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Un caso Weinstein entre la alta sociedad sevillana

El psiquiatra Javier Criado declara ante a juez acusado de un delito vejaciones contra la integridad moral de una paciente. Una treintena de mujeres lo denunció por abuso sexual y mala praxis, pero todos los delitos habían prescrito. Él lo niega y las acusa de “conspiración y ánimo de venganza”

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El psiquiatra Javier Criado (d), juntoa su abogado, a su salida de los juzgados de Sevilla, donde ha comparecido como investigado por un presunto delito contra la integridad moral denunciado por una paciente. EFE/Pepo Herrera

El caso del multimillonario productor de cine Harvey Weinstein, repudiado por Hollywood tras la oleada de denuncias por abuso sexual de un centenar de actrices, ha dado un giro imprevisto a la lectura que se está haciendo de un caso similar que conmocionó Sevilla y que este martes ha llegado a juicio. El caso del psiquiatra Javier Criado, célebre por contar entre sus pacientes a reconocidos personajes de la alta sociedad sevillana, incluida la aristocracia, y más tarde tristemente célebre cuando una treintena de mujeres lo denunció, entre otros delitos, por abusos sexuales continuados. Entre las denunciantes estaba Matilde Solis, exmujer del Duque de Alba, que le responsabilizó directamente de su intento de suicidio por disparo de escopeta en 1999.

El caso del psiquiatra Javier Criado guarda más de un paralelismo con el de Harvey Weinstein, porque también aquí las supuestas situaciones de abuso sexual que se denunciaron venían de muy atrás en el tiempo y, en algunos casos, se habían prolongado durante años (entre septiembre de 1985 y enero de 2008). Las mujeres tardaron años en denunciarle, “por vergüenza”, “por sentimiento de culpabilidad”, “para evitar que sus nombres salieran a la luz”, dice Carmen Victorino, una de las afectadas, pero en 2015 sucedió algo que lo cambió todo: Solis publicó en su Facebook una carta donde acusó a su antiguo psiquiatra de haber abusado sexualmente de ella, aprovechando su vulnerabilidad emocional en ese momento, su “enfermedad y su “desesperación”.

La notoriedad pública de la aristócrata y de Criado ayudó a difundir la carta por los medios de comunicación y así fue cómo otras mujeres reconocieron haber sufrido abusos similares por parte de aquel médico, contactaron unas con otras a través de las redes sociales, se organizaron en una asociación (Veritas) y decidieron denunciar. En un primer momento fueron 32 las mujeres que denunciaron a Criado ante el Colegio de Médicos. A los juzgados llegaron nueve querellas, pero un año después la justicia ya había archivado prácticamente todas.

Fueron 32 las mujeres que denunciaron a Criado ante el Colegio de Médicos. A los juzgados llegaron nueve querellas. Un año después la justicia archivó casi todas

Fue un grupo de ocho mujeres las que mantuvo las denuncias contra el famoso psiquiatra sevillano por un delito continuado de intrusismo profesional, omisión del deber de socorro, un delito continuado contra la integridad moral, tres delitos continuados de abuso sexual, dos delitos de abuso sexual, y uno de inducción al suicidio. Ocho de los nueve casos habían prescrito. La jueza que instruyó el caso argumentó que entre la fecha en la que se produjeron los hechos y la presentación de la denuncia se superaban ampliamente los plazos de prescripción de tres, cinco y diez años previstos para los delitos objeto de la querella presentada contra Criado.

Varias presuntas víctimas del psiquiatra Javier Criado en el exterior de la Audiencia de Sevilla.

La investigación siguió adelante únicamente sobre el delito de vejaciones contra la integridad moral, la única denuncia que no había prescrito, porque los hechos denunciados tuvieron lugar en enero de 2015, apenas unos meses antes de que saltara el escándalo a raíz de la carta de Matilde Solís. La última supuesta víctima del psiquiatra, la mujer que este martes ha acudido a declarar en el juzgado de instrucción 19 de Sevilla, horas antes de que también lo hiciera su presunto agresor. Lo que queda vivo en los tribunales es un asunto menor si se compara con las primeras denuncias, pero las mujeres afectadas no se han rendido y hace unos días solicitaron al Colegio de Médicos la expulsión del psiquiatra, aunque este organismo ha declinado hacerlo mientras no haya una sentencia condenatoria.

