Publicado: 16.08.2014 09:29 |Actualizado: 16.08.2014 09:29

Agredida una activista española en Tánger: "me tocaban las tetas al grito de ‘puta española vete a Tindouf'"

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

La activista española e investigadora de migraciones Helena Maleno fue agredida en la madrugada de este sábado en el barrio de Boukhalef, en Tánger, por un grupo de marroquíes al grito de "puta española, cristiana de mierda".

Armados con machetes, palos y piedras, la turba obligó a bajar de unos autobuses a un grupo de inmigrantes subsaharianos, la mayoría mujeres y niños. En ese barrio de Tánger viven muchos subsaharianos que esperan el momento de cruzar a España.

En su perfil de Twitter, Maleno relata el asalto, sin que la policía marroquí detuviera a los agresores. Como consecuencia del ataque, cinco personas han sido ingresadas en el hospital con heridas de arma blanca.

En el colectivo de inmigrantes subsaharianos se hizo correr la voz de que España estaba tomando la filiación de mujeres y niños subsaharianos en el barrio de Boukhalef para facilitarles papeles y que unos autobuses estaban preparados para transportarlos después. El rumor provocó que numerosos inmigrantes se subieran a dichos autobuses, que en realidad iban a un festival de música africana.

"Cuando las mujeres volvían a Bujalef, los marroquíes empezaron a sacarlas del autobús con machetes y les impedían entrar en el barrio", explica Maleno, quien agrega que en ese momento llamaron a la Policía y al Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para que enviasen protección.  

Un grupo de 50 marroquíes paró tres de estos autobuses a su regreso e hizo bajar a los inmigrantes, la mayoría mujeres y niños. La turba agredió e intimidó a los inmigrantes al grito de "Sáhara marroquí", "Cristianos de mierda" "Iros al agua, iros al agua", en referencia al Estrecho de Gibraltar que separa Marruecos con España.

Maleno cuenta que los subsaharianos del barrio, ante las agresiones que estaban sufriendo, se reagruparon frente a la mezquita. La activista española, tras volver a llamar una segunda vez a la Policía, se dirigió a este lugar donde estaba el comisario de Policía que se encontraba "rodeado de marroquíes". 

"Parecía que sabían que habíamos llamado a la Policía", subraya Maleno, mientras explica que en ese momento y ante el comisario de Policía "un señor empezó a tirarme de un pecho y del brazo" y a gritar "puta española, vete a Tinduf (sur de Argelia, donde se encuentra los campos de refugiados saharauis), cristiana de mierda".

Maleno relata a Efe que, cerca del lugar donde ella estaba sufriendo la agresión, a dos chicas subsaharianas "les metieron los dedos en la vagina, mientras decían que las negras llevan el dinero en las vaginas".

"Me agredían, me tocaban las tetas al grito de puta española vete a Tindouf delante del comisario de Policía", ha relatado Maleno en Twitter (@HelenaMaleno), quien sostiene que, en total, fueron tres las mujeres objeto de abuso sexual.

"Le dije al comisario que detuviese a la persona que me estaba agrediendo y contestó que yo estaba provocando", agrega, mientras dice que "no querían que nadie viese lo que estaba ocurriendo allí".

Fue ayudada por unos subsaharianos, que hicieron un cordón para protegerla y la sacaron del tumulto cuando era empujada hacia un machete:  "Los chicos subsaharianos me sacaron al escuchar que me iban a matar y me llevaron hasta una furgoneta de la Policía, pero me obligaron a abandonarla".

A partir de ahí, según Maleno, los marroquíes con machetes y piedras comenzaron a perseguirla hasta que una taxista paró el coche y la sacó del barrio.

El barrio de Boukhalef es uno más de los muchos barrios que existen en Tánger donde malviven en la indigencia subsaharianos y en enero y diciembre pasados dos subsaharianos fallecieron al caer por la ventana durante las habituales redadas policiales.

El colectivo al que pertenece Maleno, Caminando Fronteras, es el que ha denunciado que los gendarmes y la marina real no vigilaron las costas de Marruecos el fin de semana, así como el lunes y martes, lo que provocó una oleada inédita de inmigrantes que se lanzó a aguas del Estrecho con balsas de plástico compradas en los comercios de la costa.