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Dependencia Radiografía del caos de la dependencia en Madrid

Oposición, asociaciones y sindicatos se unen en la denuncia de la situación de este derecho, que arrastra problemas estructurales desde 2006 y una lista de espera de casi 20.000 personas

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Un profesional sociosanitario atiende a una persona en situación de dependencia en una imagen de archivo.

Lista de espera de casi 20.000 personas, apenas reducida desde que se puso en marcha la ley de dependencia en 2006. Retrasos y opacidad en la concesión de las ayudas (no se publican las cifras oficiales), discrecionalidad en las evaluaciones, cartas de concesión con el dependiente fallecido o inicio de las ayudas sin notificación oficial del tipo de prestación concedida. 

"En Madrid hay una demanda desmotivada, cada vez hay menos solicitudes"

El error de cálculo de la empresa adjudicataria de la atención a domicilio de los dependientes madrileños, por el cual algunos de ellos, incluso con calificaciones de grandes dependientes, han visto reducidas sus horas de ayuda, "es la punta del iceberg de las deficiencias de la Comunidad de Madrid en materia de dependencia", avisa Ana González, secretaria de Política Social de Comisiones Obreras. "Hay situaciones verdaderamente caóticas, lo que ha pasado con la ayuda a domicilio no es algo aislado", lamenta.

González explica que los problemas que se originaron en la Comunidad al tener que asistir un nuevo derecho ciudadano tras la aprobación de la Ley de Dependencia en 2006 se han convertido en "estructurales": "Seguimos con elementos que al principio pueden ser fruto de la inexperiencia pero que hoy por hoy ya son elementos característicos del sistema de dependencia de la Comunidad de Madrid".

Este cúmulo de dificultades a la hora de acceder a las prestaciones ha terminado afectando a la ciudadanía. "Los datos reflejan que en Madrid hay una demanda desmotivada, cada vez hay menos solicitudes", revela la secretaria de Política Social de CCOO, para la que esta situación "refleja claramente cómo se está restringiendo el acceso al derecho. Cerca del 30% de las solicitudes de valoración son resueltas de forma negativa, es decir, sin grado". A estas hay que sumar las resueltas como Grado 1, que no llevan aparejada una ayuda directa.

"Al final la gente se frustra mucho y entra en una dinámica que ya ve imposible recibir ninguna ayuda y dice 'desisto y ya está'"

Coincide en este análisis Luis Miguel López, del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi). "Te valoran de una manera pero siempre de forma provisional. El diagnóstico puede variar, a lo mejor puede haber una mejoría y te bajan del Grado 2 al Grado 1. Con lo cual vuelta a pedir revisión, vuelta a hacer todo el papeleo. Al final la gente se frustra mucho y entra en una dinámica que ya ve imposible recibir ninguna ayuda y dices desisto y ya está", confiesa López.

"La Comunidad limita el derecho de dependencia poniendo trabas de este tipo, esa es la realidad. Al final se convierte en un derecho subjetivo. Se hablaba de que era un pilar del bienestar… Pero al final si no hay presupuesto no es nada", apunta en conversación con este medio.

Sin dinero no hay derechos

Sarquavitae, la empresa que presta servicio a domicilio a los dependientes madrileños y que cometió el error de cálculo que llevo al recorte de ayudas que llevaban en marcha hasta siete años, no era la única adjudicataria. En 2014 ganó el concurso de este servicio privatizado junto a Limpieza, Ajardinamientos y Servicios Seralia, repartiéndose dos lotes casi idénticos basados en los ejes norte-sur y este-oeste de la Comunidad. 

La congelación de precios deja contra la espada y la pared a las empresas: o abandonan o precarizan a sus trabajadores y recortan lo posible el servicio

En 2016 Seralia tuvo que renunciar a la prórroga del contrato que ofrecía el Gobierno de Cifuentes. Mantener su oferta de 2014 no le salía rentable. Prestaba el servicio por 14,03 euros la hora, a lo que había que descontar el IVA. Todas las fuentes consultadas por este medio coinciden en que la congelación de precios en todas las áreas de dependencia están dejando contra la espada y la pared a las empresas, que o bien se retiran del servicio o precarizan a los trabajadores y recortan al máximo el servicio que prestan a los dependientes: en el caso de Sarquavitae, por ejemplo, descontando el tiempo de desplazamiento de sus cuidadores de las horas de ayuda a los dependientes.

"La Comunidad vende que ha aumentado el presupuesto de dependencia, pero es falso, han presupuestado lo que se ejecutó el año pasado", manifiesta Isabel Serra, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid: "Faltan 65 millones de euros para cumplir la Ley de Dependencia y reducir las listas de espera. Ahora mismo las prestaciones están bloqueadas y solamente en el caso de que muera una persona meten a otra".

Serra explica a Público que Podemos lanzará este mes una "oficina virtual" donde proporcionar asistencia a las personas en situación de dependencia de la Comunidad, y que estas puedan explicar su situación y cuánto tiempo llevan sin respuesta de la Administración. "Estas personas en muchas ocasiones están aisladas y cuando reclaman, se encuentran sin ninguna respuesta del Gobierno. Nuestra intención es que la gente que está en esta situación se encuentre y se movilice", explica la diputada de la formación morada.

"No todo se resuelve con dinero, pero aquí hay un problema de presupuesto. Necesitamos tener más presupuesto para dar el servicio que contempla la ley"

Para Alberto Reyero, portavoz de Ciudadanos en Política Social, "el problema es la financiación que llega del Estado, que se recortó enormemente en el año 2012 y eso ha impedido cualquier impulso". "No todo se resuelve con dinero, pero aquí hay un problema de presupuesto. Necesitamos tener más presupuesto para dependencia si queremos dar el servicio que contempla la ley", continúa el diputado naranja en la Asamblea. 

"La crisis en otros casos supuso recortes, en el caso de los dependientes supuso que no se pusiera en marcha todo lo que tenía previsto la ley. Ese es el gran drama de la dependencia", lamenta Reyero.