Publicado: 19.10.2016 15:21 |Actualizado: 19.10.2016 16:21

El CIE de Aluche, un 'Guantánamo español' para 'sin papeles'

El Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid, de aspecto y trato carcelario, es uno de los que más denuncias acumula por torturas y falta de asistencia sanitaria.

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Decenas de periodistas a las puertas del (CIE) de Aluche, en Madrid. / EFE

Decenas de periodistas a las puertas del (CIE) de Aluche, en Madrid. / EFE

El Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche en el que más de una treintena de internos ha organizado una revuelta para pedir “libertad” y “justicia” esta noche, es una de las instalaciones para inmigrantes con más denuncias y críticas de las ocho de este tipo que existen en España. El centro es conocido por las organizaciones de derechos humanos como el ‘Guantánamo español’ por las denuncias sistemáticas de malos tratos y torturas en su interior.

Los inmigrantes detenidos y encerrados en los CIE - ingresan durante un máximo de 60 días antes de ser expulsados del país- no están allí por haber cometido un delito, sino una falta administrativa al encontrarse en situación irregular. Pese a ello, las condiciones y el trato son propios de una prisión.



Una delegación contra la tortura del Consejo de Europa que visitó la instalación en 2014 criticó, en un duro informe posterior, el lamentable estado del centro de Aluche, “más bien típico de un ambiente carcelario, con rejas en las ventanas, en los corredores y en las celdas y restricciones en los contactos con el exterior”. Según pudo constatar esta institución, en una misma “celda” de 24 metros cuadrados, sin baño y cerrada durante toda la noche, había en ocasiones hasta ocho personas encerradas.

El Consejo de Europa se hizo eco asimismo de las “numerosas alegaciones de malos tratos perpetradas por el personal” del centro, coherentes con los informes médicos, y pidió una investigación “inmediata e imparcial” al Gobierno, que nunca se hizo.

Aluche acumula, además, un buen número de denuncias por el incumplimiento sistemático de las dotaciones médicas, alimentarias, de asistencia social y jurídica. En un informe publicado por SOS Racismo en 2015 sobre la situación de los CIE en España, la organización sitúa a este centro en la “ilegalidad”, al no haberse adaptado al nuevo Reglamento de funcionamiento que entró en vigor en 2014.

“La gestión sigue siendo exclusivamente policial. No se ha incorporado la figura de Administrador/a como personal ajeno a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado como exige el Reglamento. No se cumplen las garantías sanitarias establecidas en el Reglamento y, por supuesto, no se han observado mejoras en el respeto a los Derechos Humanos”, señala la ONG, que ha denunciado tras el altercado de este martes que en la última semana se han seguido constatando casos de “atención sanitaria inadecuada”, “falta de prendas de abrigo”, “enfermos esparcidos por el suelo” y “expulsiones sin notificación previa”.

Por su parte, la organización Pueblos Unidos constató el año pasado, tras una investigación, las “reiteradas quejas sobre la calidad y el estado de la comida”, “la saturación” y la dificultad de los inmigrantes para comunicarse con sus abogados, entre otras muchas denuncias.

El caso de Samba Martine

El CIE madrileño ya estuvo en el ojo del huracán tras la muerte de la congoleña Samba Martine, que falleció de VIH tras pasar 38 días en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche en 2011 sin recibir la adecuada asistencia médica. Aunque en un principio se archivó el caso, la Audiencia Provincial de Madrid consideró en un auto de 2014 que, de haber sido atendida adecuadamente por los médicos del centro, su muerte se podría haber evitado.

Samba acudió hasta en 10 ocasiones al servicio médico del CIE con fuertes dolores pero, según el auto, no siempre fue atendida por médicos, ni se le realizaron análisis de sangre, ni se le facilitó un traductor.

“El CIE de Aluche tiene un problema grave con la cuestión sanitaria, donde a pesar de las denuncias seguimos igual. Esta semana se han expulsado a varios internos a pesar de tener un cuadro febril complejo. Si se están vulnerando más derechos de los que establece el Reglamento, tendrá que cerrarse”, señala Christian, de la Campaña Estatal por el Cierre de los CIEs.