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Varias ONG denuncian que Europa está arrojando a los migrantes a rutas mortales

En los últimos días se han multiplicado los casos de rescates de balsas y pateras en mitad del Mediterráneo.

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Voluntarios de una ONG ayudan a refugiados y migrantes que llegan en una lancha neumática a la costa de Mytilini, en la isla de Lesbos (Orestis Panagiotou / EFE)

Las políticas migratorias europeas de cierre de fronteras están arrojando a los migrantes a las rutas más peligrosas para atravesar el Mediterráneo, abocados a un naufragio seguro si no son rescatados por ONG, denuncia Médicos del Mundo, que advierte de que las cifras de muertos de este año van a dispararse.

Los datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) muestran la magnitud de la tragedia: en tres días se han contabilizado 190 muertos en el Mediterráneo, ya que las cifras han pasado desde las 1.340 del 22 de mayo, a 1.530 el 24 de mayo. Estas víctimas son las registradas, otras muchas no lo son.

"Hay que pensar ya en políticas diferentes, no es verdad que no existan alternativas, hay que frenar estas muertes en el mar", explica el portavoz de Médicos del Mundo, Carlos Artundo, una ONG que trabaja en todos los "puntos calientes" de las etapas del viaje migratorio, desde las zonas de conflictos como Siria, a Grecia o Italia.

Recuerda que es responsabilidad legal de los Estados rescatar a las personas que están en situación de riesgo y no de las ONG, que cada día están salvando la vida a cientos de migrantes, una labor humanitaria por la que están siendo criminalizadas, acusadas por algunos gobiernos del aumento de las mafias.

"Hay muchas ONG haciendo una vigilancia humanitaria en el mar y que incluso han nacido para eso, porque los Estados no cumplen con su obligación legal; no se puede permanecer impasible ante estas muertes", asegura.

También la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) responsabiliza a los gobiernos europeos de la "situación de emergencia que se vive en el Mediterráneo", por aprobar acuerdos, como el firmado con Turquía, que ha desviado a los migrantes de la ruta de Grecia, "peligrosa, pero menos mortal", a la de Libia e Italia, "la más mortal del planeta".

"Por cada ruta que se cierra, se abre una más alejada, más peligrosa y en la que se lucran más las mafias, porque cobran más a los migrantes", asegura la directora general de CEAR, Estrella Galán.

Las playas libias que se extienden entre Trípoli y la frontera con Túnez se han convertido en el centro de operaciones de las mafias que trafican con seres humanos, a los que cobran cerca de 1.500 euros por un viaje destinado en muchas casos a la muerte.

Además, Galán ha lamentado que la UE esté firmando acuerdos para bloquear estas rutas con países como Libia, "donde no se respetan los derechos humanos y está utilizando ese dinero para fortalecer las guerrillas".

En este sentido, Médicos sin Fronteras (MSF) ha alertado de "las duras condiciones" de vida que sufren los migrantes en centros de detención libios.

MSF, que ha atendido en tres meses a más de 4.000 migrantes "arbitrariamente detenidos" en centros de la capital libia, explica que los sanitarios han tratado casos de desnutrición aguda, ya que algunos pasan varios días sin recibir alimentos.

"Viven en celdas a menudo superpobladas, no tienen acceso garantizado al baño durante las 24 horas del día y sufren traumatismos y heridas producidas de forma violenta", expone esta ONG.

Las políticas migratorias europeas "no funcionan y están teniendo un coste de vidas y de la dignidad y humanidad europeas", insiste el portavoz de Médicos del Mundo.

Urge a diseñar "otras políticas más inteligentes, además de humanas, con fronteras más abiertas y flexibles, que permitan que gente que vive en una comunidad pobre de África pueda venir, por ejemplo a trabajar como temporero a España en la recogida de la fruta, y volver a su país de manera segura con dinero para mantener a su familia durante todo el año".

"Esta situación de emergencia desgraciadamente se ha cronificado y normalizado y no vemos mucha voluntad política", afirma la responsable de CEAR, quien asegura que los ciudadanos están "hartos de tantas cumbres políticas, que solo acaban con un blindaje mayor de fronteras y con acuerdos para alejar a los refugiados"