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Entrevista de trabajo "Me preguntaron qué opinaba sobre el 155"

Diez personas relatan a 'Público' cómo se enfrentaron a preguntas totalmente fuera de lugar en entrevistas de trabajo

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Preguntar en una entrevista de trabajo por la orientación sexual, el estado civil o la ideología es ilegal. / EFE

Hay una serie de líneas rojas en lo que a las entrevistas de trabajo se refiere. La persona que realiza las entrevistas debe ser absolutamente consciente de que preguntar sobre la orientación sexual, el estado civil, el pensamiento político o sindical, la edad, la familia, los planes de futuro (puramente personales, como es el caso de querer o no tener hijos) etc. es ilegal.

Preguntas sobre ideología política y religiosa

Javi (24) cuenta a Público que hace unas semanas tuvo una entrevista con una empresa azulejera en la que le preguntaron su opinión sobre el artículo 155. "Mi respuesta fue todo lo políticamente correcta que pude, me pilló totalmente a contrapié. Intenté ponerlo en contexto como pude sin hablar nada de política. Yo creo que si hubiera tenido más experiencia por ser más mayor, o no hubiera querido por pura necesidad el trabajo no hubiera contestado, porque como me dijo mucha gente es 'para levantarse e irse'".

Pero las preguntas sobre política no entienden de edades, como nos cuenta Nieves (37) que acudió a una entrevista grupal de un conocido banco para vender datáfonos. "Eramos unos diez candidatos en una mesa con el seleccionador de la ETT y el responsable del banco. Cuando llegó mi turno, al leer que había estudiado Ciencias Políticas, me preguntó si votaba al PP o al PSOE, le contesté que esas no eras las únicas opciones, a lo que él me gritó (sí, me gritó delante del resto de candidatos): ¿No votará usted a uno de esos partidos minoritarios e irreverentes como IU o PNV? Voto a IU desde que puedo votar y se lo debí hacer saber con mi cara... A partir de ahí me ignoró el resto de la entrevista. Iba preguntando uno a uno a cada candidato y a mí me saltaba. Intentaba dar una respuesta y me cortaba la palabra. Y claro está, no me seleccionaron para vender datáfonos".

"En una entrevista para una universidad, lo primero que me preguntaron fue si era creyente y lo segundo, que me definiese de izquierdas en una escala de cero a diez"

Fernando (32) cuenta a Público que "en una entrevista con un catedrático en una universidad pública para trabajar en su laboratorio, lo primero que me preguntó fue si era creyente y lo segundo, que me definiese de izquierdas en una escala de 0 a 10. No conseguí el trabajo y eso que iba recomendado, que en las universidades es casi garantía de que te cojan". Sobre las respuestas que dio, Fernando reconoce que contestó 'mal' porque no se lo esperaba.

"Dije que era muy ateo; no ateo, no, muy ateo. Y en la otra pregunta, contesté que un 8. Era para trabajar con insectos, puede que esas ceratitis fueran muy católicas", ironiza.

Sofía (26) cuenta que en una entrevista para un call center le preguntaron si era de la CUP por llevar flequillo recto. "Cuando acepté el empleo, la cosa no mejoró, recuerdo que una vez me dijo el jefe: 'Eh, ¿por qué no habéis apoyado los presupuestos de JxCat? Y se reía. Si salía alguna noticia de Anna Gabriel, me preguntaba siempre, como si hubiera sido cosa mía".

“Yo creo que lo hacía como diciendome: 'tengo el poder de hablar desde una posición superior y insultar a la CUP, que es lo de los chavales, que además llevas flequillo, a ver si te picas o algo. Una vez una compañera me preguntó: '¿De qué habla?' y miré al jefe, la miré a ella y le dije 'Nada, que se piensa que soy de la CUP'".

El machismo y el acoso en las entrevistas

Hay dificultades añadidas, además, por el hecho de ser mujer, porque el machismo en este ámbito es más que habitual y, por supuesto, no da tregua. Tania (28) recuerda que en una entrevista le dijeron que "encantados con mi currículum, pero que recién casada y por la edad, querría hijos pronto, así que no me cogieron evidentemente".

"¿Está fuera tu novio? Y cuando dije que sí, el entrevistador empezó a preguntarme... ¿Y te acompaña a todas partes? ¿Qué pasa que vivís juntos?"

