Publicado: 24.04.2015 13:23 |Actualizado: 27.04.2015 09:30

“Es un mito que en España no exista el feminicidio"

En su ensayo, el equipo de feminicidio.net señala que el asesinato de mujeres necesita de una categoría lingüística y político-jurídica en nuestro país, porque se trata de una epidemia global.

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Portada del capítulo tercero "Evolución del concepto. Un anglicismo que se desarrolló en América Latina"

Imagen del capítulo tercero "Evolución del concepto. Un anglicismo que se desarrolló en América Latina"

MADRID.- Los avances en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres que se conquistaron en las últimas décadas del siglo XX parecían vaticinar un futuro cercano en el que la violencia hacia las mujeres hubiera disminuido.Nos encontramos, sin embargo, en un momento de la historia en el que, lejos de cumplirse ese vaticinio, el cuerpo de las mujeres es tratado como un “territorio de conquista, colonización y destrucción”. La máxima expresión de la violencia de género es el asesinato. Cuando una mujer es asesinada por ser mujer, es decir por razón de su género, estamos ante un feminicidio.

Feminicidio (Catarata, 2015) es un ensayo con el que la periodista Graciela Atencio pretende crear un marco divulgativo para el concepto de feminicicio, sensibilizando a la opinión pública de que la violencia contra las mujeres es una epidemia global propia de las sociedades patriarcales en las que actualmente vivimos, y que el asesinato de mujeres por el hecho de serlo necesita de una categoría lingüística y político-jurídica, tanto en España como en otros países de Europa.

“La Fundación Internacional Baltasar Garzón nos pidió un libro divulgativo sobre el fenómeno del feminicidio, entonces nosotras [el equipo de feminicidio.net] decidimos darle un tinte muchísimo más divulgativo e interdisciplinario, abordarlo desde el ámbito jurídico, periodístico y artístico”, señala Atencio, que junto a Anna Messuti, Elena Laporta, Beatriz Gimeno, Laura Rebolledo e Irene Ballester conforman el grupo de autoras del ensayo.



Atencio insiste en que en España hay feminicido, y es que una de las cosas que han querido plantear en esta obra es “el mito de que en España o en Europa no hay feminicidio”. Señala que es un término nuevo aquí que no se usa, "pero es el más específico y el que mejor visibiliza una barbarie tan antigua como el patriarcado”, continúa. Una palabra tan nueva a oídos de la sociedad española, que ha sido incorporada en el diccionario de la lengua en la última edición publicada en octubre de 2014 (23ª edición del DRAE).

En el desarrollo del marco jurídico que abarca la obra, colocan el foco sobre la dimensión internacional del feminicidio, señalando principalmente a los países europeos que carecen de la tipificación de éste como crimen. “En la cultura occidental, de origen claramente patriarcal, está tan profundamente arraigada la idea de que la vida de la mujer tiene un valor inferior que se ha pasado por alto la necesidad de tipificar como crimen internacional el asesinato de mujeres”, indica Anna Messuti.

"Los hombres en el patriarcado no matan solo desde la condición de amantes, novios o maridos, sino también de padres, hijos, amigos o jefes."

Sobre la inclusión de la categoría en la legislación española la obra propone generar un debate para ver si es posible la tipificación del feminicidio. Un término que ha sido incluido en la legislación de 13 países de América latina y que, como señala Atencio, “en España podría tener cabida dentro de una Ley general de violencia de género, porque permitiría ampliar el término de actuación del Estado, en cuanto a sanción, protección y reparación de las víctimas”.

Imagen que inaugura el primer capítulo del libro "Feminicidio: lo que no se nombra no existe".

Imagen que inaugura el primer capítulo del libro "Feminicidio: lo que no se nombra no existe".

