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Entrevista con Morena Herrera "Las mujeres tenemos que hacer la revolución, porque los cambios no vienen de la mano de los gobiernos"

Morena Herrera, activista y feministas salvadoreña, afirma en una entrevista con Público que una cosa que les tiene que  quedar clara a los hombres, es que "no pueden quedarse neutrales, porque la neutralidad no existe y siempre va a favor del opresor". 

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La feminista y activista salvadoreña Morena Herrera.

Aterrizó en España a las pocas horas de conocerse la sentencia de La Manada, y confiesa que le sorprendió la gran movilización que, contra ésta, se organizó en Barcelona, donde había llegado para participar en unas jornadas sobre derechos sexuales y reproductivos, organizada por Cooperacció

"Mi gran sorpresa es que cuando llegamos, un poco antes de la hora fijada, ya aquella plaza estaba llena de gente indignada, con fuerza, gritando. Me parece impresionante este nivel de respuesta. Es la inflexión de las sociedades de no suporta más. Así como esta sentencias de La Manada, podría contar un montón de casos de El Salvador, pero no hemos logrado este nivel de respuesta. En El Salvador llevamos 147 feminicidios en lo que va de año. Pero lo que sí ha habido en los últimos días, como influjo de las noticias que llegan de aquí, es una exigencia de los movimientos de mujeres más beligerantes para que se investigue y no haya tanta impunidad", comenta Morena Herrera en una entrevista con Público.

Feminista y activista Salvadoreña, Morena Herrera, es una figura reconocida en su país y en América Latina. Fue parte de la guerrilla Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y es integrante de varias organizaciones nacionales y regionales que luchan por la despenalización del aborto y los derechos de las mujeres. Hoy, tras casi diez años de gobierno del FMNL en el Salvador, confiese sentirse desilusionada y por la falta de compromiso del gobierno salvadoreño con los derechos de las mujeres.  

"Lo que está pasando en España con la sentencia de La Manada está generando una conciencia en la sociedad, un impacto de cambio, de cómo deben abordarse estos hechos. Pero además está teniendo repercusión en otros países", porque afirma, que los movimientos de denuncia y lucha como el "Ni una menos" nacido en Argentina, el #Metoo en Estados Unidos o el #Cuéntalo surgido recientemente en España, son globales. "Es una nueva manera en la  que se está manifestando la dimensión global de nuestras sociedades y la constatación de que la opresión de las mujeres está presente en todo el planeta, así como la lucha por cambiar esa opresión", afirma.

"El lema de 'si nos tocan a una nos tocan a todas' hay que hacerlo realidad, parando los abusos sexuales a las niñas, por ejemplo. Yo tengo amigas que han podido decir que fueron abusadas sexualmente de niñas sólo a edades muy  adultas, cuando logran elaborarlo. Son historias que dejan huellas profundas a lo largo de la vida". 

"Los hombres no pueden ser neutrales"

Pero con esto no basta. Para Herrera tan importante son estos movimientos de lucha y reivindicación, como la necesidad de que los hombres se sumen a la lucha, a la denuncia. 

"Ellos tienen que asumir parte del protagonismo de cambio también. No se trata de que todos sean violadores, pero todos pueden potencialmente violar, y además tienen el permiso social para hacerlo, aunque no lo usen. Los hombre tienen que ser activos en ese cambio, sancionando a otros hombres y apoyado a las mujeres. Tomando voz propia en este conflicto. Una cosa que sí les tiene que quedar claro a los hombres, es que no pueden quedarse neutrales, porque la neutralidad no existe. La neutralidad siempre va a favor del opresor. Si se quedan callados, toleran el abuso.

"Ser de izquierdas no significa ni ser feminista ni ser coherente con los derechos de las mujeres"

Morena es también crítica con el papel que ha jugado el FMLN en la defensa de los derechos de las mujeres. Con más de diez años en el gobierno de El Salvador, los cambios son tan lentos y sutiles que dejan patente que no son una prioridad política. "Ser de izquierdas no significa ni ser feminista ni ser coherente con los derechos de las mujeres"


Yo estuve diez años en el monte [cuando el FMLN era una guerrilla]. No me hago la pregunta si aquello valió la pena o no porque la respuesta puede ser muy dura. No me la hago. Yo creí que así íbamos a poder cambiar las injusticias del país. Y reconocí los acuerdos de paz. Me pareció que eran la posibilidad de seguir luchando por transformaciones sociales de otra manera. Ahora lo pongo en duda" y afirma que se siente "un poco" desilusionada con el FMLN. 

"Necesitamos que los partidos políticos y movimientos sociales tengan un compromiso mayor con nuestras causas. Lamentablemente algunos partidos políticos se han alejado de sus agendas más emancipadoras, y esto es lo que le ha ocurrido con el FMLN. Debido a las negociaciones que han tenido que hacer para mantenerse en el poder, se ha ido alejando, distanciando y calculando el costo que les suponía apoyar esta lucha". Si bien reconoce que esta no es una responsabilidad exclusiva del FMLN, sino de todos los partidos políticos que hacen un cálculo del beneficio político muy a corto plazo, critica que se trata de una "visión cortoplacista para ganar uno o dos escaños en la próxima legislatura, pero que esta forma de legislar o de hacer política deja un daño social que es más de fondo".

