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Sanfermines "Hermana, Nagore, aquí están tus hermanas"

Cientos de personas han recordado, en la plaza del Castillo de Pamplona, el décimo aniversario del crimen de Nagore Laffage, la joven asesinada por José Diego Yllanes en los Sanfermines de 2008.

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Cientos de personas han homenajeado a Nagore Laffage en la plaza del Castillo de Pamplona en vísperas del décimo aniversario de su crimen. /EFE

“Muy emocionada. Muy nerviosa y convencida de que hay que salir a la calle. En nombre de mi hija y en el de todas las mujeres. Yo siempre he estado muy protegida y ahora que he leído la carta de la chica de La Manada, estoy más tranquila. Tiene gente a su alrededor”, afirmaba Asun Cassasola, la madre de Nagore Lafagge, asesinada hace diez años en sanfermines. Se cumplen una década de aquella barbarie calificada como homicidio. Y este lunes Pamplona, en el corazón de la ciudad, la Plaza del Castillo, homenajeaba a todas las víctimas, en su ausencia.

Poetas, músicos, periodistas, activistas mezclados con chavalas, niños, abuelas que con cara de susto escuchaban un basta ya a la sociedad patriarcal. También estaban representantes de las instituciones como los alcaldes de Pamplona e Irún, la ciudad de Nagore y Ana Ollo, consejera de relaciones ciudadanas e institucionales del Gobierno de Navarra. Calor, mucho calor, las manos en alto, muchas con guantes rojo de “no” a la violencia; pañoleta morada y camisetas con la cara de la joven y gritos de “gora borroka feminista” (viva la lucha feminista) cortaban el ambiente a unos días de sus grandes fiestas. Se trataba de recordar que ella fue asesinada por José Diego Yllanes, condenado solo por homicidio en un “mundo que disculpa al cazador y persigue al pájaro que vuela”, se escuchó en la plaza.

“Yo tomo pastillas, porque las necesito, menos los días que se pasa la película de Helena Taberna sobre mi hija. Denunciar lo que pasó, estar aquí, es una terapia y estoy segura de que sirve para algo: hay que salir a la calle para decir que no es abuso, es violación”, señalaba la madre, convertida en una especie de “madre coraje” que pedía que ojalá este fuese el último homenaje a una mujer asesinada por el hecho de serlo.

Por su parte, Teresa Saez Barrao, fundadora de Andrea Lunes Lilas, una organización que desde hace diez años sale a la calle con los nombres de las asesinadas, reivindicó unas fiestas para todos y todas. Recordó también que las calles son también de las mujeres y que la igualdad debe llegar a todo tipo de relaciones, también las sexuales. “Porque estamos hartas de que para la mitad de la población le haya tocado el placer y a la otra media el complacer”, señaló.

Saez Barrao también reclamó recursos, medios para evitar las violencias machistas y, recursos para si se dan, las víctimas tengan siempre una mano a quien acudir para seguir en ese proceso complicado al que se va a enfrentar toda denunciantes. “Hemos sido el azote de tu asesino. No podemos devolver a Nagore, pero sí difundir su voz”, concluyó a la vez que invitaba a tomar las plazas bailando. “Hermana, aquí están tus hermanas”, respondió la plaza.