Diario Público
Diario Público

El Gobierno se olvida de Borja Lázaro, desaparecido hace tres años en Colombia

El fotógrafo independiente fue visto por última vez el 7 de enero de 2014 en la zona de La Guajira, donde había realizado un reportaje sobre los indígenas locales. A pesar de las promesas realizadas, las autoridades españolas llevan varios meses sin comunicarse con sus familiares. En su hogar de Vitoria se niegan a perder la esperanza.

Publicidad
Media: 5
Votos: 2
Comentarios:
Última imagen de Borja Lázaro, desaparecido hace tres años en Colombia.

Última imagen de Borja Lázaro, desaparecido hace tres años en Colombia.

MADRID.- Hay sonrisas imposibles de borrar. La del fotógrafo alavés Borja Lázaro, vestido con una camiseta de fútbol y mirando a la cámara que lo retrataba, está hoy en esa categoría. La imagen –que acompaña esta crónica- fue tomada un siete de enero de 2014 en La Guajira, una zona del norte oriental de Colombia. Esa noche desapareció. Así, sin más. No hay pistas que indiquen las causas. Sólo hay dolor y preguntas. Mil preguntas. Y ninguna respuesta. Ni aquí, ni allí. Ni en la costa colombiana ni en la fría Vitoria, donde sus familiares se resisten a perder la esperanza de volver a verle sonreír. En directo, con abrazo incluido.

Borja tenía 34 años. En octubre de 2013, emprendió una aventura que prometía ser inolvidable: junto a su cámara de fotos, recorrería varios países de América Latina. Empezó por México. Luego llegó a Colombia. Allí consiguió la autorización de la comunidad indígena que habita en La Guajira para realizar un reportaje fotográfico sobre una de sus celebraciones. En Nochevieja regresó a Bogotá, donde brindó con unos amigos. El día 1 de enero habló por última vez con su hermano Sergio, mientras que tres días después lo hizo con su madre. “Nos dijo que iba a estar unos días en la zona de La Guajira, y que posiblemente no podría comunicarse desde allí con mucha facilidad, por lo que nos pidió que estuviéramos tranquilos”, recuerda Sergio.

A medida que enero avanzaba, sus familiares en Vitoria se preocupaban cada vez más. Ante la falta de señales, acudieron a la comisaría y denunciaron su desaparición. El caso fue inmediatamente puesto en conocimiento de la Policía colombiana, que inició una búsqueda aún inconclusa. “Su desaparición en una zona afectada por el narcotráfico donde operan las llamadas ‘Bacrim’ (bandas criminales nacidas del movimiento paramilitar) hace pensar que Borja Lázaro pudo haber sido secuestrado, sin llegar a esclarecerse otra clase de hipótesis”, denunció hace ya tiempo la organización internacional Reporteros Sin Fronteras.

En efecto, la vía del secuestro fue una de las primeras posibilidades que manejaron los investigadores. Sin embargo, hoy está casi desechada. “No queda descartada, pero ha perdido mucha fuerza: en estos tres años nadie ha reivindicado el secuestro ni ha pedido un rescate”, explica su hermano a Público. Por ello, Sergio Lázaro no tiene más remedio que pronunciar una frase cargada de impotencia: “sigue todo igual que al principio, sin ninguna pista sobre cuáles fueron los motivos de la desaparición de mi hermano”.

La familia de Borja registró su denuncia el 23 de enero de 2014. En los días siguientes, medios de prensa españoles y colombianos informaron con asiduidad sobre este caso. Publicaron sus fotos, hablaron de su historia, manejaron algunas hipótesis… hasta que la fiebre informativa pasó. Desde entonces, sus padres y su hermano se esfuerzan en mantener vivo el nombre de este fotógrafo independiente. No es fácil, pero tienen que intentarlo. “Mientras se siga hablando de él, no habrá desaparecido del todo –sostiene Sergio-. Pero en cuanto se deje de hablar, entonces sí será un desaparecido”.

Sin noticias

En ese contexto, los familiares han golpeado todas las puertas que han podido. Estuvieron en el ayuntamiento de Vitoria, en el ministerio de Interior, en el Parlamento Europeo y hasta en La Zarzuela, donde fueron recibidos por Felipe VI. “Eso fue a finales de enero de 2016. El rey nos dijo que estaba interesado en este asunto y que si podía hacer algo, lo haría”, relató Sergio. Por su parte, el exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, les prometió que “se iba a desplazar un representante a Colombia” para indagar sobre el paradero de Borja. Además, les aseguró que el “agregado de Interior” de la embajada española en Bogotá también tomaría cartas en el asunto.

Sin embargo, los familiares de Lázaro llevan desde marzo sin tener novedades del personal diplomático de España en Colombia. “No lo veo normal. Se supone que (el embajador) es la persona que está velando por nuestros intereses en la zona... Echamos en falta interés e información hacia nosotros”, subrayó su hermano, quien remarcó que en el entorno del fotógrafo alavés no están “ni satisfechos ni contentos” con la actitud de las autoridades españolas. “No ha existido un contacto asiduo con el ministerio de Interior sobre este tema”, lamentó.

Por tales motivos, los allegados del fotógrafo se concentrarán este sábado en Vitoria para pedir que se continúe investigando. Tal como ocurrió en los dos aniversarios anteriores, reclamarán que su nombre no caiga en el olvido. “En tres años te pasan muchas cosas por la cabeza, pero nosotros no perdemos la esperanza. Queremos encontrarlo, y no lo damos por desaparecido”, subraya el familiar.

Caso archivado

Su lucha por la verdad también ha tenido eco en el ámbito internacional. El 30 de agosto de 2015, Reporteros Sin Fronteras presentó este caso ante el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la ONU, que dio acuse de recibo. Poco más. “En Colombia, las autoridades judiciales de Riohacha (Guajira) y el GAULA, la unidad policíaca colombiana dedicada a los casos de secuestro y extorsión, dejaron abierta la investigación, transmitiendo información al Ministerio de Asuntos Exteriores español, sin que ésta llegue a la familia por este cauce”, lamentó la ONG. “En España –recordó en su informe-, las autoridades judiciales archivaron el caso debido a que la desaparición del fotógrafo tuvo lugar en el extranjero”. Ni aquí, ni allí.