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Medio ambiente Arranca un verano de "elevado riesgo" de incendios forestales en España

Sólo en los cinco primeros meses del año se han quemado más hectáreas de bosque que en la media de la última década. Aunque los factores son muchos, las temperaturas y la falta de lluvias hacen temer por un aumento de los fuegos.

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Un avión de bomberos trata de sofocar el incendio en Portugal REUTERS/Rafael Marchante

El verano es, en sí mismo, un factor de riesgo para los incendios, pero las condiciones meteorológicas de cada momento, el estado de los bosques, o el tipo de vegetación hacen que el número de hectáreas arrasadas por el fuego varíe sustancialmente de un año a otro. Y las previsiones para 2017 no son buenas.

Según las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, sólo en los cinco primeros meses del año se han quemado más hectáreas de bosque que en la media de la última década; y el número de grandes incendios (de más de 500 hectáreas) ya se sitúa en 6, sólo por detrás de los 11 que hubo en 2012, considerado el peor año de la serie. El impacto es todavía mayor si se compara con los datos de hace un año: 2.885 hectáreas arrasadas, frente a las 284 de 2016. Y eso que el verano acaba de arrancar.

La ministra Isabel García Tejerina anunció el martes un aumento de 9 millones de euros en el presupuesto para la lucha contra incendios de este año, la incorporación de cuatro drones de vigilancia y avisó de que el riesgo será “elevado”.
“Aunque no son matemáticas, suele funcionar así: tenemos alta probabilidad de incendios con más de 30 grados de temperatura, más de 30 kilómetros por hora en la velocidad del viento y menos de un 30% de humedad”, sostuvo durante la presentación de la campaña de 2017.

“No nos gusta ser alarmistas porque no controlamos todos los elementos que hacen que un incendio se agrave. Si miras las estadísticas de los últimos 40 años, siempre hay un repunte cada cinco o seis años; y tal y como van los datos, todo indica que la situación puede ser de riesgo”, señala Theo Oberhuber, responsable del área de Conservación de la Naturaleza de Ecologistas en Acción, que recuerda además que el cambio climático es otro de los factores determinantes.

Aún así, la organización avisa de que la verdadera solución está en cambiar la política forestal. Pese a que las temperaturas, la humedad y el viento son cruciales para la propagación del fuego, no son los elementos que lo provocan. El 95% de los incendios en España se produce por la acción humana, ya sea por una negligencia, un despiste o por acciones pirómanas o intencionadas (muy minoritarias).

Más de la mitad ocurre a consecuencia de actividades agropecuarias, como la quema de rastrojos, la quema de monte para obtener pastos o el uso de maquinaria inadecuada, por lo que la prevención resulta esencial en los planes a largo plazo.

“Se dedican muchos recursos a la extinción y pocos a la prevención”, se queja Oberhuber.

Además es determinante el tipo de bosque del que se trata. Si se repasan las estadísticas, la mayor parte de los incendios en España se concentran en la región noroeste (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y las provincias de León y Zamora) un área generalmente de mayor humedad y temperaturas más bajas, pero en la que muchas zonas han sido repobladas con especies artificiales como pinos o eucaliptos, una especie muy inflamable, y clave para entender la magnitud del devastador incendio de Portugal del fin de semana.

Según Ecologistas en Acción, las superficies más afectadas por los grandes incendios son, en un 40%, los derivados de espacios forestales artificiales o degradados por los cultivos. Y allí, las especies dominantes son los pinos (58%) y matorrales como brezos, retamas o jaras (21%). Los montes que resultan menos afectados son bosques naturales bien conservados, generalmente de encinas, robles o alcornoques.