Publicado: 01.03.2016 13:42 |Actualizado: 01.03.2016 13:42

El policía que sacó de las avalanchas del Madrid Arena a una fallecida tuvo que practicarle un masaje cardíaco en una barra de bar

En una nueva jornada del juicio por el caso Madrid Arena donde murieron cinco jóvenes, un agente municipal. que acudió a la fiesta fuera de servicio, asegura que la enfermería del recinto estaba "mal señalizada". 

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Los quince procesados por la tragedia del Madrid Arena, con el empresario Miguel Ángel Flores a la cabeza, se sientan en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Madrid para responder ante la Justicia por la muerte de las cinco jóvenes l

Los quince procesados por la tragedia del Madrid Arena, con el empresario Miguel Ángel Flores a la cabeza. EFE/J. J. Guillén

MADRID.- El policía municipal Mario G.P. ha relatado en el juicio que se celebra por la tragedia del Madrid Arena que logró sacar a Rocío Oña, una de las víctimas mortales, de la avalancha que se produjo en uno de los vomitorios y, ante las dificultades de avanzar entre la multitud y encontrar la enfermería del recinto al estar "mal señalizada", tuvo que practicarle durante media hora un masaje cardiaco en una de las barras del pabellón.

"Tenía calambres en los brazos", ha dicho. Así lo ha manifestado el agente durante su comparecencia ante el tribunal, a quien ha explicado que esa noche acudió a la fiesta fuera de servicio y sin entrada ya que se iba a entrevistar con una persona de Kontrol 34 para pedirle trabajo para su novia. Finalmente, se quedó en la fiesta, ya que era amigo de Carlos Manzanares y Emilio Belliar, socios de Miguel Ángel Flores.

El testigo ha relatado que durante el espectáculo salió varias veces al exterior porque no le gusta el tipo de música que esa noche sonaba en el recinto. En una de las vueltas vio cómo personas con chalecos amarillos bajaban corriendo y decidió ver qué pasaba tras escuchar una detonación, pensando que podría ser de arma de fuego.



"No era consciente de que era una avalancha. La gente estaba nerviosa y llamando al 112. Vi como 8 ó 9 porteros intentaban sacar a gente. Intenté hacer un cordón de seguridad con unos chavales", ha recordado. Tras ello, decidió entrar en el tumulto y ayudar.

Logró liberar a Rocío Oña, quien estaba tendida con las pupilas dilatadas y la boca abierta. "Sabía que estaba muy grave. Sabía que había enfermería pero eso era laberíntico. A mi juicio estaba mal señalizado. La gente que estaba a cuatro metros no sabía lo que pasaba y era difícil avanzar. Pensarían que era una amiga borracha. Vi una barra de Coca-cola y la dejé encima. La practiqué un masaje cardiaco y la limpié la boca porque había vomitado", ha dicho. "Estuve media hora, tenía calambres en los brazos. Pasaron 30 minutos hasta que llegó un médico. Se me hizo eterno", ha agregado.

Tras ello, llegó personal y se la llevaron, ayudándoles a sujetar la cabeza de la chica que se iba para atrás. Además, ha relatado que a continuación entró un ATS de la organización. "Era un chaval joven, con una mochila que llevaba material médico. Estaba muy nervioso. Se me quedó mirando y creo recordar que me preguntó: qué hacemos. Le dije que era una parada y le comenté que tenía conocimientos de primeros auxilios porque había sido socorrista", ha dicho. A los minutos llegó una unidad del Samur. Y la asistieron en el pasillo.

Testimonio de un camarero

Poco antes a su comparecencia, uno de los camareros de la fiesta, contratado por Diviertt, ha señalado que había gente de seguridad por la zona donde se encontraba su barra, en la primera planta del pabellón enfrente a una de las escaleras.

"Un chico se aproximó a la barra con una chica y la dejó encima. Vimos si respiraba. Le intentamos hacer la respiración artificial. Yo me puse encima de la barra para hacerle el masaje cardíaco. Llamamos al Samur. Llegó gente de seguridad y se la llevaron. No llevaban identificación de que trabajaran allí. Morcillo, el encargado, vino preguntando por la chica", ha recordado.

Tras ello, ha contado que al salir vieron en el pasillo "un comportamiento que no era normal". "Vimos un chico sujeto al cerco de la puerta y dos amigos suyos intentando taponar el pasillo. Había chicos en el suelo simulando remar en el suelo", ha agregado, especificando que eran alrededor de las doce y media de la noche.

Sin controles de seguridad

Asimismo, varios de los asistentes a la fiesta han señalado que no les pidieron identificación, así como que no pasaron ningún torno de seguridad. Además, han relatado que la pista estaba totalmente colapsada hasta tal punto que cuando había algún tipo de movimiento la gente se desplazaba hasta tres metros.

Uno de los presentes en el evento, que compró la entrada en una agencia de viajes, ha contado que accedió al recinto municipal por una puerta roja chiquitita que estaba en la planta de abajo, detrás de parking, sin ningún tipo de control. Al entrar en el túnel donde se produjo la avalancha mortal, empezó a caerse la gente.

"Había un montón de personas apiladas y caídas. No había nadie del servicio del orden. A los 8 minutos aparecieron 4 o 5 porteros, vestidos de negro y con chalecos amarillos. Nos echaron para atrás para ayudar y sacar a las personas. Ya no nos dejaron acercarnos", ha relatado Luis Carlos A.F., quien ha especificado además que había vallas y personal que impedían el paso en varias zonas del recinto.

Uno de sus amigos, Daniel M.E., ha corroborado el testimonio del anterior, poniendo el acento en que la pista "estaba hasta arriba". "En el vomitorio, la gente empezó a caerse. Se veían brazos y piernas. No se veían cuerpos enteros. Intentamos ayudar y tirar de la gente, pero llegaron los porteros", ha dicho.

Uno de los asistentes que tenía entrada VIP, que acudió al macroevento junto a su hermano, ha comentado que no pasó ningún tipo de control, entrando al lugar por una valla por la que estaba accediendo mucha gente. "Nos metimos por la puerta de abajo. Era un vomitorio que accedía directamente a la pista", ha dicho.

Ya en la pista, le dijo a su hermano que se fueran, ya que cuando había movimiento de la masa de gente que había, se llegaban a desplazar varios metros. "La sala estaba colapsada. Nos fuimos porque hacía mucho calor y había mucha gente", ha manifestado. Tras concluir su interrogatorio, ha querido mostrar su apoyo a la familia de las víctimas.