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Entrevista a un icono del feminismo digital Laura Jordan: "La ausencia de mujeres en la Historia hace que nuestra forma de crear se salga de lo establecido"

Diversidad y feminismo son las dos palabras clave para la publicista y comunicadora Laura Jordan

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La publicista, Laura Jordan Bambach

El diario The Guardian la define como un icono del feminismo digital. Cuando le preguntamos, Laura Jordan Bambach encoge los hombros y lo explica por su compromiso por contar las cosas desde la diversidad. Lo lleva haciendo desde hace décadas, cuando empezó a editar una revista diferente para chicas. "Ser reconocida me pone en una situación de responsabilidad. Considero y creo también que debo aprovechar mi voz para cambiar los estereotipos que nos rodean", explica la publicista a su salida de una charla organizada por el Círculo de Creativos (cDc), de donde se ha despedido con un sonoro "break de rules (rompe las reglas)".

Porque a ella, comunicadora nata, esa fórmula —en principio sencilla y hasta manida— le ha funcionado. Mirar desde otra perspectiva, la de la diversidad y de los derechos de las mujeres, puede ser esa manera de "salirse de la norma". "Yo apuesto por trabajos de gente diversa que habla de otras creatividades y que se mete en otras pieles. Y sí, la ausencia de mujeres en la Historia hace que nuestra forma de crear se salga de lo establecido. Es terrible que sólo veamos el mundo con los ojos de quienes siempre mandaron", relata.

"Lo interesante es alejarse de eso", señala la directora creativa y socia de una de las agencias más influyentes de Londres, Mr. President. Es una cuestión de justicia, cargada además de pragmatismo, argumenta. Esa mirada fue la culpable de su primer éxito: a principios de los 90, en su lejana Australia, su tierra natal, Laura Jordan lanzó Geekgirl, un cibermagazine hacker para mujeres. Pensar y contar historias con perspectiva de género fue la clave para la publicación geek, es decir, rara, que montó.

La publicista Laura Jordan Bambach

Sus promotoras se inspiraban, cuentan, en calcomanías con lemas que decían “Deja tu ponny y coge un ordenador” o “las niñas necesitan módems”. Y así, desde su espacio ciber, entró de lleno a hablar de mujeres y tecnología, de mujeres y ciberarte, de ciberfeminismo, de código, programación y animación. Las protagonistas eran mujeres digitales fuertes (hackers, artistas, poetas, codificadoras…). Se hablaba de otros temas también. Valía el porno, el género, el sexo y hasta la guerra, pero sin pelos en la lengua. Ella cuenta que sentían que "pirateaban la cultura". De ahí saltó de continente y desde Europa, en Reino Unido, montó la plataforma She Says.

"Buscamos romper las barreras y techos de cristal"

Desde ella impulsa a las mujeres a tomar parte de las carreras digitales. "Damos a las mujeres un espacio para compartir su creatividad. Buscamos romper las barreras y techos de cristal. Repetimos que hay que hacer red y que no estamos allí para hablar de que no estamos en la industria, sino de nuestros puntos de vista". ¿Por qué no hay mujeres en la cúpula de la industria publicitaria? "Porque nos enseñaron a estar calladas, a no opinar y a complacer", responde. "Desde la publicidad y la creatividad, tenemos el poder de cambiar la cultura. Si nos ponemos y lo creemos. Debemos posicionarnos y decir basta a que todas las voces sean masculinas y blancas, ya vale de una cultura estándar, una norma que además ya no comunica".

"¿Quién compraría ahora una publicidad de una lavadora porque esté detrás una señora? No somos objetos", apuntilla. Para Jordan, el #MeeToo debe dar un paso más allá para transformar desde la diversidad, algo para lo que las empresas "deben ser más valientes". E insiste en la creatividad porque cree que cuando una idea es realmente buena, deja de ser publicidad y se convierte en cultura, que en el siglo XXI debe ser disruptiva, feminista e inclusiva.

Respecto a las redes sociales, la australiana considera que son una excelente plataforma para romper el espacio que siempre tuvieron acotado el poder. No obstante, avisa de los peros. De Facebook, por ejemplo, con quien colabora, considera que puede ser un gran hermano, que depende de los usuarios y que no podemos olvidar que las plataformas gratuitas hacen su negocio de vender al usuario. "Entonces, piensa lo que haces", sentencia esta mujer con nombre de película de Tarantino y un Facebook pobre en cuanto a contenidos. No debe de ser su red, parece.