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Día Mundial contra el Hambre Miguel Barreto: “Existe una vinculación directa entre seguridad alimentaria y migración”

El director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina, Miguel Barreto, reflexiona en una entrevista para Público sobre los retos de la humanidad para acabar con el hambre, el cambio climático y el papel de la institución a la que representa en las crisis humanitarias.

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Miguel Barreto, el director regional del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.EFE/archivo

Según datos del Programa Mundial de Alimentos, alrededor de veinte millones de personas en Yemen, Somalia, Nigeria, Sudán del Sur… se encuentran en riesgo de inanición; alrededor de 600.000 niños morirán si no reciben asistencia. En el Día Mundial contra el Hambre, Público entrevista al director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina, Miguel Barreto.

¿Cuáles son los mayores retos de la humanidad para acabar con el hambre en el mundo?

Definitivamente, alcanzar el hambre cero, y ojalá para 2030. Y eso implica, no solamente generar sistemas de producción de mayor alcance para la población, que permitan ampliar el consumo de productos que generalmente no se consumen. Implica trabajar mucho en generar posibilidades de acceso a alimentos a la población más vulnerable o en situaciones de conflicto, a nivel internacional. Y significa reducir, o erradicar, los niveles de malnutrición en general, particularmente en las poblaciones más vulnerables que son los niños y las niñas.

¿Cómo afecta el cambio climático o los conflictos a los niveles al hambre?

De manera directa, porque los conflictos y los desastres naturales tienen un impacto directo en los sistemas de producción de alimentos o en las posibilidades de las personas para acceder a empleos que les permitan comprar alimentos. O en las carenas de alimentos, al no permitirles a estas personas acceder a alimentos nutricionalmente adecuados durante un cierto periodo de tiempo.

"Es muy importante que cualquier programa vinculado a la seguridad alimentaria tenga componentes de adaptación al cambio climático"

En términos reales, es muy importante que cualquier programa vinculado a la seguridad alimentaria tenga componentes de adaptación al cambio climático para ser exitosos, particularmente en zonas altamente vulnerables a desastres naturales. Y obviamente, el objetivo de reducir los conflictos va a generar también una mejora de la situación alimentaria y una reducción de las corrientes de migración. Porque existe una vinculación directa entre seguridad alimentaria y migración.

Dos refugiados eritreos cocinan bajo un puente cerca del campamento "La Jungla", en las afueras de Calais, Francia.  EFE/Yoan Valat

¿Ha tenido la llamada crisis migratoria de los últimos años un impacto en el trabajo por la seguridad alimentaria, y particularmente, en los proyectos del Programa Mundial de Alimentos?

A nivel internacional existe una vinculación directa entre las corrientes de refugiados y la situación de falta de acceso a alimentos. Históricamente, las mayores migraciones humanas se han debido a crisis en los sistemas de producción de alimento. Y más concretamente en mi región, nosotros hemos acabado un estudios sobre vinculación entre migración y seguridad alimentaria en América Central y lo que sale son cifras bastante complejas. Por ejemplo, el 47% de las familias entrevistadas, son familias que tienen al menos un miembro que emigró, se encuentran en situación de seguridad alimentaria. Es decir, la migración no resuelve el problema de seguridad alimentaria de las personas que se quedan. De otro lado, ha habido un incremento notorio de las corrientes migratorias cuando ha habido una sequía. Por ejemplo, en América Central durante 44 años, el nivel de migración se incrementó notablemente. Otro elemento importante es que más del 70% de las familias entrevistadas se encontraban en situaciones de emergencia, donde se reducen las dietas o se consumen los últimos recursos de la familia.

Existe una diferencia jurídica entre migrante y refugiado, sin embargo, en muchos casos la migración es, entre otras cosas, consecuencia de políticas sociales y económicas excluyentes. ¿Cómo atacar los problemas en origen de la migración que es en realidad forzada?

