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Condiciones laborales Explotación y trato vejatorio en un almacén de cítricos de Sevilla

Las envasadoras de una empresa de manipulado en Tocina (Sevilla) denuncian episodios de fuerte acoso laboral y humillación por parte de la encargada. Desde Podemos Andalucía alertan que no se trata de un caso aislado dentro de este sector sin derechos y con puestos precarizados por la falta de oportunidades.

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Envasadoras trabajando en la fábrica de Tocina (Sevilla).

“Te obligan a revisar las naranjas picadas en segundos. Si no te encienden la luz roja en tu puesto y la encargada te humilla con gritos en medio de la fábrica”. Así relata una trabajadora anónima la humillación laboral en una jornada agotadora de trabajo dentro de un almacén de Tocina (Sevilla), municipio de la Vega del Guadalquivir donde se concentra un amplio entramado empresarial del sector de la fruta.

Juana es el nombre ficticio de una de ellas. No quiere dar el suyo, a pesar de que ha denunciado a la empresa Surfruit, la empresa más grande de cítricos de la comarca, por haber prescindido de ella y perder así la antigüedad que le aseguraba un puesto estable. “Es frustrante para las mujeres de mi entorno vivir así. A tu marido lo llaman para las cosechas siempre y a ti para cinco meses. Ahora te quedas otra vez en la calle sin posibilidades”. Esta mujer de 40 años relata a Público la tensión del día a día entre las trabajadoras, sometidas a un estrés constante. “Actualmente veinte compañeras están de baja por depresión o acoso. No se puede aguantar que te estén gritando ocho horas al día y te dejen en ridículo porque no estás cumpliendo objetivos”.

Marta narra a Público la crudeza de una jornada laboral que la dejaba exhausta a diario. Hoy se encuentra también en la calle. “Yo estaba en la zona de embolsado con otra compañera y teníamos que meter las naranjas y ver si alguna estaba picada del palé, si la fecha era correcta, si la bolsa no tenía desperfectos”. Pasaban solo segundos entre una bolsa de naranjas y otra. Cada una con más de quince kilos de peso. “Lo peor venía cuando de repente si se daban cuenta de algún error la luz roja se encendía delante de tu puesto. Cada una tenemos una bombilla en frente. Era un nuevo aviso que podía acabar en amonestación (a las tres había sanción grave) y los gritos del encargada nadie te los quitaba. Muchas acabábamos llorando de la vergüenza que nos hacía pasar”.

Esta envasadora recuerda una de las situaciones más angustiosas vividas en el almacén. Fue cuando una de sus compañeras, actualmente de baja por acoso, se quejó de no poder ir al baño cuando habían pasado más de tres horas del inicio del turno. Eran casi las once y se había retrasado la llegada del relevo. “Mi compañera habló con la encargada de que no podía aguantar más y se salió de la fila”. Las represalias no tardaron en llegar. “A mi compañera la obligaron a reponer cajas en un palé de dos metros delante de todas nosotras. Apenas podía con el peso pero no dudó en humillarla hasta que lo completó”, recuerda.

Prácticas vejatorias a las envasadoras en Almería

No se trata de un caso aislado. Público ya denunciaba las prácticas vejatorias a la que estaban sometidas cientos de envasadoras en la provincia de Almería. Una de las trabajadoras denunciaba públicamente en las redes la muerte de un compañero en uno de los lineales. Ocurría en Vícar. La trabajadora narraba como “nadie podía creerlo. La máquina seguía vomitando tomates a toda velocidad. La música era ensordecedora por encima del ruido del almacén… nada había cambiado… nada hacía creer que un muchacho joven acababa de morir en su puesto de trabajo. No me explico cómo hemos podido seguir trabajando entre llantos y susurros”.

Mari García, parlamentaria del grupo Podemos Andalucía, no olvida que este caso en Almería y Tocina se repite en muchos almacenes. “La precarización laboral de la mujer en el entorno rural está sujeta a sus grandes necesidades. Esto unido a las pocas posibilidades de empleo hace que aguanten tratos vejatorios con tal de salir adelante”.

