Publicado: 15.03.2016 21:34 |Actualizado: 15.03.2016 21:34

“Nadie deja su hogar y recorre miles de kilómetros para cobrar 441 euros”

El grupo de trabajo de la Estrategia Zaragoza Ciudad Antirumores, integrado por el ayuntamiento y varias oenegés locales, presenta el manual con el que formará a “agentes comunicacionales” para combatir prejuicios y creencias sobre los extranjeros.

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Dos jóvenes observan las propuestas para la portada del manual antirumores que se exponen en la Casa de las Culturas de Zaragoza.

Dos jóvenes observan las propuestas para la portada del manual antirumores que se exponen en la Casa de las Culturas de Zaragoza. 

ZARAGOZA .- “El cobro de prestaciones no es un incentivo a la migración internacional, nadie inicia un proceso migratorio a miles de kilómetros de su hogar, familia y amigos con el objetivo de cobrar el Ingreso Aragonés de Inserción (441 €/mes)”.

Este es uno de los argumentos que contradice uno de los prejuicios, o creencias sociales, más extendidos en España en torno a los extranjeros: “vienen para poder beneficiarse del Estado del bienestar que tenemos”. Para hacerlo se apoya en datos: más de 55.000 inmigrantes trabajan y cotizan a diario en Aragón –son casi la octava parte de los ocupados-, donde forman parte de un colectivo cuyos miembros “reciben un poco menos del 19% de las prestaciones sociales”.



La argumentación forma parte del manual de 86 páginas que ha elaborado el grupo de trabajo de la Estrategia Zaragoza Ciudad Antirumores, integrado por el ayuntamiento la Casa de Culturas, SOS Racismo y la Fundación Federico Ozanan, para formar a “agentes comunicacionales”, en una iniciativa que tiene como objetivo cargarles de razones para desmontar las creencias sociales negativas sobre la población extranjera con el fin mejorar la convivencia, la tolerancia y el respeto a la diversidad en la capital aragonesa.

La vicealcaldesa de Zaragoza, Luisa Broto, reclama “un marco de convivencia que permita la igualdad de condiciones a la hora de relacionarnos” entre autóctonos y extranjeros.

La vicealcaldesa de Zaragoza, Luisa Broto, reclama “un marco de convivencia que permita la igualdad de condiciones a la hora de relacionarnos” entre autóctonos y extranjeros. 

Tres cursos de nueve horas para formar "agentes antirumores”

Los primeros cursos -hay programados tres de nueve horas para el mes que viene- van dirigidos a tres grupos de destinatarios: empleados de la Administración, profesionales y personal de asociaciones y entidades sociales y, también, ciudadanos en general. Dedican apartados específicos a la doble discriminación que sufren las inmigrantes, a la normativa sobre extranjería y los medios de comunicación.

De ellos saldrán los primeros “agentes antirumores” de la capital aragonesa, cuya formación pretende dotarles de argumentos con base estadística, científica, legislativa o normativa que les ayuden a desmontar esas creencias tanto en sus ámbitos profesionales como en sus redes y círculos sociales.

El Grupo de Trabajo de la Estrategia Zaragoza Ciudad Antirumores presentó este martes, apoyado por la vicealcaldesa Luisa Broto y el Justicia Fernando García Vicente, el manual para formar a sus “agentes comunicacionales”.

El Grupo de Trabajo de la Estrategia Zaragoza Ciudad Antirumores presentó este martes, apoyado por la vicealcaldesa Luisa Broto y el Justicia Fernando García Vicente, el manual para formar a sus “agentes comunicacionales”.

La iniciativa fue presentada el martes, en un acto en el que participaron la vicealcaldesa Luisa Broto y el Justicia de Aragón –defensor del pueblo autonómico-, Fernando García Vicente. “Tenemos la responsabilidad de crear un marco de convivencia que permita la igualdad de condiciones a la hora de relacionarnos”, señaló Broto.

