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Feminismo en las redes Movimientos como #Metoo deben pasar de la denuncia a la transformación social y política

Tres activistas de movimientos como #Metoo, #Niunamenos y 'La Caja de Pandora', debaten sobre el presente y el futuro del activismo feminista, que ha tomado las redes como forma de denuncia.

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De izquierda a derecha: Jenna Ben-Yehuda, Violeta Barrientos y Susana Blas, esta semana en la Casa de América / Publico-Marisa Kohan

Tres expertas en movimientos feministas ligadas a campañas como el #MeToo, #Niunamenos y La caja de Pandora se reunieron en Madrid para debatir con la ciudadanía la necesidad de crear un red global de acción y analizar en qué punto están estas movilizaciones sociales en defensa de los derechos de las mujeres y hacia dónde caminan. Lo hicieron esta semana invitadas por la Casa de América de Madrid, de la mano de Jenna Ben-Yehuda (MeToo), Violeta Barrientos (NiUnamenos Perú) y Susana Blas (Lacajadepandora).

En una conversación con Público las tres coincidieron en afirmar que estos movimientos, nacidos en las redes sociales son aún muy jóvenes. “Bebés que tenemos que ver cómo caminan y crecen”, afirma la norteamericana Ben-Yehuda, fundadora y presidenta de Women´s Foreign Network, una organización de más de 3.000 mujeres de todo el mundo especializadas en el sector de la seguridad nacional. Ella fue, durante más de una década, analista del Departamento de Estado bajo distintos gobiernos. El pasado mes de noviembre, esta activista impulsó una carta firmada por más de 200 mujeres para denunciar el acoso sexual en al ámbito de la Seguridad Nacional. La misiva, surgida bajo el ala del #MeToo, "nació con la idea de llamar la atención sobre el abuso sexual que también es muy grave en esa comunidad, pero también para proponer acciones a las distintas administraciones para que tomaran medidas concretas contra él". 

"Es cierto que los movimientos están recién nacidos y que son principalmente virtuales y campañas de rebote, pero no nos podemos quedar ahí", afirma Violeta Barrientos, poeta, profesora especializada en temas de género y exdirectora del Centro Latinoamericano de Sexualidad y Derechos Humanos, entre otros proyectos. Hoy es una de las voces del movimiento "NiUnaMenos" en Perú. "Si queremos que esto tenga una sostenibilidad en el tiempo, que no sea flor de verano, es importante empezar a reflexionar sobre algunos temas". En América Latina, por ejemplo, es fundamental tener una mirada al problema del poco alcance del Estado, al de la corrupción… y cómo los planteamos desde nuestra mirada de mujeres", afirma.

Según Barrientos, estos movimientos por ahora sólo están interpelando al Estado en lo relativo a la violencia que sufren las mujeres, pero tienen que saltar a otros temas, y promover grupos más centrados en la crítica al Estado y en la construcción de otro modelo social".

Para Susana Blas, una de las caras visibles del La caja de Pandora, un grupo de más de 3.000 artistas formado en 2017 por mujeres y otras identidades de género no hegemónicas que se organizaron para luchar por un mundo libre de violencias machistas y abusos de poder, "estos movimientos tienen que apuntar a conseguir cambios más importantes y estructurales. Que cuestionen las bases donde se generan estas violencias y sobre todo, que sean capaces de transformar ese sistema".

"Nosotras estamos probando una estructura distinta a otras asociaciones que ya teníamos en España dentro del contexto de las artes, que sea horizontal. Esto nos está llevando más trabajo, porque estamos haciendo asambleas físicas, no virtuales en cada una de las cuidades, pero creeos que también se pueden presentar ideas nuevas de cómo estructurarse en el futuro", afirma Blas.

Las tres reconocen que estos movimientos de denuncia y reivindicación, principalmente virtuales, nacen gracias a todo el trabajo que ha realizado el movimiento feministas, fundamentalmente desde la década de los años 80, pero que tienen formas de organización y de lucha muy diferentes y que están formadas principalmente por jóvenes.

"Los grupos ahora son más cambiantes, no tienen vocación de institucionalizarse en una organizaciones estables como ONG, y mayoritariamente están formados por universitarias", afirma Barrientos. "Desconfían mucho del Estado, pero su acento principal no es su reforma y lograr normas (que son importantes), sino sobre todo buscan a un cambio cultural. Y por eso hay muchas personas, al menos en Perú, que vienen de las artes plásticas y la literatura, cuestiones culturales que han quedado rezagadas y que parece que no tienen valor en esta sociedad de mercado".

La norteamericana Ben-Yehuda afirma que en los últimos meses "hemos visto el crecimiento de grupos en las redes sociales que influyen en la política real" y en los que han disminuido las jerarquías. "Creo que estos movimientos sociales, con la ayuda de internet, van a configurar redes más horizontales y que van a tener papeles para todos. Esto no sólo está pasando con feminismo, sino que afecta a muchos ámbitos que cuestionan el futuro del Estado y del poder. En lo que se refiere al feminismo, éste va a seguir por formas parecidas de transformación del poder de manera amplia".

En Estados Unidos, estos movimientos ya han conseguido algunos cambios importantes. El movimiento #MeToonacsec, impulsado con la carta de las mujeres en la Seguridad Nacional, ya ha conseguido que el Departamento de Estado introdujera formación sobre acoso sexual, que antes no existía y se han clarificado políticas frente al acoso sexual que antes nunca se habían conseguido. Pero el cambio cultural va a llevar algo más de tiempo. Sin embargo, afirma, "después de las marchas tan enormes que tuvimos de las mujeres, estamos viendo cómo las mujeres se están registrando para participar en las elecciones, en números antes nunca vistos", afirma Ben.Yehuda.

"El nuevo feminismo está pensando en un cambio de las estructuras económicas, porque en el fondo lo que está buscando es un mundo más justo, no solamente un mundo de reivindicación de las mujeres que han estado relegadas. Las mujeres no sólo quieren llegar a los puestos de poder, sino transformar un sistema que es injusto. Por eso en la Caja de Pandora insistimos en que las formas también sean diferentes: el apoyo, la compasión, los cuidados, la búsqueda de otros caminos, el ecologismo... No creo que nadie quiera una mera sustitución de puestos, lo que se quiere es un mundo más justo para todos y todas y esto pasa por transformaciones económicas. Así me gustaría que fuera ese futuro", afirma Blas.

Las tres afirman que estos movimientos aún nos están convergiendo. Que no son movimientos aún globales y que es importante aprender de lo que funciona y de lo que no funciona en distintos lugares y que espacios físicos como el ofrecido por la Casa de América para debatir y compartir, son claves para estos movimientos que aún son muy jóvenes y se están probando.