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Los autores de 'Ciutat Morta' vuelven con la historia de Idrissa, el guineano que murió en el CIE de Barcelona

La historia de Idrissa Diallo, que falleció en la noche de Reyes de 2012, servirá para relatar cómo es la Europa que rechaza migrantes.

Un grupo de internos del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca de Barcelona. EFE

ESPERANZA ESCRIBANO

BARCELONA.- De Idrissa Diallo no hay ni una foto, sólo un par de datos: que nació en Guinea y que murió el día de Reyes de 2012 en el Centro de Internamiento de Extranjeros de la Zona Franca de Barcelona. Metromuster, la productora de Xavier Artigas y Xapo Ortega, los directores del documental Ciutat Morta que conmocionó Barcelona, quiere recuperar su identidad. Y a partir de ahí construir un relato que hable de la Europa fortaleza que va perdiendo su humanidad con el rechazo a los inmigrantes.

Tras el estallido del 15M, el movimiento en contra de los Centros de Internamiento de Extranjeros empezó a asentarse con Tanquem els CIE (Cerremos los CIE). En ese caldo de cultivo sucedió la muerte de Idrissa, un 6 de febrero de 2012: “se nos quedó en el subconsciente”, expresa Artigas. Cuando finalizaron Ciutat Morta, la decisión sobre el siguiente proyecto era unánime en el equipo.

“La muerte de Idrissa nunca se aclaró”, explica el director, “no hubo explicaciones, todo quedó en un misterio”. Los activistas de Tanquem els CIE que habían investigado a fondo el caso, no consiguieron ni una fotografía, “algo que dice mucho de los centros”.

La única información que el Estado español conserva de Idrissa Diallo es el expediente de su detención, que está en manos de la policía y que esta no ha querido facilitar a Metromuster. “Tampoco tenemos su pasaporte”, sigue Artigas. Los directores denuncian que el hermetismo que rodea los asuntos de inmigración es tan grande que les ha llevado a enfocar de manera diferente el documental: “aprovechamos la falta de información para construir un relato colectivo de la realidad de cualquier migrante que llega a Europa; Idrissa se convierte en un personaje coral”.

Tampoco han podido entrar en el CIE de Zona Franca en el que sucedieron los hechos y que ahora está cerrado por obras. “Lo intentamos en otras ocasiones y lo hemos intentado ahora, pero no hay manera”, confiesa Artigas. Aunque añade que tampoco necesitan entrar porque les basta con la gente que ha estado detenida en él para dedicarle un capítulo. “Verlo desde fuera mientras una voz nos cuenta lo que pasa dentro puede ser más potente y la imagen tiene hasta cierta erótica”.

En junio, el equipo de Metromuster viajará a Guinea Conakry para continuar con el rodaje. El objetivo es llegar hasta la casa de Diallo y en su pueblo, con su familia, averiguar cuáles son los motivos por los que emprendió el viaje hacia la soñada Europa. “Normalmente, cuando alguien de Guinea abandona su hogar, suele ser un proyecto de todo el pueblo que elige a alguien joven y sano y le paga el viaje”, detalla Artigas, “lo que también es una realidad colectiva”. ¿Puede ser que la familia de Diallo no sepa que está muerto? “Podría ser”, contesta el director.

Interior del CIE de la Zona Franca de Barcelona. EFE

Interior del CIE de la Zona Franca de Barcelona. EFE

“Normalmente, cuando alguien de Guinea abandona su hogar, suele ser un proyecto de todo el pueblo que elige a alguien joven y sano y le paga el viaje”, detalla Artigas, “lo que también es una realidad colectiva”

“Como la situación de los migrantes está lejos de mejorar, creímos que era preciso empezar una investigación como la de Ciutat Morta”, relata Artigas. Al igual que la de Patricia Heras, la historia de Idrissa también tiene lugar en Barcelona, foco de actuación de la productora que busca “siempre la autocrítica”.

Para este nuevo proyecto están contando con la colaboración de medios alternativos como la Directa y de los colectivos que trabajan desde hace años por el cierre de los CIE. “Hemos empezado por el trabajo periodístico clásico, pero queremos huir del puro relato informativo y abordar el tema de forma más general”, explica uno de los directores. Ese hecho implica hablar no sólo del caso concreto de Diallo, sino también de la política migratoria europea, el trabajo de Frontex (la Agencia Europea que gestiona las fronteras de la UE) y, en general, “del racismo institucional de Europa y su perspectiva colonial”.