La penalización total del aborto mata a las mujeres

En El Salvador, desde hace 20 años, hay una ley que penaliza el aborto en todas sus formas. Esto, según confiesa Herrera, ha ido teniendo consecuencias graves en la salud de las mujeres a lo largo de su vida. En el Salvador, los médicos ni siquiera se atreven a interrumpir un embarazo ectópico (el que está alojado fuera del útero). "Las mujeres se mueren por este tipo de problemas, cosa que prácticamente no sucede en ningún otro lugar del mundo. Pero aquí, esperan a que ya no haya latido fetal para actuar". Esto provoca, según relata, graves problemas de morbilidad por las hemorragias, se quedan estériles.... "No sólo es el problema de las muertas, sino que estas prácticas generan un serio problema de salud, que no se mira".

"A quienes promueven este tipo de leyes, o que impiden que se modifiquen, en realidad no les importa la maternidad"

"A quienes promueven este tipo de leyes, o que impiden que se modifiquen, en realidad no les importa la maternidad. Porque muchas de esas mujeres quieren ser madres".

"Según los datos del ministerio de salud, sólo el año pasado, el 97% de muertes maternas se produjeron por causas prevenibles. Esto significa que la mayoría de estas muertes se habrían podido evitar si hubieran tenido una interrupción del embarazo a tiempo". 

Según Herrera, casi en toda América Latina hay un incremento de embarazos adolescentes. Pero en el caso de El Salvador, la proporción es descomunal. "El 30% de partos y embarazos son en mujeres menores de 18 años. Y de esas, una parte importante es en niñas menores de 14 años. En los últimos años, un promedio de 1.500 niñas menores de 14 años registran partos hospitalarios".

Muchos de estos embarazos son fruto de hechos de violencia sexual, muchos de los cuales ocurren en el seno de la familia, "lo cual hace que sea muy difícil la denuncia por parte de ellas, porque se da en contextos de presión, de chantaje, de amenazas, no digas nada que no te va a pasar nada. Como resultado de esta falta de alternativa, estamos viendo un incremento de suicidios en adolescentes embarazadas. La salida que buscan es el envenenamiento. Se suicidan con envenenamiento, que se ha convertido en la primera causa indirecta de muerte materna en adolescentes".

La otra cara del problema es el alto índice de criminalización hacia las mujeres, denuncia Herrera. "Si bien mi país comparte con otros (Honduras, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Malta, Surinam y Andorra) la prohibición absoluta al aborto, El Salvador es el único lugar donde la criminalización toma otra dimensión. Y es que cuando cambió la ley hace 20 años, se empezó a fomentar en los hospitales públicos la persecución por aborto. Si una mujer que llega con indicios de haberse provocado un aborto, no lo confirman, no lo investigan, sino que inmediatamente el hospital la denuncia en las primeras 24 horas en las que ella acude al hospital sangrando. Existe un artículo del código penal que dice que deben denunciar la comisión de un delito. Pero también hay otro artículo que dice que aquellos que por su profesión están respaldados por el secreto profesional, no lo hagan. Lo que ha ocurrido con esta cultura punitiva es que el secreto profesional lo dejan a un lado, y sólo se fomenta el temor de que si no denuncias, te pueden acusar de cómplice".

Esto ocurre principalmente en los hospitales públicos a donde acuden las mujeres más pobres, comenta Herrera. "En muchos casos, cuando ven que no se trata de un aborto de 20 semanas o menos, sino que de un embarazo más avanzado o complicado, en lugar de reconocer que lo que ha habido es un problema obstétrico grave, se aduce que no es un aborto, sino un homicidio agravado, cambiándole la calificación de delito a la mujer, lo que hace que las condenas oscilen entre los  30 a 50 años de cárcel".

Sistema judicial intocable

 Otro de los problemas es que el sistema judicial. Herrera relata que en muchos casos el coste que pagan las mujeres por recurrir al sistema judicial es más alto que el beneficio que obtienen. "Tenemos un sistema judicial que no nos sirve, que es ineficaz para las mujeres. Y por lo que veo aquí también".

Además, afirma, es intocable. "La independencia judicial se vuelve un recurso para convertirlos en intocables. Nadie les puede decir nada. No se trata de violar esa independencia judicial, pero sí establecer unos límites y un sistema sancionador. Porque si van contra las leyes, si van contra los derechos humanos, tienen que tener su sanciones".

"Es curioso que no se les pueda cuestionar, cuando la ley es un consenso social y la forma de aplicarla, también. Creo que hay jueces que comenten prevaricación y no se les cuestiona por eso. Algunas de las sentencias de las mujeres condenadas a 30 años en el salvador están basadas en una reflexión de tanta carga de prejuicios".

"El Salvador está jodido. En general Centroamérica, Guatemala, Honduras… Pero yo no tengo una visión pesimista. Aunque en el Salvador tengamos un panorama muy duro, la tendencia general es de avance. Incluso en el Salvador, las mujeres y los hombres jóvenes van cambiando. No se sienten cómodos con el mandato tradicional de ser hombres y de ser mujeres. Sin negar los momentos difíciles que podamos tener. El cambio fundamental está en las mujeres. Ahí es donde centro mis esperanzas".

"Los cambios sociales se van gestando y los medios de comunicación, incluso en El Salvador han ido variando su discurso y su posición.

Los cambios no vienen de la mano de los gobiernos. Las mujeres tenemos que hacer la revolución, pero sin armas. La estamos haciendo.