A Paula (19) le preguntaron, de manera agresiva, "¿Está fuera tu novio? Y cuando dije que sí, el entrevistador empezó a preguntarme... ¿Y te acompaña a todas partes? ¿Qué pasa que vivís juntos?" Mónica (37) nos cuenta que en una entrevista para un diario deportivo el entrevistador solo le hizo tres preguntas, y una de ellas fue: 'bueno, tú, como eres mujer, supongo que no te gustará el fútbol, claro'. "Y para el puesto de trabajo no se necesitaba saber absolutamente nada de deporte - aclara- era de analista digital".

En el caso de Raquel (25), técnico de farmacia, su jefe le instó a que se pusiera de acuerdo con sus otras dos compañeras para quedarse embarazada. "Ni a la vez, ni seguidas".

Por último, el caso de Carmen (31) es de acoso puramente sexual. "El hombre que me estaba preguntando estuvo toda la entrevista haciéndome preguntas personales y bastante intimidatorias, llegado un punto me bloqueé y me quedé en blanco, solo quería irme de allí y se lo dije. Él me pidió que me tranquilizara y me dijo que la mejor manera era dar unas vueltas a su mesa -mientras él me miraba-, insistió tanto que terminé dando las vueltecitas con la intención de cerrar cuanto antes esa entrevista y huir. Al cabo de unos días me comunicaron que me habían seleccionado. Yo lo rechacé, y él estuvo llamándome (al número que yo facilité en mi currículum con fin íntegramente profesional) durante semanas para convencerme de que aceptara el puesto o que, al menos, para que fuera a cenar con él. Tendría unos 25 años más que yo".

La xenofobia y el clasismo

Jesús (26) cuenta a Público que en una ocasión solicitó empleo en un restaurante de la zona turística de su ciudad, Chiclana. "Una de las preguntas que me realizó en la entrevista fue que 'qué haría si entrara un negro de esos de los que vende mierda a la terraza'. Durante unos segundos me quedé en shock, y luego le respondí que "no le diría absolutamente nada si simplemente está intentando ganarse la vida sin molestar a los clientes". Continuó con '¿en serio? No es ya molestar de ser pesados. Es su presencia. Huelen mal". Respondí con que no me estaba gustando el tono despectivo con el que estaba refiriéndose a esas personas, que no entendía esas afirmaciones con tanto odio. Acto seguido subió el tono de voz mientras gritaba '¡Ya lo sabía yo, nada más verte las pintas! Un follanegros. ¿Qué pasa? ¿Te gusta que te quiten el trabajo y el que no, paguita y a dar por culo a la gente? La escoria podemita como tú vais a hacer que este país se vaya a la mierda'. Le miré con cara de desaprobación y abandoné el local. Mientras lo hacía le escuchaba de lejos bramar 'eso, vete y no vuelvas por aquí a pedir trabajo, comunista de mierda. Ya hablaré con lo compañeros de la zona y en tu vida vas a trabajar por aquí’. Por suerte sí encontré trabajo (temporal) en otro restaurante de la zona".

"¿Te gusta que te quiten el trabajo y el que no, paguita y a dar por culo a la gente? La escoria podemita como tú vais a hacer que este país se vaya a la mierda?"

Edgar (40), un periodista venezolano, acudió a una entrevista de trabajo para una revista electrónica española que capta talentos en Venezuela (por el diferencial cambiario bolívar/dólar). "Después de preguntarme sobre mi experiencia laboral y aspiraciones económicas, inquirió '¿Eres chavista?' Yo, con una amplia sonrisa, sabiendo cómo tomaría mis palabras, le respondí enfáticamente: 'Chavista, comunista y cimarrón'. Un largo silencio se apoderó de la sala, el hombre me agradeció haber acudido y me despidió con el típico 'ya le avisaremos si es seleccionado'. Obviamente, nunca lo hicieron".

Contrariamente a lo que pueda parecer, los abusos de poder, las irregularidades, la inseguridad laboral… no aparecen una vez el trabajador o la trabajadora firma el contrato (si es que lo hay), sino en el momento en el que en una entrevista de trabajo no se te valora por lo que puedes aportar a la empresa, sino por cómo piensas, el dinero que tiene tu familia o cómo eres físicamente, y eso es lo que hay que combatir para garantizar que se cumplan los derechos laborales.

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