El documental, que se encuentra ahora en la fase de escritura de guión, no se va a basar en entrevistas; será un relato ensayístico a través de una voz en off. Reconstruirá el viaje de Idrissa hacia atrás, desde su muerte hasta sus orígenes, para explicar tanto lo que el equipo vaya averiguando de él en el trayecto como lo que aprendan de esa realidad que viven quienes deciden emigrar a Europa.

La productora tiene la intención de ponerse en contacto tanto con el ministerio del Interior como con Frontex. En Ciutat Morta, no obtuvieron respuesta de ninguna de las instituciones implicadas en el caso, pero ahora, esperan que “dada la popularidad” que han obtenido, “prevean el impacto del documental y se presten a dar la cara para que puedan defenderse”, juzga Artigas.

Entrevistando a Frontex, Metromuster pretende darle una dimensión europea al proyecto. “Alemania será también una gran protagonista del documental, porque nos molesta mucho ver cómo se pone las medallas de la tolerancia, cuando en realidad está externalizando el control de fronteras al sur de Europa, con métodos que no respetan los derechos humanos”, sentencia el director. Y para ello, quieren seguir la pista del dinero, saber cuánto se gastan los Estados miembros en ese control en el que “saben que no se respetan los derechos humanos”.

“Estamos recibiendo a refugiados a golpe de pelotas de goma”

Los conceptos de migrante económico y refugiado no dejan de mezclarse en la conversación. No es casual, porque según Acnur, el 60% de las personas que intentan cruzar las vallas de Ceuta y Melilla, como fue el caso de Idrissa, podrían ser refugiados que huyen de países en conflicto como la República Centroafricana. “No sólo los sirios son refugiados” ironiza el director, “pero muchas de las personas que estamos recibiendo a golpe de pelotas de goma lo son y no estamos hablando de ello”.

“No queremos hacer distinción entre refugiados e inmigrantes”, explica la productora, “como tampoco queremos poner en el centro de la historia al ‘pobre africano’ que viene y se encuentra con esta situación, porque ese es el enfoque tradicional del tema”. Metromuster considera paternalista esa manera de hacer y busca darle la vuelta a la cámara y que el flujo migratorio del África subsahariana sirva para retratar a la sociedad europea. “Queremos ver qué tipo de sociedad somos, cómo gestionamos el miedo a ser invadidos y cómo el estado del bienestar es de las relaciones coloniales y poscoloniales que hemos tenido con el sur en los últimos siglos”, opinan.

De lo que han averiguado hasta hora poniendo la cámara frente al espejo europeo, la imagen que les devuelve no es muy alentadora: “somos una sociedad a la que le gusta mucho la movilidad, conocer otras culturas y enriquecerse con ellas. Pero cuando esas otras culturas vienen, no podemos tolerarlo”, estima Artigas. El miedo que genera esa situación y cómo se gestiona es lo que lleva, según el director, a que acaben por no respetarse los derechos de la gente que viene de otros países por el simple hecho de no poseer “una característica administrativa que les dé el estatus de ciudadanos”.

“Las leyes de extranjería son la traducción de esa idea antigua que dividía la humanidad entre quienes conquistaban y quienes eran conquistados, de forma que los primeros no consideraban humanos a los segundos hasta que los evangelizaban”, opina el director. Así, hoy tendríamos a ciudadanos y no ciudadanos que no tienen los mismos derechos que el resto “hasta que no pasan por unos procesos administrativos complicados”, prosigue. “Eso nos lleva a decir cosas como que no podemos garantizar los servicios básicos a esos no ciudadanos cuando tienen una situación irregular. Y que nadie se escandalice nos dice que esto está totalmente normalizado”, concluye Artigas.

