Público
Público

Educación Cómo licenciarse en Medicina por siete euros al año

Las universidades andaluzas estrenan este curso la semi gratuidad de las matrículas para los alumnos que hayan aprobado todo el curso anterior. La brecha de precios públicos con regiones del norte supera ya el 300%

Publicidad
Media: 3.38
Votos: 13
Comentarios:

Alumnos de una universidad andaluza.EFE/Archivo

Dana Fernández y Paula Bolea son dos estudiantes de la Facultad de Medicina, la primera ha terminado la carrera este año, la segunda acaba de matricularse del segundo curso. Dana quiere especializarse en Pediatría o en Reumatología -aún no lo tiene claro-, y Paula lo tiene mucho menos claro: todavía le quedan cinco años para licenciarse. Dana ha estudiado en la Facultad de Medicina de Oviedo, en Asturias, y Paula está matriculada en la Universidad de Sevilla. Echando la vista atrás, los seis años del grado de Medicina le han costado a los padres de Dana alrededor de 8.000 euros en gastos de matriculación, a razón de 1.350 euros por curso. Aún conserva la carta de pago del último año. Paula acaba de imprimir la suya y, al sumar los 60 créditos de todo el curso, el sistema informático le ha escupido cuánto tendrá que pagar de matrícula este año: 14,38 euros.

Desde 2008, y durante los primeros años de la crisis, todas las comunidades incrementaron los precios públicos para la enseñanza superior. Galicia con menor intensidad (5,1% más), y Catalunya alcanzando cotas máximas, con un 158%, seguido de Madrid (117%) y Comunidad Valenciana (93%), según datos del Ministerio de Educación. En España, la brecha de los precios fijados para titulaciones de mayor experimentalidad entre universidades catalanas y andaluzas llegó al 313%. En 2014, a un sevillano le costaba más barato matricularse en la Universidad de Frankfurt que en la de Barcelona.

La diferencia de precios ya era grande antes de 2012, y ese año, el peor de la crisis, el Gobierno central decidió elevar el máximo en la horquilla del precio de la primera matrícula, fijada entre el 15 y el 25% del coste de la enseñanza. Esta medida dio libertad a las comunidades para subir los precios de las tasas universitarias, lo cual disparó aún más la brecha del coste de los estudios superiores. Andalucía, que llevaba años perdiendo alumnado universitario, decidió mantenerse en el mínimo de esa horquilla y lo ha mantenido desde entonces. Es una de las regiones donde más barato resulta estudiar un grado universitario. Pero, ¿tan barato como dice la carta de pago de Paula? ¿Sólo 14 euros?

Dana Fernández, 25 años, recién licenciada en Medicina por la Universidad de Oviedo. Última matrícula: 1.206 euros.

No, en realidad no. La matrícula en Andalucía cuesta 757,20 euros, correspondiente a los 60 créditos obligatorios de un curso. Pero este año se aplica por primera vez una medida pionera en España, la bonificación al 99% de los créditos aprobados en primera matrícula. Algo que beneficia a los estudiantes a partir del segundo año de carrera, como Paula, que aprobó todas las asignaturas en 1º de Medicina, por eso al imprimir la carta de pago de 2º curso se encontró con que solo tiene que pagar los gastos del seguro y administración.

Los hay aún más bajos que el suyo: la matrícula mínima que está pagando un universitario andaluz este año, con todo aprobado el curso pasado, es de 6,82 euros. Medicina es un grado de seis cursos. Quien entrase en la facultad el año pasado con matrícula de honor -y gratuidad para el primer curso- puede calcular ya que dentro cinco años, si continúa aprobándolo todo, estará licenciado por el módico precio de siete euros al año. Claro que sólo en gastos de matriculación (lo que abonan los estudiantes representa entre el 15 y el 20% del coste real de una carrera).

Libros de texto a 200 euros

Los libros de Medicina son sorprendentemente caros, pueden llegar a costar entre 100 y 200 euros. Dana recuerda que en su clase formaron una comisión de alumnos para que cada día un compañero se encargase de seguir la lección y compartir los apuntes para toda la clase en un servidor de internet. La asturiana no recuerda que ningún compañero abandonase los estudios de Medicina por no poder pagárselos. “Si alguien lo ha dejado es por el esfuerzo que esto supone: yo he entrado a la biblioteca a las ocho de la mañana y he salido a las siete de la tarde”, dice.

Dana, que ahora tiene 25 años, vive en Gijón, y durante seis años se ha montado cada día en un autobús que el Principado de Asturias ponía a los universitarios gijonenses para recorrer los 35 kilómetros que les separan de la Universidad de Oviedo. Cuando ella accedió a Medicina, la nota de corte era 12,2 (sobre 14), y ella obtuvo 13,2. Había 150 alumnos aquel año. La matrícula le costó 1.350 euros, más los gastos añadidos por el material de estudio.

El padre de Dana es médico, igual que el de Paula, la joven gaditana de 19 años, que prefirió matricularse de Medicina en la Universidad de Sevilla. El primer curso tuvo que pagar “casi 760 euros de matrícula”, aprobó todas las asignaturas, y este año sólo abonará sus 14,38 euros. Los 745 euros que se ahorrará este año le van a venir bien para pagar la residencia de estudiantes en la que vive. Su habitación con baño propio y comida incluida les cuesta a sus padres unos 600 euros al mes.