El abogado de Criado, el prestigioso Francisco Baena Bocanegra, ha intentado evitar este momento, pero finalmente el célebre psiquiatra ha acudido a testificar a los juzgados como investigado (antes imputado) en fase de instrucción. El delito contra la integridad moral, recogido en el artículo 173.1 del Código Penal, castiga con una pena de entre seis meses y dos años de prisión a quien “infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral”. El psiquiatra, aún en activo, también se expone a ser inhabilitado.

Aunque sus denuncias prescribieron, algunas de las mujeres que acusaron a Criado, agrupadas en la asociación Veritas, se han apostado este martes a las puertas del juzgado para apoyar a la única de ellas que aún mantiene viva su causa en los tribunales. Y para “mirar a los ojos” a su antiguo psiquiatra, que ha pasado por delante de ellas y de una pancarta donde se leía: El dolor de las víctimas no prescribe. La culpa del abusador tampoco. Justo al entrar, el médico ha oído cómo le gritaban: “¡Ni una más, ni una más!”.

“Conspiración y ánimo de venganza”

Javier Criado ha estado 45 minutos declarando, sólo ha respondido a preguntas de la jueza y de su abogado, y ha negado todas las acusaciones. Fuentes presentes en el interrogatorio aseguran que al psiquiatra se mostró incómodo cuando la magistrada le preguntó por las denuncias de otras mujeres. Su abogado protestó, porque son casos prescritos y porque no quería vincularlos con aquella denuncia, pero la jueza insistió en preguntar.

El psiquiatra sevillano Javier Criado, en el despacho de su consulta. EFE

Criado acusó entonces a todas las mujeres de actuar “con ánimo de venganza” contra él y denunció que “se habían puesto de acuerdo a través del teléfono móvil”, explica la abogada de la denunciante, Inmaculada Torres. “La jueza volvió a preguntarle cómo podían coincidir tanto las denuncias de tantas mujeres que, hasta el momento de interponer la querella, no se conocían entre sí. Él no ha sabido dar una explicación coherente”, dice Torres, que confía en que la magistrada eleve el caso a la vía Penal. Según la versión del psiquiatra, las 32 mujeres que le han denunciado se vengan porque él les negó los informes que le pedían, “para una baja laboral o para denunciar a su marido por violencia de género”. ¿Todas?, le habría repreguntado la jueza, a lo que éste replicó que se trababa de “una conspiración” contra él. El abogado de Criado, Enrique del Río, ha declinado hablar con la prensa, tan sólo ha subrayado que su cliente es un médico reputado con 50 años de profesión a sus espaldas.

No todas las mujeres que en su día denunciaron al psiquiatra son capaces aún de hablar en público, algunas incluso firmaron la denuncia, pero no se lo han contado ni a sus familias ni a sus amigos. Otras han decidido dar la cara y hablar con nombres y apellidos después de muchos años guardando silencio por “miedo, culpabilidad y vergüenza”. Todas cuentan una historia terrible con muchos puntos en terrible: acudieron al psiquiatra con “la capacidad mental mermada”, en busca de ayuda, y ahora recuerdan cómo Criado les recetaba “una montaña de ansiolíticos y antidepresivos” que las “anulaban”, practicaba con ellas “la hipnosis” y las “dejaba postradas y sin voluntad en el diván”, donde supuestamente se produjeron tocamientos, masturbaciones frente a ellas y otro tipo de vejaciones, humillaciones y abusos sexuales. Algunas eran adolescentes cuando sufrieron los presuntos abusos y han tardado 35 años en hacerlo público.

Criado es muy conocido entre la alta sociedad sevillana y a sus 67 años aún mantiene su clínica abierta. Fue sobrino del exalcalde de Sevilla entre 1968 y 1975 Juan Fernández, columnista en ABC y presentador de un programa de Canal Sur. Durante seis años fue hermano mayor de la Hermandad de Pasión, una de las cofradías más señeras de la capital andaluza, que ha mantenido una histórica vinculación con la familia real española desde 1844. Abandonó el puesto al poco de hacerse público el escándalo.