El sector del manipulado es uno de los que concentra mayor número de empleo femenino

El sector del manipulado es uno de los que concentra mayor número de empleo femenino. “Las empresas lo saben e incluso a veces no son contratadas directamente sino a través de una Empresa de Trabajo Temporal donde no se cumple el convenio en muchos casos”, aclara a Público esta parlamentaria.

Administraciones como la Consejería de Agricultura han realizado un reciente análisis sobre la precariedad laboral de la mujer en el sector rural. “La práctica totalidad del empleo femenino se concentra en la parte de procesamiento y comercialización”, representando el 58% del total del empleo en este sector del manipulado.

Desde la Junta señalan que en rasgos generales “las mujeres viven una situación de precariedad laboral, con contratos temporales y jornadas parciales. Esto provoca menores ingresos y mayor vulnerabilidad”.

Cobas representa como sindicato al grupo de envasadoras que han sido despedidas de Surfruit el pasado mes de enero. “En general el envasado es un sector que, al igual que el campo, no hay quien vele por el cumplimiento de los derechos. A pesar de ser uno de los sectores más subvencionados, gobiernos y administraciones intentan no perseguir el fraude”.

David, representante de Cobas en Sevilla apunta a Público que “desgraciadamente en este último año y medio la situación se ha hecho insoportable para la plantilla de esta empresa”. 48 trabajadoras han visto modificados sus puestos. “Esta situación, totalmente arbitraria, responde al intento de la empresa por desprenderse de la plantilla antigua de Surfruit”. Esta medida fue acompañada de una primera purga que dejó fuera a 15 trabajadoras eventuales en lugar de hacerlas fijas discontinuas, cumpliendo así con las legislación en materia laboral, fueron despedidas sin motivo alguno.

La “obligada” manifestación del 8 de marzo

David relata a Público una de las últimas situaciones se vivió en la reciente manifestación pública en Tocina por el día internacional de la mujer, obligando a las envasadoras en plantilla a manifestarse con una pancarta confeccionada por la propia encargada de la empresa.

Manifestación obligada en Tocina por el día internacional de la mujer, con una pancarta confeccionada por la propia encargada de la empresa.

En las pancartas se anunciaba: “En Surfruit no hay acoso” “sí a la Igualdad”. Así comenzaron a llamar y enviar mensajes a la plantilla para que el 8 de marzo participaran de una contramanifestación a favor de la empresa. Obviamente, quienes fueron no participaron de forma voluntaria, sino coaccionados.

“Llamamos a las trabajadoras de la empresa para que se manifestaran pero a la vez la propia empresa convocaría una obligada desde dentro”. Incluso el alcalde de Tocina, Francisco José Calvo Pozo ha destacado que “desde el ayuntamiento mostramos ese día el apoyo en la plaza con los trabajadoras injustamente despedidas y esperamos solo que se solucione esta dificultad porque a las mujeres de estos pueblos les hace falta el trabajo”.

La versión de la empresa

El gerente de la empresa Carlos Muñoz, ha señalado a Público que la tensa situación está afectando a los de fuera y dentro de la empresa. “Recalcamos que ha sido las inclemencias meteorológicas las que no han permitido contratar a todas las trabajadoras para la campaña” Sin embargo, las afectadas argumentan que los puestos han sido relevados con trabajadoras nuevas que han ocupado sus puestos estables. En 2017, la empresa despidió entre eventuales y fijos discontinuos a unos 30 trabajadores, y en este mismo año ha contratado como fijos discontinuo a un total 19.

Otras trabajadoras en plantilla, entrevistadas por Público reclaman que “dentro de la empresa se viven buenas condiciones”, gracias a que es la única empresa que tiene a las trabajadoras dentro del régimen general no con el paro agrario.

De las envasadoras despedidas, tan solo cinco han querido denunciar. Juana y Marta aclaran que “las otras solo quieren seguir en lo mismo y saben que calladas van a poder recuperar en alguna campaña su puesto”, aunque ahora necesitarían varios años para recuperar una estabilidad de su puesto precarizado.