más peso en el Congreso, aunque ya han dicho que no serán salvavidas de nadie...

Zapatero juega siempre a corto plazo sin calibrar qué encontrará después y ha demostrado que para él todo vale por el poder: con ERC en Catalunya o con el PP en Euskadi. Todo, en un intento de arrinconar al nacionalismo de una manera poco comprensiva con el pacto constituyente. Zapatero no podrá contar con CiU en esta legislatura.

¿Hay una operación premeditada para debilitar al nacionalismo?

Sí. No es creíble que sacrifique la estabilidad de la política española por decisiones periféricas. No es posible que Montilla y Patxi López vayan por libre, estoy convencido de que en el fondo hay una voluntad del PSOE que responde a la recuperación de la esencia españolista.

La ley de partidos ha sido clave en el resultado vasco. ¿El PSOE y el PP han hecho o no un uso fraudulento de una ley que ustedes votaron?

Apoyamos la ley pero no la ilegalización de la izquierda abertzale...

Pero sabían que era una ley a medida de Batasuna...

Sabíamos que era para afrontar y asumir el escenario de la ruptura de la tregua del 98. Nos dimos unas reglas del juego que son las que son. No sé si hubo premeditación con la ley de partidos pero en cualquier caso los responsables últimos de lo que pase ahora son los partidos españoles.

¿Se arrepienten ustedes de haber apoyado aquella ley?

[Se lo piensa mucho] Hummm... Visto a pelota pasada es posible que el rechazo a la ley haya crecido. Pero hacer la quiniela el lunes es fácil.

Más allá del cálculo político tenemos una crisis que obliga a arrimar el hombro...

La crisis no puede ser la justificación para entregar el proyecto de Catalunya a la política española. Y Zapatero, que era una cierta esperanza de una España más plurinacional, ha fracasado y la ha traicionado. Todo hace prever que los errores de Zapatero arrastrarán al PSOE a una crisis importante. Intuyo el inicio del fin de la hegemonía socialista.

¿Pactar con Zapatero es abrazarse a un cadáver?

Apoyar a Zapatero sin pensar en Catalunya no lo haremos. No hay ninguna garantía de respeto al Estatut, el TC es un caballo desbocado dirigido insensatamente por PP y PSOE sin respeto al equilibrio constituyente. No está resuelta la financiación, se agrede la personalidad catalana, el 0,7% del IRPF para ONG, la tercera hora de castellano... CiU no puede ser una tabla de salvación sólo por interés del PSOE, pero si rectifican CiU volvería a asumir responsabilidad.

Ha cambiado el panorama político y la economía pero también CiU. ¿Dónde queda su proverbial sentido de estado?

Aún resuena la propuesta de CiU de nuevos pactos de La Moncloa y está viva la imagen de Artur Mas haciendo un pacto de estado con el Estatut. Nuestro expediente es inmaculado. El pacto con Zapatero por el Estatut era de estabilidad institucional, un acuerdo de estado entre Catalunya y España. Y lo traiciona Zapatero.

¿Ataron bien la financiación?

Sí, pero quien incumple la ley y hace una propuesta ilegal es el PSOE.

En esta nueva fase de la que nos habla, ¿la relación de apoyos casi mercantiles con los gobiernos de Madrid de turno es historia?

El diálogo y el intercambio volverán a ser necesarios para conseguir objetivos ambiciosos como los que apuntaba el nuevo Estatut. El juego no acaba aquí porque el nacionalismo sigue.

Ustedes dan por muerto un pacto estatutario que tiene tres años...

Yo analizo y veo que el PSOE y el PP son los que dan por muerto el espíritu reformista. O se reconduce el tema del Estatut en el TC con un pacto para que el tribunal lo libere o estará condenado a ser insuficiente.

Si hay asfixia de las aspiraciones nacionales, ¿el independentismo ganará peso dentro de CiU?

No lo creo, aspiramos a ampliar nuestro espacio y a que triunfe la idea confederal. Seguiremos en nuestro equilibrio entre soberanistas y moderados. Nunca nos hemos declarado independentistas pero seguiremos buscando más poder político.

¿Y con el PP pueden pactar?

El nuevo ciclo empieza en la próxima legislatura. La actual, en cuanto a temas catalanes, está amortizada.

¿Pondrán el marcador a cero?

Eso lo harán los partidos españoles, que deberán rectificar la estrategia. El tema es que volvamos a tener la fuerza para que se nos respete. El pacto vasco PSOE-PP desenmascara lo que el tripartito intentaba disimular porque significa un punto de inflexión. Para nosotros se acabó el estado de las autonomías igualitario de hasta ahora. La reacción a la centralización de los últimos años comportará la apertura de una nueva etapa que nos dará más satisfacción.

Ha dado por hecho que quedan tres años de legislatura, pero dada su actitud y la del resto de aliados potenciales del PSOE. ¿Acabará Zapatero la legislatura?

Por una parte Zapatero buscará acuerdos con las minorías de izquierda, y de otra, grandes pactos de estado con el PP. Este es su planteamiento para sobrevivir.

Antes de la de Zapatero acabará la legislatura de Montilla. Hay quien, en el PSOE, calcula que si ustedes ganan y gobiernan el pacto será fácil en Madrid...

La recuperación del gobierno por parte de CiU no garantizará nada. Sólo lo hará una rectificación de su política de incumplimientos hacia Catalunya.

Montilla le pidió a Zapatero que llegue a pactos de Estado con el PP siguiendo el modelo catalán de consensos en asuntos como la inmigración. ¿Estamos ante un modelo de éxito?

Nosotros estamos en la oposición pero demostramos un modelo de Estado en temas como vivienda, innovación o educación. Es un modelo europeo de consensos que España no quiere imitar. No sé qué harán, pero me parece sorprendente que Montilla tenga que pedir esto en el Círculo Financiero de la Caixa y no en el despacho de Zapatero en Moncloa o con los 25 diputados del PSC en el Congreso. Esa apelación es la demostración del fracaso de la influencia del PSC en Madrid.

En Europa cambian al moderado Guardans por Tremosa, que es soberanista, se manifiestan por la independencia en Bruselas... ¿CDC se radicaliza?

Hay nervios en el PSC, que es quien nos acusa de eso. ¿Alguien puede ver en serio en Mas y Duran a dos líderes extremistas? Hay un intento de caricaturizar la renovación del catalanismo que hemos impulsado con nuestro proyecto de unión del mismo. No hay ninguna radicalización. Estamos sumando e incorporando a nuevas personas, incluso críticas con los gobiernos de Pujol, que ven en nosotros la última esperanza del catalanismo.

Pero es evidente que esa renovación del catalanismo que ustedes dicen enarbolar tiene un acento más reivindicativo...

El centro de gravedad del catalanismo se ha desplazado en los últimos 15 años. Hay que renovar el pacto entre Catalunya y España. En CDC somos fieles a nuestro estilo nacionalista pero apegado al pacto y al diálogo, a participar en España cuando toque. No somos un partido independentista. Mal van los que nos quieren convertir en un partido independentista, pero nuestra estación final no pasa por lo que hay ahora.

Hace unos días se presentó un proyecto de ley del cine para igualar la oferta en catalán y en castellano. ¿Conseguirá el tripartito lo que ustedes no consiguieron en su día?

Es una iniciativa inoportuna. Hoy las prioridades de Catalunya, y lo dice alguien como yo, no pasan por gastar recursos públicos en esto en lugar de las políticas para hacer frente a la crisis. El tema del cine en catalán no lo arreglaremos sólo por ley y ahora no es la prioridad.