Publicado: 09.10.2015 16:39 |Actualizado: 09.10.2015 17:50

Los padres de Andrea defienden que la niña se fue como ella hubiese querido, "tranquila y sin sufrir"

La menor de doce años de edad, que padecía una enfermedad neurodegenerativa irreversible, falleció en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) tras retirarle la alimentación artificial.

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Los padres de Andrea, Antonio Lago y Estela Ordóñez, a la salida del Hospital Clínico de Santiago. / EFE

Los padres de Andrea, Antonio Lago y Estela Ordóñez, a la salida del Hospital Clínico de Santiago. / EFE

MADRID.- Los padres de Andrea, la niña de 12 años con una enfermedad neurodegenerativa irreversible, han manifestado que su hija "se ha ido en paz y con tranquilidad, sin sufrir", y "como ella misma hubiese querido". La menor padecía una enfermedad neurodegenerativa irreversible y permanecía ingresada en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), donde ha fallecido finalmente tras retirarle la alimentación artificial.

Su caso trascendió a los medios al reclamar los padres ante los tribunales una muerte digna para su hija. Después de algunas desavenencias con los pediatras, que inicialmente se resistían, el lunes, tras la intervención del juez, accedieron a retirarle parte del tratamiento y a sedarla.



Asimismo, han trasladado "una última petición", en la que expresan que quieren "despedir a Andrea en familia" y "en la más estricta intimidad". "Para nosotros Andrea, tal y como la conocíamos, comenzó a írsenos cuando ingresamos de urgencia el 9 de junio, fecha de la que ahora se cumplen cuatro meses, pero su recuerdo vivirá para siempre en nuestros corazones", añaden.

Los padres de la niña han querido también agradecer el "apoyo de quienes en estos días tan difíciles habéis estado a nuestro lado". "Sin vuestra ayuda, este final hubiera sido, sin duda, aún más duro", abunda el comunicado.

Su agradecimiento lo han hecho extensivo a los medios de comunicación, al juzgado, fiscalía, Instituto de Medicina Legal de Galicia, así como al personal del CHUS. "A todos vosotros, en estos momentos de intenso dolor, nuestra más sincera gratitud", apuntan.

"Agradeceríamos de antemano el respeto a nuestro duelo y que permitáis que este último adiós podamos realizarlo en la más estricta intimidad, en compañía de nuestros allegados y seres queridos", piden los padres.

El juez archiva la causa y destaca la "entereza" de los padres

El Juzgado de Primera Instancia Número 6 de Santiago de Compostela ha decretado este viernes el archivo de la causa sobre la situación de Andrea. En un auto de 24 páginas que recoge los diferentes informes emitidos por el Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), del Comité de Ética Asistencial el historial clínico de Andrea, ha destacado la "extraordinaria entereza" de los progenitores de la menor.

Además, el magistrado considera que "procede agradecer la profesionalidad y absoluta colaboración" del actual pediatra responsable de la menor y del jefe del Servicio de Pediatría del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), donde estaba ingresada, "demostrada en la última semana".

"Desde el viernes 2 de octubre la situación clínica de la paciente se ha deteriorado con la aparición de fiebre y vómitos repetidos que no presentaba antes", fue lo que comunicó el hospital cuando los padres estaban en el juzgado reunidos por el magistrado por esta causa.

Por ello, según expone el juez en el auto de archivo, se decidió "plantear a los padres el cambio de la fórmula de nutrición enteral al aporte de suero de hidratación a través de la sonda de la gastrotomía para evitar la eventual sensación de sed e incremento según necesidad de la analgosedación que estaba recibiendo".

Sobre las discrepancias surgidas entre el equipo médico del CHUS y los padres que reivindicaban una muerte digna para su hija por considerar que se trataba de una patología irreversible y terminal, el juez expone el auto que las conclusiones del Imelga al respecto "son claras".

De hecho, ante la cuestión de que si el procedimiento pautado por el CHUS era "extraordinario o desproporcionado a las perspectivas de mejoría de la paciente", el Imelga concluyó que "datos objetivos" permiten inferir "que la niña" estaba "padeciendo dolor" antes de procederse finalmente a la sedación el lunes 5 de octubre.