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"Alejar al paciente de la enfermedad": el día a día de un voluntario en la lucha contra el cáncer

Un total de 20.000 voluntarios colaboran con la Asociación Española Contra el Cáncer. Forman parte de los cuatro millones de personas que realizan un voluntariado en España, menos del 10% del total de la población

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Voluntariado de la Asociación Española Contra el Cáncer. / Sandra Rodríguez

@SandrAry_5

MADRID.- Eva Juárez es voluntaria en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Cada martes por la mañana acude al Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid), donde se reúne con Ana de Cevallos, la coordinadora de su equipo de voluntariado, y le comenta las circunstancias en las que se encuentra cada paciente que va a ir a visitar. “Cada día en la AECC es como una ruleta rusa, nunca sabes qué va a ocurrir y ningún día es igual que otro. Detrás de cada puerta de cada habitación que abrimos hay una nueva historia de vida que es distinta al resto”, asegura Eva.

En España, alrededor de cuatro millones de personas (el 9,3% del total de la población, según la Plataforma del Voluntariado de España) dedican su tiempo a algún tipo de cooperación en 2016. Por ello, el 5 de diciembre se celebra el Día Internacional del Voluntariado, con motivo de agradecimiento por todo el tiempo que invierten en labores sociales y desinteresadas.

"Al llegar al voluntariado me adentro en un mundo lleno de humanidad, muy distinto al que vivimos en el día a día, y salgo llena de emociones", asegura Eva, voluntaria de la AECC

La AECC cuenta actualmente con 700 empleados y 20.000 voluntarios, repartidos en 170 hospitales y 33 residencias por todo el país. Dori Martínez gestiona todo el voluntariado desde hace 16 años: “En muchas ocasiones, los pacientes y familiares necesitan ayuda, pero no saben qué tipo de ayuda pueden tener. Para eso está el equipo que presta su tiempo a la asociación, para detectar las necesidades y cubrirlas, y para alejar por unos instantes al paciente y a su familia de la enfermedad”.

La AECC no es la única que lucha contra el cáncer en España: la Fundación CRIS contra el Cáncer, el Grupo Español de Pacientes con Cáncer  GEPAC (formada por 72 organizaciones), la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer o la Sociedad Española de Oncología Médica SEOM, entre otras.

Eva colabora con la AECC desde hace un año, después de conocer el diagnóstico de cáncer de mama de su hermana y utilizar los recursos que le ofrecía la asociación: “Pedir información y ayuda nos facilitó reanudar el rumbo que habíamos perdido tras el gran impacto del diagnóstico, y ahora quiero ser yo la que se lo facilite a otros”.

Cada martes, acude al hospital, donde su coordinadora le explica la situación de cada paciente y sus circunstancias. Después recorre todas las habitaciones en las que estén enfermos de cáncer e intenta atender sus necesidades y sacarles alguna sonrisa. “Lo que más me enriquece de esta labor es todo lo que me llevo cada día al salir del hospital. Lo comparo con la puerta de Alicia en el país de las maravillas: al llegar al voluntariado me adentro en un mundo lleno de humanidad, muy distinto al que vivimos en el día a día, y salgo llena de emociones”, explica Eva.

“Lecciones de vida”

El voluntariado de la asociación que más invierte en la investigación del cáncer está compuesto por un 89% de mujeres y un 11% de hombres, que comprenden una media de edad de 57 años. Dori Martínez explica que la media de edad es tan alta porque los jóvenes se retiran por dificultades para compaginarlo con su vida personal y laboral: “Si un voluntario no se encuentra completamente bien, no puede ayudar a nadie y tampoco le beneficia a sí mismo”.

“Lo que más me llena es cuando un paciente que ya te ha visto varias veces te llama por tu nombre y te sonríe, el ver que nuestra presencia produce una sonrisa”, explica Laura, voluntaria de la AECC

“Un voluntario de la AECC tiene que saber trabajar en equipo; ser una persona viva, con emoción, que sepa llevar las situaciones duras; y con un motivo por el que hacer esto, ya sea personal o porque simplemente quiere ayudar”, asegura Ana de Cevallos.

“Las sensaciones que transmiten los enfermos de cáncer y sus familiares son lecciones de vida, a veces duras. Es muy enriquecedor, pero a veces deja un sabor amargo cuando no sabes cuál va a ser el final”, afirma Laura Poza, voluntaria de la AECC. Laura ha luchado contra el cáncer y ahora valora el tiempo que se le debe dedicar a las personas que pasan por ello: “Lo que más me llena es cuando un paciente que ya te ha visto varias veces te llama por tu nombre y te sonríe, el ver que nuestra presencia produce una sonrisa”.

Pero no sólo los voluntarios están implicados. La coordinadora del hospital de Leganés asegura que muchos familiares, tanto de pacientes como de voluntarios, intentan aportar ayudas: hacen manualidades, pulseras o llaveros para que la asociación los pueda vender y recaudar dinero para la investigación. Incluso una de ellas crea cojines para regalárselo a las pacientes recién operadas de cáncer de mama, cuya forma encaja para ponerlo bajo el brazo.

Otras formas de ser voluntario

Además del apoyo y acompañamiento en hospitales, en la Asociación Contra el Cáncer hay voluntarios testimoniales, que proporcionan su experiencia desde una perspectiva adecuada a aquellos que están pasando por lo mismo, y voluntarios que promueven la información y concienciación. También hay voluntarios que imparten talleres dentro del hospital, como de risoterapia, relajación o danza interior.

Paz Corrales es voluntaria en la AECC e imparte el taller de danza interior a los pacientes. Este proceso le ayudó mucho en su lucha contra el cáncer: “Mi médico me decía 'no sé lo que estás haciendo, pero sigue haciéndolo', y a raíz de ahí el propio hospital me recomienda ponerme en contacto con la AECC para poder ayudar a otras mujeres, y me encantó la idea”.

Su trabajo es muy específico: dirige sesiones de danza interior, en las que trabaja el bienestar y la comunicación con el cuerpo a través de visualizaciones danzadas, actitud positiva, dibujo, la risa y otras herramientas.

Taller de danza interior en la AECC.

La coordinadora del voluntariado de la AECC en toda España desecha el concepto de ‘altruista’: “Las relaciones son recíprocas, en algunos momentos se cambian los roles, porque muchos que han sido enfermos ahora se dedican ayudar y en cualquier momento pueden volver a cambiarse”.

Eva asegura que lo más duro de su labor es ver lo “injusta y cruel” que es la enfermedad, ya que “aparte de lo que supone lo físico, tienes que luchar contra lo que supone mentalmente: una lucha feroz contigo mismo”.

Ana de Cevallos siempre tiene la puerta de su despacho abierta, para cualquier duda o desahogo. “Aunque en ocasiones permanece la sensación de que podría haber ayudado más, lo más enriquecedor es cuando alguien te dice ‘le he dado una patada al cáncer’. Cada paciente y cada voluntario es pura fuerza y superación”, asegura.

La Plataforma del Voluntariado de España asegura que el 29% de la población española muestra interés en vincularse a alguna actividad voluntaria, pero la falta de tiempo es el obstáculo más mencionado.