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La causa judicial contra una supuesta organización terrorista anarquista que quedó reducida a unos tuits sobre Goku 

La Fiscalía rectifica el relato de la jueza Carmen Lamela y retira los cargos de integración en organización terrorista para los miembros del colectivo anarquista vegano Straight Edge. Son acusados ahora de un delito de enaltecimiento del terrorismo en redes sociales por proclamas como "Goku vive, la lucha sigue". 

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Imagen difundida por la Policía Nacional el día de la detención de los miembros de Straight Edge

Todo lo que ha sucedido en los últimos años alrededor de la causa abierta por la Audiencia Nacional contra el grupo anarquista y vegano Straight Edge (SXE) por delitos de terrorismo es tan disparatado que si no fuera porque un joven de 27 años (Nahuel) ha pasado un año y cuatro meses en prisión en régimen de especial vigilancia, e incluso en ocasiones en aislamiento, podría parecer una broma de mal gusto. Pero no lo ha sido. 

Se trata, más bien, de una pesadilla real que comenzó en noviembre de 2015 cuando la jueza Carmen Lamela retorció el concepto de terrorismo hasta nuevos límites y consideró con la inestimable ayuda de los informes de inteligencia de Policía Nacional que varios productos de limpieza e incluso una sopa de lombarda constituían un indicio serio de tenencia de explosivos. Así, también entendió que el colectivo Straight Edge, al que acusaba de varios ataques a cajeros automáticos, constituía un comando terrorista

Lamela con el apoyo de Fiscalía, calificó los hechos como constitutivos de delitos que llevaban aparejadas penas de prisión que sumaban hasta 35 años. El líder de la organización, Nahuel, fue enviado a prisión preventiva en régimen F.I.E.S. (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento) durante un año y cuatro meses. La magistrada consideraba, en su auto de procesamiento, que los acusados "se constituyen y comportan como una organización criminal con finalidad terrorista" con vínculos con otras organizaciones terroristas como los Grapo o el Grupo Anarquista Coordinado

El escrito de acusación recoge mensajes de ideología anarquista revolucionaria como "muerte al capital", "capitalismo asesino", o "fuego y muerte al estado y que viva la anarquía"

Sin embargo, con el paso de los meses la causa se fue desinflando. No había pruebas que sostuvieran que los acusados habían perpetrado ataques contra cajeros automáticos y mucho menos que tuvieran vínculos con una presunta organización internacional anarquista dedicada a sembrar el terror. De hecho, esa organización no existía, tal y como demostró la Audiencia Nacional en otros juicios paralelos contra otros grupos anarquistas por terrorismo.

Así, casi tres años después de su detención por parte de la Policía como un grupo terrorista, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha rectificado su propio relato de los hechos y ha archivado la acusación de pertenencia a organización terrorista, daños y tenencia de explosivos. No obstante, ha formalizado una acusación por enaltecimiento del terrorismo en redes sociales por 12 mensajes recogidos en la web del colectivo, 19 de su cuenta de Twitter y varios vídeos. 

El escrito de acusación, al que ha tenido acceso Público, recoge mensajes de ideología anarquista revolucionaria como "muerte al capital", "capitalismo asesino", o "fuego y muerte al estado y que viva la anarquía". El texto recoge que algunos de los acusados vendían camisetas en el Rastro con el mensaje "la resistencia no es violencia, es autodefensa" o tuits un tanto desconcertantes en una causa por terrorismo como "Goku vive, la lucha sigue" o citas del filósofo Hervert Marcuse.

El fiscal les acusa ahora de ser responsables de un delito de enaltecimiento del terrorismo ya que su actividad en redes busca "difundir la licitud de la lucha activa y esencialmente violenta contra el orden constitucional y contra cualquier tipo de autoridad, tratando siempre de erosionar el prestigio y la credibilidad del Estado y en particular, de sus Fuerzas de Seguridad", por lo que solicita para ellos dos años de prisión. 

"Están tratando de equiparar la ideología anarquista anticapitalista con el enaltecimiento del terrorismo. El anarquismo aboga por la acción directa, pero esa acción no tiene por qué ser violenta e incluso siendo violenta no tiene por qué ser ser terrorista. Y hacer un llamamiento a acabar con el capitalismo no tiene por qué ser un llamamiento a la violencia o al terrorismo", explica a Público Daniel Amelang, de la Red Jurídica, que defiende a parte de los acusados. 

Persecución del anarquismo

La causa abierta contra el grupo Straight Edge no ha sido la única que la Audiencia Nacional ha desarrollado contra grupos anarquistas en los últimos años. Muy al contrario, han coincidido en el tiempo diversas operaciones que vinculaban a grupos anarquistas con el terrorismo y con un supuesto grupo terrorista internacional. Sin embargo, a excepción de esta causa por presunto enaltecimiento de Straight Edge, todas las demás han sido archivadas. 

33 personas fueron detenidas y 12 encarceladas en apenas un año acusadas, en su mayoría, de participar en una presunta organización terrorista

La primera gran operación policial que relacionó terrorismo y anarquismo se desarrolló la madrugada del 16 de diciembre de 2014. Once personas fueron detenidas y siete de ellas entran rápidamente en prisión incondicional. Era el inicio de lo que se conoció como Operación Pandora I. El magistrado de la Audiencia Nacional Gómez Bérmudez les atribuyó la comisión de delitos de constitución, promoción, dirección y pertenencia a organización terrorista en relación con delitos de tenencia y depósito de sustancias o aparatos explosivos y daños y estragos con finalidad terrorista.

Después vendría la Operación Piñata, en la que serían detenidas 15 personas y cinco entrarían en prisión; y la Operación Pandora II, en la que fueron detenidas otras nueve personas. Los cargos y la base de la acusación son prácticamente idénticos: pertenencia a organización terrorista, daños y tenencia ilícita de armas para uso terrorista.

En total, 33 personas fueron detenidas y 12 encarceladas en apenas un año, acusadas, en su mayoría, de participar de uno u otro modo en una presunta organización terrorista a la que se responsabiliza de ser el brazo operativo en España de la FAI-FRI (Federación Anarquista Informal-Frente Revolucionario Internacional) y actuar bajo el nombre de Grupos Anarquistas Coordinados (G.A.C.).

Sin embargo, ninguna de estas acusaciones pudo probarse. Todos los encarcelados están en libertad sin cargos y todas las causas abiertas han sido cerradas. Solo queda el caso contra Straight Edge por enaltecimiento en redes sociales, una acusación que dista mucho de la de integración en banda armada. 

"Han sido tres años duros para decenas de activistas anarquistas, pero se ha conseguido acreditar que el concepto de terrorismo anarquista del que se les acusa no existe. En cambio, sí hemos vivido unos años de persecución de esta ideología en lo que algunas personas han interpretado como la búsqueda de un nuevo enemigo interno. Se ha acreditado, no obstante, que ese enemigo interno no existe. Se ha acabado el fantasma del terrorismo anarquista", concluye Daniel Amelang.