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Rajshri Deshpand: "Las películas de Bollywood perjudican muchísimo a las mujeres en India"

Pan Nalin se ha enfrentado al todopoderoso Bollywood con ‘7 diosas’, una historia vitalista y contagiosa, donde las mujeres son las protagonistas en un país, India, que está considerado el peor del G20 para ser mujer. El filme acaba de estrenarse aquí

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Las actrices de la película, con el director.

MADRID.- En India se produce una violación cada quince minutos. El dato, atroz y repugnante, es el que reveló el propio Gobierno en el informe Crime in India, que elabora el National Crime Records Bureau. Hace dos años, unas primas de 14 y 16 años aparecieron colgadas de un árbol. Habían sido violadas por un grupo y después estranguladas. El caso de otra violación en grupo a una estudiante en un autobús de Nueva Delhi o el de una fotoperiodista en un edificio de Bombay consiguieron sacar a la calle a decenas de miles de mujeres indias. Hoy, el país está considerado como el peor del G20 para ser mujer. En ese contexto hay que situar la nueva película de Pan Nalin, un prestigioso cineasta que se ha enfrentado al todopoderoso Bollywood y ha hecho 7 diosas, una película protagonizada por siete mujeres que quieren ser independientes, libres y felices.

Al margen del circuito de la industria del potentísimo Bollywood, Nalin cuenta la historia de una fotógrafa de éxito que reúne a sus amigas en una casa en la playa de Goa para anunciar que va a casarse. Una directiva de una gran empresa y su hija, una compositora, la sirvienta de la casa, una aspirante a actriz, una mujer casada y una activista conviven unos días en los que hablan de sus cosas, se enfrentan a la realidad del patriarcado salvaje del país, a alguna situación desagradable y violenta y se contagian energía para mantener su vitalidad y sus objetivos. Además, el filme se preocupa también de denunciar la homofobia oficial en el país (en India es delito la homosexualidad).

Con una asistencia cada vez mayor de público, el 75%, la película fue repentinamente retirada de las salas. Ello después de que el organismo oficial que se ocupa de conceder los certificados en los que señala para qué tipo de público es cada película pretendiera que el director cortara sesenta escenas del filme. Escenas, por cierto, de una ingenuidad tal que hacen el asunto mucho más irritante. “India es un país de extremos, hemos tenido una primera ministra, hay un altísimo porcentaje de mujeres en altos cargos directivos, tenemos una línea aérea donde solo trabajan mujeres… pero luego están las violaciones, los matrimonios concertados con niñas, el maltrato…”, explica Pan Nalin, que visitó Madrid acompañado de algunas de las actrices. Hablamos con él y con Pavleen Gujral y Rajshri Deshpand.

All India Democratic Women's Association es una asociación muy poderosa en la lucha por los derechos de la mujer en India, ¿hay más que actúan como ella?

Rajshri Deshpand.- En India hay muchos grupos que trabajan con mujeres, yo trabajo con algunos de ellos. Hay muchos y los hay por todo el país. Se preocupan de muchos problemas, de la violencia de género, de las violaciones, de la discriminación por la dote… se crean centros de rehabilitación…

Pavleen Gujral.- Pero como pasa en muchos sitios del mundo, depende mucho de que las mujeres pidan ayuda. En India las mujeres necesitan decir ¡Basta! Todas tienen que darse cuenta de que lo que pasa en el país no es una situación normal y que no es correcto. Las mujeres tenemos que unirnos y parar estas cosas, pero no solo en India, en todo el mundo.

Pavleen Gujral.

Parece que han aumentado las denuncias y las movilizaciones en los últimos años, ¿es así?

Rajshri Deshpand.- Hoy la mujer y su situación es el tema permanente entre nosotras. Y sí hay más movilización. Con la película, además, hemos visto que hemos hecho pensar y reaccionar a muchas mujeres. Tenemos que llegar a mucha gente, queremos que las mujeres hablen, que cuenten sus historias.

Pavleen Gujral.-
La película tiene que llegar a más y más mujeres.

Pan Nalin.- El problema de las violaciones siempre ha existido en la sociedad india, pero ahora, desde hace cinco o seis años, se habla de ello. Hay violaciones incluso dentro de las familias, pero siempre decían a las mujeres que mejor se callaran o sería peor para ellas, que nadie las querría. Antes las mujeres no tenían voz, ahora sí. Y cada vez hay más gente que denuncia. Pero es verdad que India es un país muy peligroso para las mujeres.

¿Participar en na película como ésta, tal y como está el tema, no es significarse demasiado?

Pavleen Gujral.- Todas lo hemos hecho porque creemos en una película como ésta. Queríamos poder participar en un proyecto que pueda provocar cambios. Yo estaba encantada de participar en un proyecto así.

Rajshri Deshpand.- Yo trabajo con unas cuantas ONG’s ayudando con el tema de las prostitutas, el SIDA, los niños… así que… Hemos sido muy afortunadas de que hubiera un equipo como este que asumiera este riesgo.

Pan Nalin.- El proyecto fue rechazado por el 100% de Bollywood por la historia que se contaba, porque es, naturalmente, una historia de mujeres y dicen que esas historias no pueden nunca triunfar en la taquilla. Para mí ha sido un honor hacer esta película.

Hablando de Bollywood, la imagen que sus películas ofrecen de la mujer es muy dañina…

Rajshri Deshpand.- Son películas que muestran a la mujer como un objeto, deterioran muchísimo la imagen de la mujer. Esas películas perjudican muchísimo a las mujeres.
Pavleen Gujral.- En ellas siempre hay escenas de mujeres cantando y bailando y ahí están los hombres de las aldeas en primera fila con la boca abierta viendo a esas chicas escasas de ropa… agggg. Las películas de Bollywood hacen muchísimo daño.

Pan Nalin.- Además, en todas esas películas hay un momento en que el chico se mete con la chica, la toma el pelo, pero al revés no pasa nunca porque no se puede hacer.

Pavleen Gujral.- En la vida real, por supuesto que pasa, pero está prohibido enseñarlo en el cine. Me molesta muchísimo que no muestren la realidad en el cine.

La realidad a la que se refiere Pavleen Gujral es la de millones de mujeres que están furiosas por la situación y dispuestas a cambiarla, junto a otros millones que la sufren y la pagan incluso con sus propias vidas. Hasta tal punto el problema de las violaciones, por ejemplo, es un caso de emergencia nacional que el pasado mes de abril, el ministro de Comunicaciones y Tecnología de la Información, Ravi Shankar Prasad, anunció la implantación de un ‘botón del pánico’, un botón en los móviles, para ayudar a evitar estas agresiones en el país.