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Zapatero ve "inviable política y jurídicamente" la consulta catalana

El expresidente asegura que esto no es motivo para "ignorar o minusvalorar las profundas aspiraciones políticas que tiene una buena parte de los ciudadanos de Catalunya", y apuesta por reformar la Constitución para introducir el fe

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El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha asegurado que la consulta soberanista propuesta por el Govern 'no es viable', por lo que apuesta por un gran acuerdo a partir de la propuesta del PSOE liderado por Alfredo Pérez Rubalcaba de reformar la Constitución para avanzar hacia un Estado federal.

 Zapatero hace pública su posición con respecto a la consulta el mismo día en que el también expresidente socialista Felipe González  sentenciaba que 'la independencia de Catalunya como objetivo es imposible'.

En un artículo de opinión publicado este lunes en el diario El Mundo, admite que el planteamiento del ejecutivo de Artur Mas es 'un reto de gran trascendencia', pero que es inviable política y jurídicamente.

No obstante, considera que este no es motivo para 'ignorar o minusvalorar las profundas aspiraciones políticas que tiene una buena parte de los ciudadanos de Catalunya', por lo que el diálogo y la búsqueda de acuerdos resultan obligados, ya que en democracia no hay caminos unilaterales, dice.

En su opinión, 'es necesario un nuevo pacto' de las fuerzas políticas similar al de la Transición y que terminó con la redacción de la Constitución de 1978: como punto de partida, propone el documento de reforma federal de la Constitución que todas las federaciones del PSOE aprobaron en julio en Granada, 'Un nuevo pacto territorial: la España de todos'.

Para Zapatero, este texto supone la reafirmación del Estado autonómico, pero también la 'toma de iniciativa para llevar a cabo una reforma de la Constitución que colme los vacíos y dé respuesta a los interrogantes que el Título VIII de la Constitución dejó planteados'.

'El PSOE ha tomado la iniciativa y debería ser tenida en cuenta. A mi juicio, la declaración contiene propuestas lo suficientemente concretas para que no puedan ser tildadas de retóricas y lo suficientemente abiertas para permitir un amplio margen de diálogo y acuerdo', remarca el también exlíder socialista.

Para él, los principales asuntos a abordar en esa reforma están bien identificados: 'El cabal reconocimiento de los hechos diferenciales y las singularidades políticas y lingüísticas, la incorporación del mapa autonómico de España, una distribución de competencias que delimite mejor las responsabilidades respectivas del Estado y las comunidades autónomas, la atribución al Senado de un nuevo rol institucional, la decantación del sistema de financiación autonómica', entre otros.

Aunque admite que no fructificaron los anteriores intentos de reformar el Título VIII de la Carta Magna, como el que él mismo planteó en 2005, poco después de llegar a La Moncloa, considera que 'lo propio de la democracia es volver a intentarlo, asumir que las instituciones son mejorables, reconocer que nuestro proyecto común necesita nuevas energías'.

'Sé por experiencia que la tarea es difícil. Que exigirá generosidad, superar prejuicios y también asumir algún riesgo. Pero es un camino que deberíamos ser capaces de recorrer. Porque quizá, además, no tengamos otro', ha advertido.