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Juegos de mesa Juegos de mesa: un mundo fortalecido por la crisis

José Jariego, especializado en la venta de juegos de mesa, explica la reinvención de un sector que, aunque parezca mentira, resiste sin problema el empuje de las tablets, de los smarphones o de la inmediatez.

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Varias personas juegan una partida al famoso Catan.

No era tan raro. En realidad, no era tan raro aquel hombre, que en el último mes le había comprado a José Jariego hasta cuatro juegos de mesa distintos de la Segunda Guerra Mundial. Ni siquiera fue tan raro aquel día que le llamó y le dijo que se iba casar y temía que, durante sus 15 días de vacaciones de luna de miel en Hungría, saliese alguna novedad y se fuese a quedar sin ella. Y Jariego, que entonces se iniciaba en este tipo de venta, no sabía como dar crédito a lo que escuchaba. Sin embargo, hoy, que ha formalizado su negocio y que ha llegado a vender hasta en Australia, sabe que ese tipo de clientes tan apasionados existen y que no son tan excepcionales.

Un estudio de la consultora NPD Group sostiene que la venta de los juegos de mesa cada año crece un 20% en España. Y no sólo eso, sino que hace bien poco un reportaje The Wall Street Journal sostenía que la mayoría de los empleados de Silicon Valley cada noche jugaba con sus hijos no a videojuegos, sino a juegos de mesa como el Catan o Carcassonne en los que se mide algo más valioso que el azar: la estrategia.

"la crisis no perjudicó a este sector.
Al contrario:
lo fortaleció"

La realidad es que esto no es California, sino Madrid, donde José Jariego tiene su negocio dedicado a los juegos de mesa y promete que "la crisis no perjudicó a este sector. Al contrario: lo fortaleció". Y él es una prueba rotunda de que en el esfuerzo hay suficiente futuro en la era de los videojuegos, "porque todo es compatible. Hasta yo mismo he jugado mucho 'on line' con la tablet, con el teléfono móvil, etc. Pero eso no significa que el juego de mesa no esté vivo ni que no pueda crecer y hasta reinventarse como hacen las tiendas físicas que quedan en la calle al organizar competiciones, torneos... El mercado ha crecido mucho y va más allá de lo básico que cualquiera de nosotros asocia al ajedrez o al Monopoly".

José Jariego en su tienda especializada en juegos de mesa.- A. V.

Hoy en día, la imaginación no tiene fronteras y se apoya en una clase de perfil que José Jariego podría representar sin excusas. "Generalmente, la gente a la que le gustan los juegos de mesa les gusta intenta profundizar. Yo mismo fui una prueba. De niño, aprendí a jugar a las damas con mis abuelos y luego a un juego de la Segunda Guerra Mundial con mis hermanos, que me sacan 6 u 8 años. Y como me gustaba empecé a buscar más. Y de algún modo todo esto siempre ah tenido presencia en mi vida fuese el ajedrez, las damas, los wargames…” Sin embargo, el hecho de que se haya convertido en su profesión obedece "a la casualidad quizás. Yo nunca lo imaginé. Pero en el año 2006 vivía de alquileres y cuando haces mudanza piensas que te sobra casi todo lo que tienes. Y entonces decidí empezar a vender por e-Bay cosas que entonces estaban descatalogadas".

De ahí ha llegado casi hasta el fin del mundo "en lo que empezó siendo un negocio muy artesanal que, igual que lo empecé yo, lo podría empezar todo el que tenga un conocimiento, pueda hacer una inversión y entienda que hay mucha competencia. Mercado hay. Otra cosa es que uno siempre vaya a triunfar. Pero esto pasa como con los bares. Hay quien triunfa y quien no, porque esto es ley de vida. No todos pueden triunfar. El día a día es así".

De psicólogo a experto en juegos de mesa

Él, sin embargo, sí ha triunfado en esto después de haber peleado mucho en la vida. "Yo tengo la carrera de Psicología. Quería quedarme en la universidad. Tenía la idea de hacer el doctorado e iba a presentar mi tesis precisamente acerca de los juegos de rol. Pero cuando llegó el momento de quedarse vi que no me gustaba la estructura jerárquica de la universidad y que quizás no fuera compatible conmigo. Y entonces volví a plantearme qué hacer y cual era el mejor modo que me parecía a mí de honrar a la vida".

Y entonces se dedicó a leer. Y a escribir, como dice él, "literatura de altos vuelos en la que casi todo lo que salía era autobiográfico". Un perfil bohemio que se pudo permitir, "porque tenía unos ahorros" y que dio como resultado "la publicación de un libro" hasta el día que conoció a su mujer y, entre los dos, se plantearon un proyecto de vida. "Si estuviera solo en el mundo, mi enfoque sería diferente. Pero si quieres crear una familia debes centrarse en eso de modo coherente. Nunca me planteé escribir como algo con lo que ganar dinero, sino como una búsqueda personal. Escribir en estado puro es en cierta manera un modo de jugar".

Por eso buscó otro camino hasta encontrar su destino, "en el que me di cuenta de que no todos tenemos por qué hacer lo mismo. No hay un solo camino y uno tiene que descartar los que no le gustan hasta encontrar el que le gusta”. Hoy, ya venció a esa duda. “Estoy en un sitio en el que me gusta estar. Mi empresa Jariego's Collections surgió de mi pasión por los juegos. Es algo por lo que he peleado siempre, por sentir que mi tiempo es valioso y que la vida que vivo es mía, no una vida en la que las elecciones me las hace otro”.

Varios juegos de mesa de las Segunda Guerra Mundial, en la tienda de Jariego.- A. V.

Y todo empezó vendiendo cosas descatalogadas y para coleccionistas, casi todo lo que nadie quiere en los trasteros para hacerse una idea". Y lo hizo sin miedo, "porque pensaba que si no lo vendía siempre me lo podría quedar yo". De ahí que hoy sea necesario regresar al pasado o al romanticismo de ayer. "Fue una época divertida que ahora me demuestra que todos debemos empezar por algún sitio".
Sin embargo, hoy es un profesional que vende en todo el mundo y que podría presumir de lo que ha crecido esta industria "en los últimos cinco años".

No sería un error, sino la prueba de que no todas las tradiciones tienen fecha de caducidad. La inmediatez no puede con todo. El wifi también es compatible con la estrategia, con juegos de mesa como 'Descent', 'Zombicide' o 'Mansiones de la locura' que no sólo nos ayudan a sociabilizarnos. También a mejorar idiomas en el cara a cara como siempre se echará de menos en las redes sociales. En realidad, es el sabor de lo antiguo, de los juegos de estrategia que supieron reinventarse y de orgullosas estadísticas como la que explicaba el año pasado Joaquín Dorca, director de la prestigiosa editorial Devir especializada en juegos de rol. "Hemos pasado de vender 20.000 'Catanes' hace tres años a 70.000". Y a José Jariego no le extraña y hasta juzga que "ése podría ser el resumen de todo este relato en el que no se cuenta nada que no pase en nuestro mercado". Quizás también la última prueba viva de que la imaginación conoce las herramientas para regresar al pasado y perfeccionarlo.