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Machismo en la literatura Eñe que eñe con el machismo

El número de conferenciantes hombres cuadruplica al de mujeres en el mayor festival de literatura que se celebra estos días en Madrid.

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Cartel del Festival Ñ 2017

Más de 120 autores que participan en 52 actos repartidos en 22 sedes distintas de Madrid, hacen de la edición del Festival Ñ de este año una de los mayores eventos literarios que existen. Así lo afirman sus organizadores, La Fábrica, que llevan a la espalda ya nueve ediciones en Madrid y otras cuatro en América. 

Pero "la gran fiesta de la literatura", como la denominan sus creadores, huele a testosterona. En ella participan 29 escritoras y unos 100 escritores, lo que hace que la representación masculina sea cuatro veces superior a la de ellas. El primer premio que concede el festival en su historia, lo dedica a un hombre (Juan Manuel Cabellero Bonald) y la charla magistral que abrió el pasado 27 de octubre las actividades en el Círculo de Bellas Artes, tenía a cuatro hombres en el cartel. Ninguna mujer.

La web del festival anunciaba este evento, en el que participaban Pérez-Reverte y Marías ("dos apellidos fundamentales en la literatura española de hoy") escoltados por el escritor de cine Agustín Díaz Yañez y el periodista Jacinto Antón, como una reunión de amigos. Hombres son, también, el director del festival Eñe (Luis Posadas) y el director literario del festival de este año (el periodista Antonio Lucas).

Laura Freixas, escritora y presidenta de honor de Clásicas y Modernas (asociación para la igualdad de género en la cultura), afirma que “se sigue llamando a más hombres que mujeres porque los congreso o festivales se gestan en grupos informales de amistad, que son de hombres, y a los que las mujeres o no tienen acceso o en los que sencillamente no participan”.

Para Freixas no hay ninguna razón objetiva que justifique la escasa representación de mujeres en este tipo de eventos. Lo que ocurre es que “por inercia se llama siempre a los hombres y todo lo que ellos hacen parece siempre más importante”. 

A pesar de que en un texto escrito por Antonio Lucas para el programa del festival a modo de ideario (lo que él llamó “razones del movimiento constante”) afirmara que “necesitamos voces que afiancen ideas que abran espacios”, en lo que respecta a la apertura hacia la literatura y el pensamiento de las mujeres aporta más de lo mismo. Es decir, una presencia testimonial de mujeres artistas.

Según Freixas, “toda la cultura se ha construido en base a temáticas masculinas y cuesta introducir otros puntos de vista y temas más explorados por mujeres”.

El festival Ñ se presentó poco después del Congreso Capital del Columnismo, un evento que congregó en León a opinadores de prestigio y que levantó una viva polémica porque sólo incluía a 5 mujeres entre más de 20 participantes. Una proporción que alcanzaba un escaso 20% de representación femenina. Entonces las redes sociales organizaron un debate parelelo y comenzaron a compartir nombres de mujeres columnistas, con las que este diario elaboró una guía para organizadores de congresos despistados.

¿Las agendas de los hombres están más vacías?

Los organizadores de aquel congreso respondieron a las críticas afirmando que les había costado confirmar a mujeres columnistas por problemas de agenda. En esta ocasión, Antonio Lucas, director de esta edición del Festival Ñ, también comentó a medios que le hubiera gustado contar con más mujeres, pero que le fue imposible por fechas y problemas de agenda.

¿Están las agendas de ellas tan sobrecargadas siempre que es imposible organizar un evento en el que la representación sea paritaria? ¿O tal vez uno en el que ellas sobrepasen el número de los varones, por variar?

La ley de Igualdad, aprobada hace ya más de 10 años, establece una participación equilibrada (de un 40-60%) de mujeres y hombres en todos los ámbitos de las Administracioens Públicas. Sin embargo, esta ley pocas veces se aplica.

Las administraciones públicas continúan dando apoyo y fondos a organizaciones o eventos en los que la ley de igualdad brilla por su ausencia.

Las administraciones públicas continúan dando apoyo y fondos a organizaciones o eventos en los que la ley de igualdad brilla por su ausencia.  En el caso del Festival Ñ tanto el Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte, como la Comunidad de Madrid o el Ayuntamiento de la capital forman parte de los patrocinadores institucionales del evento. Esto significa que organismos de la administración pública avalan y financian eventos en los que la ley se vulnera sistemáticamente.

“Ya es hora de exigir al las entidades públicas que lo que se financia con el dinero de todos, que se gaste en beneficio de todas y todos, y que no sirva para perpetuar y reforzar la desigualdad y el favoritismo hacia los hombres. Es algo que la sociedad y la administración del Estado tienen pendiente”, afirma Freixas. “La ley de igualdad es un escaparate que está muy bien, pero que la mayoría de la gente no sabe que existe ni tienen la menor intención de aplicarla”, añade.