"La migración tiene causas multidimensionales no solamente en términos políticos, sino sociales y económicos"

Yo no creo que la gente huya porque quiere. La gente huye por alguna razón o alguna causa que la obliga a buscar mejores horizontes. En el caso de América Latina y el Caribe, las razones de migración están particularmente ligadas al a la violencia; están vinculadas a la falta de oportunidades, que tiene que ver con esquemas de gobernabilidad y desarrollo nacionales; está vinculada a la inseguridad alimentaria o el cambio climático y tiene una fuerte relación con la reunificación familiar, gente ya migró y que quiere que sus familias los alcancen donde ellos se encuentran. La migración tiene causas multidimensionales no solamente en términos políticos, sino sociales y económicos.

Están trabajando especialmente en los países afectados por los huracanes que han azotado América Latina en los últimos meses. En este sentido, en lo relativo a los desastres naturales, es importante trabajar para que los países afectados no se conviertan en dependientes de la ayuda humanitaria. ¿Cómo trabaja el Programa Mundial de Alimentos en este sentido?

Hay tres áreas principales en las que nosotros nos centramos en América Latina que están muy vinculadas a los temas que usted menciona. Uno de ellos es todo el trabajo de preparación y prevención para emergencias. Eso significa no solamente adaptar a la gente sino fortalecer los sistemas de respuesta de los Estados. El segundo punto es el tema de cómo volver a comunidades que son vulnerables, que puedan prepararse para una situación vinculada a un desastre natural.

Estamos trabajando mucho para adaptar a grupos poblacionales al cambio climático, a través de cambios de cultivo que no requieran mucha agua, a través de la asistencia técnica que permita el acceso a nuevos mercados… Y también el tercer punto, que es fundamental en este esquema, es el fortalecimiento de programas de protección social de los Estados.

Como los programas de protección social, y no me refiero solamente a aquellos programas de transferencias financieras para reducción de pobreza, puedan tener también componentes de desarrollo local y de adaptación al cambio climático. Y al mismo tiempo es importante pensar en cómo hacer que estos programas lleguen a la gente de manera más efectiva. Es decir, por ejemplo, que la gente pueda ir a los centros de salud; que los niños tengan acceso a la escuela, no solamente primaria… Si logramos que todos estos elementos funcionen, los riesgos van a disminuir. No solamente en términos de inseguridad alimentaria, sino que va a incrementarse la posibilidad de desarrollo.

"A medida que más gente deja de ser pobre, hay más malnutrición, se come peor"

Pero aparte de eso, América Latina tiene otra seria de situaciones que se están visibilizando cada vez más en el área de seguridad alimentaria. Normalmente, el problema es básicamente el acceso, cuando dinero tengo en el bolsillo para ver qué compro. Pero lo que estamos viendo es que no basta con que la gente salga de la extrema pobreza, sino que la gente aprenda a consumir mejor. Es decir, a medida que más gente deja de ser pobre, hay más malnutrición, se come peor. Y esto está generando, particularmente en los centros urbanos, una situación muy grave, en términos de salud pública, porque los niveles de obesidad, de hipertensión, de diabetes… están creciendo en la región.

Hemos avanzado mucho en términos de desnutrición crónica, estamos retrocediendo en términos de malnutrición general. Es decir, obesidad, pero también falta de determinados nutrientes como el hierro. Lo cual genera altos niveles de anemia entre la población, no solamente infantil y no solamente en el quintil más bajo, sino en toda la población y, particularmente grave, en mujeres jóvenes en edad de gestación. Entonces tenemos que trabajar mucho en políticas públicas, en información nutricional, en sistemas de comunicación masiva que permitan a la población acceder a productos nutricionalmente adecuadas, pero al mismo tiempo, tenemos que tener políticas públicas y legislación para mejorar el etiquetado, la información. Y también tenemos que trabajar con el sector privado para mejorar la calidad de los alimentos.

El equipo de marines y trabajadores de los servicios sociales de auxilio distribuye suministros a los habitantes de Road Town (Islas vírgenes británicas) para la preparación de la llegada del huracán María,  EFE/Joel Rouse

Es decir, el trabajo para garantizar la seguridad alimentaria es definitiva un trabajo multidimensional, ¿no?

