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Caso Juana Rivas Juana Rivas: "Me dijo que aún no me iba a matar, que me quedaba mucho por sufrir" 

La madre de Maracena cuenta, por primera vez, el calvario de malos tratos que ha sufrido en su relación con Francesco Arcuri y el terror que él provoca en su hijo mayor. Lo ha hecho en una entrevista con Ana Rosa Quintana en Tele5.

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Juana Rivas en un momento de su participación en el programa de Ana Rosa en Tele5

Es la primera vez que Juana Rivas cuenta detalles de su historia. Hasta ahora, tan sólo sus abogados, las trabajadoras de la Unidad de la Mujer del Ayuntamiento de Maracena y sus más íntimos allegados conocían el historial de malos tratos, vejaciones e insultos que esta mujer de Maracena dice haber vivido durante años con el que era su pareja y padre de sus hijos, Franciesco Arcuri. 

Lo hizo este martes en el programa de Ana Rosa Quintana, donde rompió su silencio y relató los motivos que la llevaron a abandonar la isla de Carloforte (Cerdeña), donde vivían, y trasladarse a Granada con sus hijos, lo que le supuso una denuncia por sustracción internacional de menores y una sentencia que la obligaba a entregar a sus hijos a Arcuri. 

En la entrevista, Rivas se declara una víctima de violencia machista tras haber sufrido agresiones que se prolongaron en el tiempo, incluso después de abandonar a Arcuri. Entre las peores agresiones físicas relata la que se produjo la madrugada de la fiesta de la luna llena, cuando salió con un grupo de amigos comunes a la pareja y al regresar él la cogió por el pelo, le pegó y la intentó estrangular en el sillón. "Sentía que me me estaba muriendo porque no podía quitarle las manos. Imagino que se da cuenta, pero yo me había hecho mis necesidades encima. Me dijo que no me preocupara, que no me iba a matar porque me quedaba mucho por sufrir. Me quedé allí sola y cuando me recuperé limipé mis necesidades". 

No fue la primera ni sería la última vez, según su relato. "Tenía muchas manías con alimentos. Cuando hacía una paella y ponía pimiento por un descuido me decía que era una falta de respeto, que lo hacía aposta y al final acababa agarrada de los pelos y contra un azulejo delante de los niños".

​Durante la entrevista relata que intentó llamar a la policía en más de una ocasión, pero que él le quitaba el teléfono y que no tenía apoyos ni personas con las que contar, "porque nuestros amigos tienen miedo a esta persona. Él tiene poder económico y tiene poder en la isla y tienen miedo de hablar. Son 12 personas que se van a ver la cara todo el tiempo", afirma Rivas.

Durante la entrevista Rivas ha detallado algunos aspectos de su peripecia judicial y ha vuelto a afirmar que la huida de casi un mes durante el cual permaneció en paradero desconocido fue para proteger a sus hijos e impedir que fueran entregados a su padre. "Nadie me escuchó", afirma. "Nadie hasta el juez de guardia, que es la única persona que me ha escuchado. En el juzgado creí que iba a poder contar mi historia, pero la jueza se mantuvo muy seria y no me dejó hablar de lo que no fuera de mi delito y mi desobediencia. Le decía a mi abogado que si se salía de estas preguntas, no era procedente". 

Terror a su padre

Desde que Arcuri se fue a Italia con sus hijos, Juana no ha podido tener ningún contacto con ellos. A pesar de las numerosas llamadas, que han sido certificadas ante notario a petición de sus abogados, Arcuri no ha consentido ningún contacto. "Lo hago a través del teléfono de mi hermana y mi madre porque desde hace un tiempo no tengo teléfono". "Él sabe que soy yo. Escucha mi voz y me cuelga cuando le digo de hablar con mis hijos". Rivas y sus abogados han certificado ante notario las veces que ha intentado ponerse en contacto con los niños.

Durante todo el tiempo en el que Rivas ha permanecido en paradero desconocido y en el momento de entregar a sus hijos el pasado 28 de agosto a la Guardia Civil, la petición de Juana Rivas ha sido constante: que escuchasen a su hijo mayor en sede judicial. Sin embargo, esto nunca sucedió. "Mi hijo mayor entraba en pánico porque se lo puse cerca dos veces y se agarraba a la pared, se daba golpes y se tiraba al suelo y me decía ‘¿Qué he hecho yo para que me quiten mi infancia?’".

La madre de Maracena relata que unos días antes de su entrega, su hijo mayor le dijo que no se preocupara, que él sabía qué tenía que hacer para que lo escucharan. Entonces escribió una carta para ser escuchado: "Les pregunto si puedo usarla [a sus abogados]. La presentaron el sábado. Mi hijo mayor no era consciente de lo que iba a pasar ese día".

Sin embargo Arcuri se fue con sus hijos a Italia sin que el mayor fuera escuchado. La entrevista apunta a una posible marcha del padre con sus hijos antes de que fuera llamado para que el mayor hablara. Ana Rosa Quintana deja una pregunta el el aire que no ha tenido una respuesta clara: "Dice que ha tenido que salir de España como un ladrón".