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Maltrato animal Toro Júbilo, otro espectáculo de maltrato amnistiado por la "tradición"

Este sábado se celebra en Medinaceli (Soria) el Toro Júbilo, que conlleva, entre otras prácticas, atar y colocar fuego sobre la cornamenta del animal.  La Junta de Castilla y León, que prohibió el Toro de la Vega, apoya la "tradición".

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Toro de Jubilo de Medinacelli

El fin del torneo del Toro de la Vega constituye uno de los grandes hitos de la lucha animalista en España. Pero las festejos populares en los que se utilizan y maltratan toros no empiezan y acaban en Tordesillas. La geografía española está plagada de ellos: sólo el año pasado se celebraron 17.073, según la última Estadística de Asuntos Taurinos del Ministerio de Cultura, pese a que muchos conllevan prácticas vetadas por los propios reglamentos autonómicos sobre festejos con animales.

Es el caso del Toro Júbilo que se celebra este sábado en Medinaceli (Soria), y que implica atar al animal a un madero, recubrirlo de barro y colocarle un asta metálica con fuego en la cornamenta, con la que después recorre la plaza del pueblo, perseguido por los participantes.

Se hace una salvedad con los festejos tradicionales. Se utiliza ese mecanismo para incluir excepciones que permitan la celebración de espectáculos que, de otro modo, tendrían que estar prohibidos”, denuncia en conversación con Público Laura Duarte, portavoz del partido animalista PACMA.

La formación, una de las organizaciones animalistas que lideraron la lucha contra el Toro de la Vega, lleva años reclamando a la Junta de Castilla y León y al Ayuntamiento de Medinaceli que prohíban el Toro Júbilo. La fiesta fue declarada como Espectáculo Taurino Tradicional en 2002.

“Hay un maltrato animal evidente. Reclamamos que en todos los festejos, sean tradicionales o no, se respete a los animales”, señala Duarte.

El artículo 19 del Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares de la Comunidad de Castilla y León estipula que “en todos los espectáculos taurinos populares y tradicionales queda prohibido herir, pinchar, golpear, sujetar o tratar de cualquier otro modo cruel a las reses”, pero contempla una excepción para los casos en los que estas acciones “sean inherentes a un espectáculo taurino tradicional de los previstos en el Capítulo II” del Reglamento.

Es precisamente a esta consideración a la que se agarra la Junta de Castilla y León, pese a que sí emprendió acciones para prohibir el Toro de la Vega en 2016, también declarado como espectáculo tradicional.

“No son comparables. Hace falta ver cada caso de forma individual y entenderlo como lo que es, como una fiesta tradicional. La lucha de las personas antitaurinas hay que respetarla, pero la Junta apoya las manifestaciones taurinas y esta lo es, y además con el amparo de la tradición”, señaló la consejera autonómica de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, este jueves tras el Consejo de Gobierno.

Consultada por este diario, la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta ha argumentado que la diferencia estriba en que no se da muerte al toro y que está promovida por los propios vecinos.

Felipe Utrilla, alcalde de Medinaceli, asegura que la compra del toro y el coste de la fiesta está financiado por los propios vecinos, aunque el Ayuntamiento, organizador del evento, cubre la seguridad del festejo. Utrilla defiende el Toro Júbilo como una “tradición milenaria” y carga contra quienes pretenden prohibirla.

“No dicen la verdad. Son alarmistas e intentan desprestigiar la fiesta”, asegura en conversación telefónica.

PACMA lamenta “la terrible imagen que lanzamos de nuestro país al exterior”. “El terror que sienten los animales es indescriptible, el toro intentará apagar el fuego con bruscos movimientos que pueden provocarle serias lesiones e incluso desnucamiento. Debido al fuego y el calor, el barro que cubre su cara va desprendiéndose y las chispas de las teas ardiendo queman su cabeza, lomo y ojos”, aseguran en un comunicado.

“Algunos toros intentan poner fin a su tortura lanzándose contra un muro o despeñándose. Otros mueren por infarto debido al enorme estrés que les genera el estado de absoluto pánico en el que se encuentra”, zanjan.