"Tenemos que trabajar mucho en nutrición si queremos tener una salud pública mejor"

Es un trabajo multidimensional porque la seguridad alimentaria tiene tres aspectos. El aspecto de acceso al alimento, la capacidad de ingreso. Y en esto trabajamos con pequeños productores para que puedan acceder al mercado de manera competitiva y aumentar sus niveles de ingresos. El tema de la productividad, es decir, qué disponibilidad de alimentos hay en el mercado y qué alimentos, que cumplan una función no solo comercial sino en el desarrollo humano. Y el tercer elemento, que es el más importante, es el de utilización biológica. Es decir, la nutrición en sí misma. Y ahí es donde tenemos que trabajar mucho, especialmente en los primeros mil días de vida. Los niños, desde la gestación hasta los dos, tres años, es la etapa clave para generar la capacidad de poder enfrentarse después al crecimiento.

Lo que ocurre es que no necesariamente todos los países tienen una estrategia global, en las tres áreas. Pero si entiendes de lo que estamos hablando, podrás entender el impacto que tiene en la salud y en la educación de la población. Tenemos que trabajar mucho en nutrición si queremos tener programas de educación adecuados; tenemos que trabajar mucho en nutrición si queremos tener una salud pública mejor.

Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en 2015 es el Hambre Cero, ¿cree usted que objetivo, con las herramientas asociadas al mismo y sabiendo que no sin legalmente vinculantes, es suficientemente ambicioso? ¿Cree en el compromiso de los Estados para alcanzar el objetivo?

Yo creo que a diferencia de los Objetivos de desarrollo del Milenio, los Objetivos de Desarrollo Sostenible tienen un apropiamiento una transversalidad mucho más efectiva en términos de seguridad nacional. Y los Estados se han obligado a sí mismos a establecer programas de desarrollo para alcanzar esas metas. Va a depender mucho, no solamente de la voluntad política, sino también de las corrientes financieras tanto a nivel internacional como nacional, para priorizar las áreas en las cuales existen las brechas. Un tema muy importante es que primero los países tienen que entender cuáles son sus brechas y ese ejercicio se está haciendo de manera muy lenta.

Nosotros en PMA (Programa Mundial de Alimentos), por ejemplo, para desarrollar toda la estrategia en los países, hemos desarrollado lo que llamamos Revisiones Estratégicas de Seguridad Alimentaria, que no hacemos nosotros, sino el gobierno o entidades especializadas. Y eso nos permite saber luego cuáles son las brechas en las que podemos colaborar. Ese es un ejercicio que debería hacerse con todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible para entender cuál es la brecha, que es lo que le falta a cada país. Los países que puedan entender esas brechas, probablemente van a tener más posibilidades de alcanzar la meta. Aquellos que van a repetir lo que están haciendo probablemente tengan menos posibilidades de hacerlo.

Está en Bruselas para reunirse con altos oficiales de diferentes instituciones europeas, ¿cuál cree que debe ser el rol de la Unión Europea en la lucha contra el hambre?

"La UE cumple un rol fundamental de financiamiento y de coordinación para poder influenciar a en las políticas públicas relativas a la seguridad alimentaria y nutricional"

Estoy, no solo para reunirme con el Servicio de Acción Exterior (europeo), sino también, con DEVCO (Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión) y ECHO (la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión) para hablar de cooperación, de la Unión Europea que maneja el PMA en América Latina y el Caribe. La Unión Europea es uno de los principales actores y donantes del Programa Mundial de Alimentos pero además cumple un rol estratégico y político efectivo a nivel mundial. Sin duda, es un actor que tiene que ser consultado y debe actuar ante cualquier circunstancia que se presente. Para nosotros, como PMA y como América Latina, cumple un rol fundamental no solamente en el financiamiento sino también en la coordinación conjunta para poder influenciar a nivel nacional en las políticas públicas relativas a la seguridad alimentaria y nutricional. Por tanto, la relación y la coordinación son permanentes, tanto a nivel Bruselas como a nivel de cada país.