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La plataforma 'No+Precariedad' reclama "una vida que merezca la pena ser vivida" 

Varios colectivos sociales se reúnen en las calles para luchar contra la precariedad: contratos fijos, pensiones dignas, educación pública o los derechos de las mujeres han sido algunas de las exigencias que se han entonado desde la unidad de a quienes se les ha querido arrebatar el poder

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La cabecera de la marcha de No + Precariedad en Madrid. Paola Aragón / Público

El derecho a vivir "una vida que merezca la pena ser vivida". En eso se resumía el sentido de las marchas organizadas por No + Precariedad este sábado 10 de febrero en 33 ciudades de toda España, coincidiendo con el aniversario de la aprobación de la Reforma Laboral en el año 2012. La que ha tenido lugar en Madrid se iniciaba a las 18:00 horas en la Plaza del Emperador Carlos V, junto a la Estación de Atocha, y hasta dos horas más tarde no desembocaba en la Plaza de Jacinto Benavente, justo al lado de la Puerta del Sol.

Poco a poco, la calle Atocha se llenó de cientos de personas de diversos colectivos unidas bajo la consigna de poder optar a una vida digna. Su cabecera, presentada por una pancarta que rezaba No + precariedad, aunaba bajo esta reclamas como Educación digna, No + patriarcado, No + cortes de luz y otras tantas que servían para abrir paso a la marabunta de descontento y lucha que desfilaba hacia el centro de la capital. Justo delante, con un megáfono que guió toda la marcha, cuatro taxis en representación del gremio.

La plataforma No + precariedad logró unir a multitud de sectores sociales bajo un mismo lema, prestando atención al sentido de lo público para reivindicar las opresiones comunes, independientemente de la forma que aparentemente estas puedan tomar. Al final, el enemigo se reconocía en "el sistema capitalista", en "ilegalizar al Partido Popular", en luchar contra "los corruptos que nos roban", y en otras tantas consignas entonadas por las Kellys, por las personas afectadas por los desahucios —"Ni gente sin casa, ni casas sin gente"—, por quienes no reciben pensiones dignas, el Sindicato de Estudiantes —que hacía apología a la Huelga Feminista del 8 de Marzo en su pancarta—, los vigilantes y "vigilantas" de seguridad, etcétera. Por todos los grupos que no olvidaban las reclamaciones de los otros además de los propios.

"Los últimos meses he visto que la gente tiene ganas de calle, que está ya muy harta, y en todos los colectivos sociales con los que me voy encontrando la gente está ya muy quemada", explicaba Aurora, que pidió a este diario que la presente como "portavoza espartana de ‘Coca-Cola en Lucha". "Llevamos ya cuatro años luchando contra Coca-Cola, pero todavía nos queda mucho recorrido. Hemos presentado los papeles en el Tribunal Supremo y estamos esperando a que nos lo admitan a trámite", afimó la manifestante.

Ángel García, de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones recordaba que "hoy nos estamos juntando aquí para eliminar todo lo precario, somos un montón de grupos. Nosotros exigimos unas pensiones dignas, porque gobierne quien gobierne las pensiones se defienden". García reclamó que las pensiones "deben estar incluidas en los Presupuestos Generales del Estado" y que se debe optar "a una pensión mínima de 1.080 euros, como marca la carta social europea". Además, pidió "eliminar todos los planes de pensiones privadas y la subvención que a estas se les están dando" porque entonces, explica García, "quienes ganan son los bancos".

Por su parte, Mario, portavoz estatal de la Plataforma de Eventuales de Correos denunciaba que llevan “demasiados años siendo de quita y pon, carne de explotación”, y que se les obliga a estar “a disposición de la empresa 365 días al año, cada vez que quiere utilizarnos”.

La marcha finalizó con la lectura del manifiesto de la plataforma, en el que se afirmaba: "Hace ya una década que nos quitan derechos y los sustituyen por la incertidumbre y el miedo, refiriéndose al periodo de inicio de la crisis. Somos las hijas e hijos que viven peor que la generación de sus madres y padres", se ha declarado. Queremos una vivida que merezca la pena ser vivida"..

El cierre de la marcha estuvo acompañado de la música de la cantante Rabia Pérez, que le cantaba a su "amigo Fermín", entonando en forma de canción una historia cualquiera de la precariedad de tantos. "El arte es cultura, no es un hobby ni para pasar el rato", declaraba Rabia, que vino para visibilizar el precariado que existe en el mundo de la cultura. Junto a otros compañeros de profesión, realizó una performance a lo largo de toda la marcha. Entre ellos, uno ataviado con la capa de 'La Muerte' y una guadaña, con un cartel en el que podía leerse un nombre: M. Rajoy.

"Un artista no es vago, quizá trabaja más horas o igual que cualquier otra persona dedicada a otra profesión, pedimos que se nos valore", se quejaba a guisa de conclusión la cantante, que quiso recordar que estaba allí por una afección común: "Queremos que no haya más precariedad en el arte, y que tampoco la haya en cualquiera de los demás campos".