Este ensayo, que no pretende ser académico sino divulgativo, está pensando para la gente común, como defiende su editora, para todas las personas fuera del ámbito del feminismo que tengan interés en entender un marco más amplio de la violencia contra las mujeres. Y es que es muy necesaria la divulgación y el uso del término feminicidio en los medios de comunicación, la academia, y entre la ciudadanía, porque se trata de “un término muy potente para poder visualizar el asesinato de mujeres a manos de hombres en las sociedades patriarcales, como una manifestación de la desigualdad social de las mujeres frente a los hombres”, explica Atencio.

Contra la impunidad de este crimen

La plataforma feminicidio.net, de donde surge este ensayo, fue creada en noviembre de 2010 con el deseo de erradicar el feminicidio y el propósito de visibilizar y sensibilizar sobre el tema. En esta plataforma están construyendo la máquina de la memoria, a la que llaman geofeminicidio, con la que llevan a cabo un arduo trabajo de documentación en España, registrando a todas las mujeres asesinadas por hombres en nuestro país.

El feminicidio sucede sin distinciones geográficas, y sucede como resultado de un orden social patriarcal y machista.

Atencio denuncia el hecho de que la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género solo proporcione un listado de las víctimas, sin ofrecer un perfil completo de las mismas ni de los victimarios, ni diferenciar entre tipos de violencia, y que solo contabilice aquellos asesinatos que suceden en el ámbito de la pareja. Lo que produce una fotografía incompleta de la realidad; primero, porque los feminicidios no solo se producen dentro de la pareja, “los hombres en el patriarcado no matan solo desde la condición de amantes, novios o maridos, sino también de padres, hijos, amigos o jefes”. Y segundo, porque también hay hombres víctimas de la violencia de género que no recogen los datos oficiales, “no son solo mujeres las que mata al patriarcado por violencia de género, también mata a hombres que son parejas de las víctimas, amigos o hijos”, continúa.

La responsabilidad de los periodistas

Una importante crítica que desarrolla el ensayo, y que tiene que hacer reflexionar a los profesionales de los medios de comunicación, es en relación al tratamiento informativo que se realiza del asesinato de mujeres. Exigen “un trato más digno de las víctimas y supervivientes del feminicidio, un cambio de perspectiva en la manera de informar y la aplicación de códigos deontológicos especializados que cubran el abanico entero de la violencia patriarcal”.

“Lo que tenemos que lograr desde los medios de comunicación es un cambio de paradigma, y que este tema no se trate en las páginas de sucesos de los periódicos, sino en las páginas de cultura, de sociedad, de política. Porque es un tema político, no es un tema policíaco. Si esto se trabaja desde la perspectiva del feminicidio se abre una puerta para un análisis mucho más amplio, interdisciplinario y que permite otros niveles de recepción”, dice Atencio.

"El feminicidio no debe tratarse en las páginas de sucesos, porque es un tema político, no es un tema policíaco"

También señalan al poder político como cómplice silencioso de los feminicidios, acaso “¿hacen lo suficiente nuestros gobernantes y quienes forman parte del sistema de justicia y de las fuerzas de seguridad para frenar la violencia patriarcal y la impunidad?”.

“La violencia contra las mujeres no es prioritaria en las políticas de Estado, ahora estamos en campaña electoral y no se oye hablar de esto, cuando el año pasado en España fueron asesinadas 102 mujeres” afirma Atencio.

Entre el año 2010 y el 2013 fueron asesinadas 460 mujeres, víctimas de la violencia patriarcal en nuestro país. Y es que el feminicidio es la principal causa de muerte en mujeres de 15 a 44 años en el mundo. Las mujeres mueren porque las matan los hombres por razón de su género.

La conclusión que se plantea en el ensayo es “si la violencia patriarcal es un problema estructural de las sociedades”, porque lo que sí está claro es que el feminicidio sucede, sucede sin distinciones geográficas, y sucede como resultado de un orden social patriarcal y machista, que descansa en el sistema neoliberal que rige nuestra época (que lo facilita y multiplica), “respaldado tanto por el Estado como por las instituciones religiosas”.