Publicado: 13.01.2016 09:45 |Actualizado: 13.01.2016 11:18

El mundo de la cultura rinde homenaje a la Mama Grande de la literatura

Figuras representativas del mundo de la cultura como Mario Vargas Llosa, Carme Riera o Joan Manuel Serrat rindieron ayer un homenaje a la fallecida agente literaria Carmen Balcells

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El cantautor Joan Manuel Serrat (d), durante el homenaje que el mundo de la cultura tributó a la agente literaría Carmen Balcells, en el Palau de la Música Catalana. EFE/Marta Pérez.

El cantautor Joan Manuel Serrat (d), durante el homenaje que el mundo de la cultura tributó a la agente literaría Carmen Balcells, en el Palau de la Música Catalana. EFE/Marta Pérez.

BARCELONA.- El mundo de la cultura, encabezado por Mario Vargas Llosa, Eduardo Mendoza, Carme Riera, los hijos de Gabriel García Márquez y Joan Manuel Serrat rindieron ayer homenaje en el Palau de la Música a la agente literaria Carmen Balcells, Mama Grande, como era conocida, fallecida el pasado mes de septiembre.

Con un poema de Jaime Gil de Biedma leído por la propia Balcells, ha dado comienzo un acto emotivo y de celebración, con referencias a la narrativa, a la poesía y a la música clásica, las grandes pasiones de Mama Grande, al que ha seguido la interpretación de "My way", mientras en la pantalla se sucedían dedicatorias de numerosos escritores a la agente.



En una glosa de la superagente literaria, la escritora y académica Carme Riera se refirióen todo momento a Balcells en presente, porque: "me cuesta hablar de ella en pasado, pues la sentimos que está todavía entre nosotros".

Ha recordado las palabras de la agente según las que: "nos trata así de bien y nos tiene cariño, porque nos ve no como amigos, sino como clientes".

Se ha referido a los "milagros" que hizo en vida, uno de ellos, adelantarse a la ley de propiedad intelectual y conseguir que los autores dejaran de firmar contratos draconianos o la ley de 1999 que permite a los escritores no tributar a Hacienda por los adelantos editoriales en un año y dividirla en varios ejercicios".

"Carmen y no Carme, como ella misma decía a pesar de su catalanidad manifiesta", era "una mujer de peso, con capacidad de ironizar sobre su gordura" y, según Riera, "simpatía, entusiasmo desbordante, su facultad para discernir la buena literatura de la mala, su simpatía arrolladora si le daba la gana, hicieron de ella un mito", hasta el punto de que circulaban leyendas sobre si tenía la pistola de plata de Mata Hari o veneno en el interior de su colección de jarrones modernistas.

Tras asegurar que la Barcelona a la que llegó el Quijote de Cervantes -ha imaginado un encuentro ficticio entre el autor y la agente literaria- no sería la misma sin Balcells, Carme Riera pidió a la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, que ponga el nombre de la agente a una calle o una plaza de la ciudad condal.

En el homenaje se proyectó un cortometraje documental realizado por Leopoldo Pomés, en el que Vargas Llosa, ante otros autores y la propia agente literaria, hacen una defensa profesional de Balcells, mientras se intercalan algunas imágenes inéditas de la agente nacida en Santa Fé de la Segarra.

Sobre el escenario del Palau, Vargas Llosa, que ha llegó al acto acompañado por Isabel Preysler, ha subrayado que "el legado de Carmen Balcells es una obra que no tiene la misma visibilidad que la de otros creadores, porque es una obra diseminada entre esos escritores que gracias a ella tuvieron la enorme felicidad de ver impreso por primera vez un libro suyo".

La herencia, continuó Vargas Llosa, también está en esos editores que gracias a ella rompieron "la visión provinciana que tenían de su oficio y se atrevieron a publicar a jóvenes autores y buscaron fuera de España a autores latinoamericanas; en esas conspiraciones que llevaron a reformar la legislación para aliviar las relaciones entre los escritores y el fisco; y estuvo en el apoyo extraordinario a la cultura que dejó en su tiempo".

En opinión de Vargas Llosa, "sin Carmen Balcells probablemente Barcelona no habría sido en los años 60 y 70 la capital española de la cultura, ni España y Latinoamérica se habrían vuelto a dar la mano, y sin ella ni García Márquez, ni Jorge Edwards ni José Donoso, ni yo mismo habríamos venido a vivir a Barcelona, como antes la generación anterior iba a París".

Ha querido evocar Vargas Llosa "otro mundo, distinto del de aquí, menos inverosímil, en el que estaría ahora llorando a lágrima viva y viendo el Palau repleto de gente que ha venido a homenajearla y recordarla" y dirigiéndose a la ausente le habría dicho que "había hecho mal en irse en estos momentos tan turbios y tan difíciles y en los que su sabiduría nos habría ayudado a verlos más claros".

"Su vacío será difícil de llenar, Mama Grande, amiga entrañable, descansa en paz", concluyó el escritor peruano ya con la voz rota.

Además de la intervención de Miquel de Palol, la lectura de unas palabras de reconocimiento de la brasileña Nélida Piñón y del barcelonés Juan Goytisolo, Eduardo Mendoza ofreció una visión más íntima de Balcells, que convirtió a los escritores en "unos niños mimados", que compartían sus pantagruélicas comidas con ella y con su marido Luís Palomares y que significaba para ellos "viajar siempre en primera".

Gonzalo y Rodrigo García Barcha, hijos de García Márquez, continuaron la glosa personal de su relación con Mama Grande, además de leer, con Bach de fondo, un fragmento de Memoria de mis putas tristes.

Joan Manuel Serrat, uno de los intérpretes preferidos de la agente, dedicó a Balcells Paraules d'amor, que todos los asistentes, han acabado cantando a coro en uno de los momentos más emotivos de la velada.

El acto lo cerró Lluís Miquel Palomares, hijo de la fallecida agente, que invitó a subir al escenario a sus hijas y a los trabajadores de la Agencia Carmen Balcells, antes de lanzar el grito de guerra de su madre: "y ahora, a la rica croqueta".