Publicado: 16.05.2015 11:45 |Actualizado: 16.05.2015 11:45

Dos medios aéreos y varios terrestres refrescan la zona del incendio de Alicante

El incendio forestal, hasta ahora el mayor del año, se encuentra sin llama tras haber quemado unas 1.715 hectáreas

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Brigadas forestales refrescan el área del incendio forestal en Pego (Alicante).- EFE

VALENCIA.- Dos medios aéreos y varios terrestres se encuentran refrescando la zona del incendio forestal declarado el jueves en una zona escarpada de La Vall d'Ebo (norte de Alicante), que ya ha calcinado más de 1.700 hectáreas.

Según han confirmado fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat, en la zona hay seis brigadas de bomberos de los Consorcios provinciales de Alicante y Valencia, una sección de la Unidad de Militar de Emergencias (UME) del Gobierno formada por unos 50 militares y dos helicópteros.

El incendio forestal, hasta ahora el mayor del año en España, se encuentra sin llama desde ayer por la tarde y ha evolucionado favorablemente durante la noche, tras haber quemado alrededor de 1.715 hectáreas.

A primera ahora de la mañana se han desplazado a la zona un total de cinco medios aéreos, que han realizado vuelos de reconocimiento y varias descargas sobre puntos calientes, pero tres de ellas ya se han retirado y quedan dos helicópteros, junto con los medios terrestres.




El fuego se declaró en la mañana del jueves a causa de una quema de rastrojos en una zona de pendiente conocida como Solana del Garrofar, que se descontroló accidentalmente. Dicha quema estaba totalmente prohibida al haberse decretado el nivel 3 de riesgos de incendios forestales por las condiciones climatológicas de esa jornada: calor en torno a los 40 grados centígrados (la máxima detectada en la zona fue de 41,5) y aire de poniente muy seco.

El supuesto causante, un vecino de la localidad, fue detenido el mismo día y posteriormente fue puesto en libertad con cargos ya que se consideró que no había habido intencionalidad en provocar daños en el entorno.

El calor y el viento condujo a que el fuego derivara en varios focos lo que, unido a la complejidad orográfica del terreno, ha dificultado sobremanera las tareas de extinción. Los trabajos se han centrado en tres focos activos: uno en la zona oeste (en el Castell de Benirrama), otro en el suroeste, próximo al Barranc de l'Infern, y el último entre los términos municipales de Pego y l'Atzúvia.

Cerca de una veintena de medios aéreos han llegado a trabajar en la zona junto con alrededor de 300 efectivos terrestres.