“La gente que encontramos en nuestras costas son el residuo de lo que hacemos en sus países”

En el oeste africano, Europa y especialmente España tienen intereses pesqueros. Las prácticas de los grandes buques en la zona han destrozado a la pequeña industria local de pescadores, que ha visto cómo menguaban sus recursos, según investiga Metromuster en el proceso del documental. Esas prácticas son las que han llevado al continente a fuertes crisis con consecuencias que repercuten en el viejo continente como la llamada crisis de los cayucos en 2005. “Es sólo un ejemplo de las muchas iniciativas empresariales que benefician a los países del primer mundo y que afectan radicalmente a los países de origen”, aclara Artigas. “La gente que encontramos en nuestras costas son el residuo de lo que hacemos en sus países”, resume el director.

Otra de las curiosidades con las que se han topado en el proceso es la actuación de la policía marroquí en la frontera con Ceuta y Melilla. “Hay muy pocos países que vigilen que su gente no salga de sus lindes, pero es que además Marruecos controla que no salga gente que ni siquiera es del país”, explica Metromuster. La única manera que han encontrado de entenderlo es a través de los acuerdos entre los dos países, que llevan a que “a Marruecos se le hagan una serie de favores y se le consientan cosas que a otros no, a cambio de que ellos gestionen nuestra frontera y hagan el trabajo sucio”, explica Artigas.

La cantinela puede sonar familiar tras el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía. “La intención es la misma, pagarles mucho dinero para que corten ese flujo”, dice sin miramientos el director. Tras el escándalo por el acuerdo, Artigas invita a que los españoles volvamos a poner el espejo ante nosotros: “la Guardia Civil recibió con pelotas de goma a un grupo de subsaharianos que intentaban llegar a nado y mató al menos a 15 de ellos en la playa del Tarajal. Nadie les preguntó si huían de un conflicto armado”.

Idrissa se verá sí o sí en TV3

En la distribución, Metromuster quiere volver a tirar al principio de sus redes activistas. Se trata de repetir el mismo esquema de Ciutat Morta, en el que con la “guerrilla de la comunicación” consiguieron que medio millón de personas se sentaran un sábado a ver el documental sobre uno de los casos más graves de torturas de la ciudad Condal, en el Canal 33, pero a escala europea. En esa ocasión, en febrero de 2014, tuvieron una audiencia del 20%, batiendo el récord del canal.

Además de TV3, Metromuster está buscando el apoyo de televisiones y distribuidoras de toda Europa, “para que el documental no quede como una producción local, si no que tenga un impacto europeo porque nos toca a todas”, recalcan. Para la televisión catalana, Artigas cree que “son muy molestos”, pero que la entidad prefiere “subirse al carro desde el principio que tenernos como enemigos porque ya se ha demostrado que podemos ser más que molestos”, cuenta Artigas, que sabe que su productora es “un elemento indeseable” para algunos. “Sin embargo, hay gente dentro de la cadena que siempre ha creído en nuestro trabajo”, añade. La televisión pública ha hecho una precompra del proyecto con la que se compromete a emitir el documental. Metromuster también se ha aliado esta vez con la productora catalana Polar Star Films para maximizar el impacto del documental.

El éxito de Ciutat Morta ha beneficiado a los dos directores del documental, que les ha abierto muchas puertas. Ahora les falta por abrir el álbum familiar de Idrissa Diallo, pero de momento han conseguido mucho: ahora ya tienen una oficina -con una figura tamaño real de Xavier Trias quedándose con las ganas de entregarles el Premio Ciudad de Barcelona incluida- y son 5 trabajadores viviendo de ella. Además, se han ganado el apoyo de las redes de activistas: “ahora ya están convencidos de que vamos a hacer un buen trabajo”. Ciutat Morta la hicieron en sus ratos libres, a Idrissa van a poder dedicarse plenamente.

Que el éxito de la cinta se repita es difícil. Metromuster es consciente de que popularizar ese caso con el que la gente dice “ah, claro, sí, un negro murió en el CIE” es complicado, pero quieren aprovecharlo para seguir “construyendo un discurso político a través de un medio alternativo”. Están seguros de que aunque no genere más audiencia, Idrissa superará a Ciutat Morta a nivel artístico. Y eso les lleva a maquinar el siguiente proyecto: un documental sobre una agresión nazi en el barrio de Sants, de la que sólo se condenó a los antifascistas que protegieron el barrio barcelonés, con el que se retrotraerán a la conquista de América.

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