El grado de Medicina no es muy distinto en Oviedo, donde estudió Dana, y en Sevilla, donde estudia Paula: 360 créditos (60 por curso) y un plan de estudios muy similar. Pero la brecha de los precios públicos universitarios en España es surrealista, y ahora que Andalucía ha abierto la puerta a la matriculación gratuita, mucho más. Por esa brecha, por ejemplo, se han caído este año algunos estudiantes andaluces que se han marchado a estudiar fuera. Lydia Rodríguez, gaditana de 19 años, cursa segundo año de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, y la matrícula le ha costado cerca de 2.000 euros (14 asignaturas, dos del año pasado). Sus padres, también médicos, le pagan sus estudios fuera, más 800 euros al mes del colegio mayor donde reside.

Lydia tenía nota para estudiar en Cádiz, pero optó por irse a Madrid porque se fía más de la preparación del MIR en la capital. Su caso es distinto al de las hermanas Benítez, Marta y Teresa, que también estudiaron en Cádiz, pero no lograron la nota para entrar en la Facultad de Medicina de ninguna universidad andaluza. Marta, de 18 años, echó la solicitud (en este orden) para Córdoba, Granada, Sevilla, Málaga y Cádiz. Luego envió solicitudes fuera de Andalucía, y antes de verano le comunicaron que estaba admitida en la Universidad de Salamanca.

Paula Bolea, 19 años, estudiante gaditana de 2º año de Medicina en la Universidad de Sevilla. Última matrícula: 14,38 euros.

Resultó que a su hermana gemela, Teresa, le dieron plaza en Bilbao, donde aún quedaban vacantes, y al final las dos se marcharon a estudiar allí. En verano, sus padres las llevaron en coche a Euskadi, donde nunca antes habían estado, y les buscaron plaza en un colegio mayor mixto, donde comparten habitación (casi 900 euros al mes cada una).

La matrícula en la Universidad de Bilbao le cuesta a Marta unos 1.200 euros, pero el primer año no ha pagado nada porque obtuvo matrícula de honor en Bachillerato. El próximo sí tendrá que abonarlo. A principios de septiembre, cuando ya estaban instaladas, Marta y su hermana se enteraron de dos noticias que llegaban tarde: la primera es que la Facultad de Medicina de Cádiz se había quedado con plazas vacantes, y la segunda es que, de haber estado matriculadas allí, el curso próximo no tendrían que pagar matrícula si lograban aprobarlo todo. “Otra vez será”, dice Marta.

La diferencia entre un 5 y una matrícula de honor

El Gobierno de Susana Díaz ha sido el primero en avanzar hacia la gratuidad en la Universidad, homologándose así a otros países de la Unión Europea, como Alemania, Francia o Austria, donde el gasto de matriculación es simbólico. Pero Andalucía no tiene competencias para implantar la universidad gratuita de forma generalizada, de ahí que haya optado por este “atajo legal” que permite reducir hasta un 75% el coste real de una carrera (el precio de matriculación de un Grado o un máster a partir del segundo año).

El dinero que dejarán de pagar este año los estudiantes como Paula provocará una merma de ingresos en los balances del cierre presupuestario de las nueve universidades andaluzas. Ese agujero presupuestario -que se estima en 36 millones de euros, según el cálculo de todos los créditos aprobados el año pasado por los universitarios andaluces- lo cubrirá el Gobierno autonómico, que transferirá el dinero a las arcas de cada universidad (una parte antes de que finalice el año, y otra en el primer semestre de 2018). Potencialmente todos los alumnos que aprueben se beneficiarán de esta medida: se ahorrarán cada crédito que hayan aprobado el curso anterior, con independencia de que hayan sacado un 5 o un 10.

Hay quien ha criticado esta medida porque, en efecto, se equipara el valor de un 5 al de una matrícula de honor, que también permite ahorrarse la matrícula del año siguiente. ¿Cuál es el incentivo de estudiar mucho y obtener buenos resultados si con un simple aprobado logras matricularte casi gratis?

El 40% de los estudiantes que entra en la Universidad andaluza lo hace con beca, unos 60.000 alumnos, de los cuales en torno a 5.000 la pierden el primer año

El Gobierno andaluz sostiene que no pretende con este sistema incentivar el esfuerzo o el éxito educativo, sino evitar que los jóvenes abandonen la Universidad por razones económicas. No es el caso en todas las carreras, y mucho menos en Medicina. La bonificación al 99% de la matrícula es incompatible con las becas de estudio, son dos medidas con filosofías distintas. Actualmente, el 40% de los estudiantes que entra en la Universidad andaluza lo hace con beca, unos 60.000 alumnos, de los cuales en torno a 5.000 la pierden el primer año. Pasan de no pagar nada a pagarlo todo. Ahora, en cambio, podrán acogerse a las bonificaciones del 99% de aquellas asignaturas que hayan aprobado, y pagarán sólo por las materias suspensas.

El consejero de Economía, Antonio Ramírez de Arellano (exrector de la Hispalense), replica a las críticas asegurando que “existen enormes incentivos” para los estudiantes que sacan mejores notas, empezando porque el mercado laboral estará “más interesado” en ellos que en quien tiene un currículum académico mediocre.

No es una explicación que convenciera a todos, de modo que Arellano también habló de las becas Colaboración -medio millón de euros el último curso-, cuya finalidad es ayudar a jóvenes que se inicien en tareas de investigación, vinculadas con los estudios que están cursando. Son ayudas que gestiona la Junta, pero que otorga el Ministerio de Educación. En Andalucía hay 10 universidades públicas y este curso ha recibido a 250.000 alumnos.