Publicado: 02.10.2016 09:53 |Actualizado: 02.10.2016 09:53

El ecologismo reivindica la figura de Petra Kelly en el aniversario de su asesinato

Llega a las librerías la obra de Sara Parkin sobre la vida y muerte de la líder política alemana, feminista fundadora de Los Verdes e impulsora del reconocimiento de culpa asumido por Alemania sobre el bombardeo de Gernika.

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Intervinientes en el acto de homenaje a Petra Kelly en Ecooo.-

Intervinientes en el acto de homenaje a Petra Kelly en el espacio madrileño Ecooo Política.

Quienes la conocieron destacan de ella sus profundas convicciones que defendía con una vehemencia envuelta en formas suaves acompasadas por un cuerpo de “enorme fragilidad” y mirada ojerosa.

La líder política y activista Petra Kelly (1947-1992) sustentó en el feminismo, el ecologismo y el pacifismo su trayectoria activista y política. Fundadora del partido Die Grünen (Los Verdes), fue diputada del parlamento alemán pero nunca perdió de vista la calle. Ahora, en el 24 aniversario de su muerte —fue hallada muerta en su casa, junto a su pareja, con un disparo en la cabeza—, referentes del mundo del feminismo y del ecologismo le ha rendido un homenaje a modo de presentación del libro que Sara Parkin, amiga de Kelly, publicó en 1994 y que la editorial Clave Intelectual y el ‘think thank’ EcoPolítica acaban de editar en España: Vida y muerte de Petra Kelly.

Una de las visitas de la ecofeminista a España coincidió con un momento convulso para el PSOE, en 1983. Era la época del viraje socialista desde el ‘no’ de España en la OTAN a la defensa de la necesidad de permanecer en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El desencanto entre las bases socialistas era patente, y Kelly llegó apoyando a los sectores que abogaban por el fin de la permanencia en el bloque militar. En uno de los manifiestos por un país neutral dejó plasmado: “Como antigua socialdemócrata debería saber que los socialistas olvidan y traicionan sus ideales en cuanto han conquistado el poder y se sientan al timón del gobierno. En España también hay que hacer valer argumentos morales y éticos contra la OTAN. El gobierno de [Felipe] González ha abandonado su ideología de no alineación y se ha dejado presionar por la pretendida fuerza de los hechos”.

Fruto de esta estancia en el país, Kelly promovió la creación del partido Los Verdes en España, nacimiento expresado en el Manifiesto de Tenerife. “Veníamos del mundo de las ONG, y no sabíamos cómo montar un partido político. Ella disfrutó de la oportunidad de estar con gente que empezaba. Su influencia fue inspiradora”, recordó Edgardo Vallejo, cabeza de lista en Madrid de Los Verdes en las elecciones generales de 1986, en el acto de homenaje a Kelly celebrado ayer en el espacio madrileño Ecooo Política.

Vallejo, además, volvió a coincidir con la líder ecofeminista tres años después, en 1986, en Madrid. De su semana de convivencia destacó el ímpetu arrollador con el que transmitía sus ideas y la “corrección de las formas”, “algo que marca el fondo de lo que quieres conseguir”.



La lucha por la reparación de la memoria española

Otro de los episodios vitales de lucha por los derechos humanos que protagonizó Kelly tuvo que ver con el reconocimiento oficial de culpa, por parte del Bundestag alemán, en los bombardeos de la legión Cóndor sobre la población de Gernika (Vizcaya) el 26 de abril de 1937. Cinco décadas después, Kelly visitó la localidad y, ante sus vecinos y vecinas, declaró: “Hoy estoy aquí, soy alemana y siento vergüenza por lo que ocurrió (…) Las bombas de la legión Cóndor mataron a muchas personas. Aquí se cometió un gran crimen”. Al poco de volver, presentó en el parlamento alemán con el grupo Los Verdes una resolución sobre Gernika, sin éxito, pero dejó sembradas las semillas del reconocimiento que llegaría una década después. Primero en 1997, a través de la asunción, por parte del presidente Roman Herzog, de la responsabilidad en el ataque de la aviación alemana, y un año después con la petición oficial de perdón del parlamento alemán. Sin embargo ella, asesinada en 1990, no llegó a ver el fruto de su justa.

“Era la Petra Kelly defensora del Tíbet y del Dalai Lama, la que estuvo en 1968 en Estados Unidos con Martin Luther King y apoyando a Kennedy; también viajó a Sudáfrica, a luchar contra el ‘apartheid’, y por Europa contra las bases militares. Ella no tenía miedo a las instituciones”, defendió ayer Florent Marchellesi, eurodiputado por EQUO y autor del prólogo del libro en su reedición española.

Las contradicciones de la vida de Petra Kelly también se pusieron sobre la mesa en el marco del análisis de su trayectoria. La incomprensión dentro del partido que fundó, su relación sentimental con un exmilitar o incluso su final, en el que “no se descarta la violencia de género”. “Era de carne y hueso, alguien que trató de superar sus contradicciones alegando que podemos cambiar el mundo con más ternura y más subversión”, concluyó Marchellesi.

Una vida de pacifismo y feminismo truncada por la violencia

La pensadora, teórica, activista, política, feminista, ecologista y pacifista trató de visibilizar las consecuencias del sistema patriarcal y hacerle frente. A sus compañeros ecologistas les insistía: “Debéis examinar los privilegios que os ha dado el patriarcado”. Así lo recordó ayer la profesora de la Universidad de Valladolid, e integrante de la cátedra de Estudios de Género, Alicia Puleo. “La conocí en Barcelona en 1990, en la Feria Internacional del libro feminista. Era luminosa y honesta”, describe.

Puleo destacó también la reivindicación de las bondades del cuidado que enarboló Kelly. “Enfatizó mucho estas virtudes, como la ternura en el trato con los demás y con la naturaleza, devaluadas por estar adjudicadas históricamente a las mujeres. Ella planteaba alcanzar una forma de humanidad más evolucionada que integrara estas actitudes desestimadas por la historia patriarcal que había dado más valor a lo relacionado con la guerra, la caza, la violencia”, explicó. Para ello, frente a la dominación, Kelly resumía tres alternativas: cooperar, repartir y cuidar.

Con todo, la líder política y activista sufrió un trágico final tras una vida dedicada al feminismo y al pacifismo. “Sara Parkin, en su libro, apuesta por el asesinato de Kelly por parte de su pareja, aunque nunca lo sabremos, aún subsisten las dudas. Pero, al margen de la explicación, lo cierto es que una defensora de la no violencia murió como Gandhi, violentamente y por aquello por lo que combatía. Ésta es una razón más que tenemos para reconocer su figura, la de una pionera en el acercamiento entre feminismo y ecologismo”, resume la docente.