Ni “nos invaden” ni “vienen a quitarnos el trabajo”

Tras un trabajo de meses iniciado el año pasado, y en el que han participado profesionales de varios ámbitos, han sido identificados 31 rumores, como “nos invaden”, “colapsan el sistema sanitario” o “vienen a quitarnos el trabajo”, aunque se trata de un material abierto que estará en proceso permanente de revisión.

El manual incluye una amplia base documental. En el caso de “vienen a quitar el trabajo a los españoles”, explica cómo inmigrantes y autóctonos “no compiten en el mercado laboral porque se sitúan en segmentos diferentes de dicho mercado” y señala que, en Aragón, “sectores como la agricultura o el servicio doméstico dependen de la presencia de extranjeros", sin los que “la producción y la actividad no se podrían sostener”: son el 70% de los afiliados al Régimen Agrario de la Seguridad Social y más del 60% en el del Hogar. “Este dato ha mejorado las oportunidades de empleo de los autóctonos en especial en lo que se refiere a la incorporación de los cónyuges al mercado de trabajo”, apunta.

Varias decenas de artistas locales han participado en el concurso para ilustrar la portada del manual antirumores.

Varias decenas de artistas locales han participado en el concurso para ilustrar la portada del manual antirumores.

El documento hace también referencia al Estudio Diagnóstico elaborado por la universidad de Zaragoza, según el cual “la inmigración no sólo no ha creado desempleo en Aragón, sino que ha generado empleo neto; además, tampoco ha deteriorado la estructura salarial de los trabajadores”. Más bien al contrario, ya que “ha sido responsable en los años 2001-2005 del 52% del crecimiento” de la comunidad.

Más del 30% de las inmigrantes sufren agresiones sexuales en la travesía

El estudio ataca otras creencias sociales como que “las mujeres inmigrantes llegan embarazadas para poder tener la nacionalidad española cuando sus hijos nazcan en España”, prejuicio que choca con dos realidades.

Una consiste en que el alumbramiento no otorga la ciudadanía, sino que su concesión requiere trámites que duran tres años e incluyen un examen escrito para valorar el grado de integración del solicitante. La otra, estremecedora, se basa en un estudio de Médicos sin Fronteras según el cual más del 30% de las extranjeras atendidas por esa oenegé en Rabat y Casablanca “admitió haber sufrido uno o varios episodios de violencia sexual ya fuera en su país de origen, durante el proceso migratorio y/o una vez en territorio marroquí”.

Eso da lugar a un antirumor tan obvio como poco extendido: “Muchas mujeres que tratan de venir en situación irregular llegan embarazadas -en un número importante de casos- porque son víctimas de violencia sexual en su recorrido hasta España, que suele ser muy largo”.

“El manual se tiene que convertir en un rumor positivo”

El trabajo incluye otros datos llamativos, como el hecho de que solo el 3,2% de las personas encuestadas por el CIS señale la inmigración como uno de los tres principales problemas del país, que un 20% tenga familiares de otra nacionalidad y un 60% tenga amigos de otros países o, en cuanto a la integración, que en la Casa de las Culturas de Zaragoza participen 136 asociaciones de extranjeros -80 africanas, 40 latinoamericanas, 10 europeas, seis asiáticas y dos agrupaciones-.

“La participación ciudadana de los vecinos y vecinas de origen extranjero también es un indicador positivo de una relación armónica en la sociedad zaragozana”, señala el manual, del que el grupo de trabajo pretende que tenga utilidades más allá de la formación de los agentes antirumores y sirva como “herramienta de consulta para todas las personas interesadas en el tema de la rumorología relacionada con la inmigración y con la convivencia”.

No obstante, “el objetivo principal es impulsar una red de agentes antirumores”, señala Susana Hernando, técnico de la Casa de las Culturas. “Hemos huido de interpretaciones demasiado sencillas”, anota José Manuel Seve, de la Fundación Federico Ozanan, para quien “el manual se tiene que convertir en un rumor positivo”.

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