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Los móviles permiten calcular emisiones de gases contaminantes en las ciudades

Los ciudadanos de Trinidad y Tobago y EEUU son los que más contribuyen al cambio climático, según una nueva clasificación.

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Esquema del antes y después en el cálculo de emisiones de gases contaminantes debidas al tráfico en una ciudad./TELEFÓNICA DEUTSCHLAND

¿Puede el teléfono móvil de un individuo servir para calcular las emisiones de gases de efecto invernadero, que contribuyen al cambio climático, que se producen en una ciudad? Por sí solo no, pero cuando se suman continuamente todos los datos de las redes de móviles surgen patrones que sí permiten estimar con bastante aproximación la concentración de contaminantes atmosféricos en zonas urbanas. Es lo que ha hecho Telefónica Alemania, en colaboración con otras empresas, en un estudio piloto en la ciudad alemana de Nuremberg, con resultados positivos. El objetivo es tener una forma fiable y barata de conocer las emisiones en cualquier ciudad, de cara a combatir la contaminación y a implementar el Acuerdo de París sobre Cambio Climático. Por otra parte, los últimos datos mundiales indican que los ciudadanos de Trinidad y Tobago y de EEUU son los que más contribuyen al cambio climático y los de Mozambique y Etiopía los que menos.

El estudio con datos de los teléfonos analiza patrones de movilidad de los ciudadanos que se trasladan en automóvil, autobús, tren o tranvía con el móvil encendido por la ciudad y dejan rastro cuando se comunican con las diferentes antenas existentes. Los patrones se derivan de los datos anónimos y agregados de los flujos de tráfico de información de los móviles, que se refinan para llegar a conocer los otros flujos, los del tráfico físico en los distintos medios de transporte. Esta información se combina con datos sobre las emisiones de cada uno de los medios de transporte para estimar las emisiones totales de los gases contaminantes como el dióxido de carbono y el óxido nitroso.

Los resultados del trabajo se compararon con los datos disponibles de la red de medidores de calidad del aire y de tráfico de Nuremberg con la conclusión de que se había estimado con un 77% de precisión la concentración de contaminantes atmosféricos en cada periodo de tiempo. Perfeccionar este método permitiría prescindir de la tradicional y discutida red de medidores de calidad de aire y del tráfico, que es muy cara de instalar, mantener y analizar en todas aquellas ciudades de países en desarrollo que no disponen de ellas. El sistema proporcionaría un análisis continuo a escala nacional de las emisiones, señalan los autores.

El tratamiento de los datos lo han hecho para Telefónica, líder de telefonía móvil en Alemania, la empresa de análisis de datos Teralytics, surgida del prestigioso Instituto Federal de Tecnología (ETH) de Zúrich, y el proveedor de soluciones South Pole Group, con la colaboración del ayuntamiento de Nuremberg. "Si bien nuestro estilo de vida urbano resulta en la generación de gases de efecto invernadero, también genera grandes cantidades de datos de comportamiento. Nuestra misión en Teralytics es utilizar estos datos para el beneficio de la sociedad ", dice Georg Polzer, fundador y director de la empresa.

Conocer las emisiones urbanas es importante pero también lo es saber la contribución al cambio climático según las emisiones por habitante de cada país. Una clasificación reciente, elaborada sobre los últimos datos, se fija en el consumo de energía, el porcentaje de energía renovable, las emisiones de dióxido de carbono, el tratamiento de aguas residuales, la cantidad de residuos sólidos urbanos producida, la contaminación del aire y la pérdida de masa forestal. Estados Unidos encabeza, como es habitual, la clasificación de los más contaminantes de 102 países, con la excepción de la diminuta Trinidad y Tobago. Le siguen entre los peores Sri Lanka, Irlanda, Canadá, China, Australia y Suráfrica. Los que menos contaminan son, por este orden, los habitantes de Mozambique, Etiopía, Zambia, Letonia, Kenia y Albania. El resto de países europeos se sitúa entremedias, con grandes diferencias, ya que, por ejemplo, Francia figura en el puesto 70 de menor a mayor contaminación per cápita y España en el 47.