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Valla Melilla El presidente de Melilla pide aumentar la altura de la valla si no puede expulsar ilegalmente a los que logran saltarla

Juan José Imbroda defiende la actuación de los guardias civiles que "se están partiendo la cara" en la valla y afirma que la sentencia del TEDH generará un "efecto llamada". Su homólogo en Ceuta insiste en que, si no pueden realizarse devoluciones en caliente, los inmigrantes que entren tienen que poder moverse por todo el territorio comunitario europeo

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Subsaharianos encaramados a la valla de Melilla. / FRANCISCO GARCÍA GUERRERO (EFE)

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda (PP), considera que hay que aumentar la altura de la valla que separa la ciudad de Marruecos si no pueden realizarse devoluciones en caliente de quienes logran cruzarla.

Así ha reaccionado Imbroda a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que condena a España por la devolución sumaria e ilegal de dos personas de origen subsahariano en 2014.

A pregunta de los periodistas, el presidente de la Ciudad Autónoma ha hecho una defensa de la Guardia Civil en la alambrada al asegurar que los agentes "se están partiendo la cara por defender la frontera de España y de Europa aquí" para frenar la inmigración irregular que llega a la ciudad española del Norte de África que posteriormente se traslada a países europeos.

Imbroda ha dicho que espera que España recurra la sentencia porque de lo contrario la valla sería vulnerable y sería necesario incrementar la altura para impedir la presión migratoria que ejercen inmigrantes que o bien saltan las vallas o llegan a través de patera, aunque también ocultos en dobles vehículos e incluso a la carrera por los puestos fronterizos habilitados.

"Efecto llamada"

De lo contrario, Imbroda ha dicho que teme que si mantiene el criterio de la sentencia del tribunal europeo, supondría "un efecto llamada" para los miles de subsaharianos que esperan una oportunidad de pasar a Ceuta y Melilla.

La primera autoridad melillense ha señalado que donde el Tribunal Europeo debería actuar es contra las mafias de la inmigración al recordar que los subsaharianos "no llegan a la valla de forma espontánea" sino que lo hacen después "penalidades, violaciones, agresiones y dinero en el camino" por la acción de dichas mafias.

El Alto Tribunal europeo considera que, en los hechos denunciados, se ha producido una expulsión colectiva y se ha impedido el acceso a un recurso, algo que viola la Convención Europea de los Derechos Humanos.

La sentencia, cuyo fallo es unánime aunque recoge un voto particular del juez ruso Dmitry Dedov, se refiere al retorno inmediato de dos inmigrantes, N.D. y N.T., de Malí y Costa de Marfil, registrado el 13 de agosto de 2014, que habían intentado entrar en territorio español a través de la valla de Melilla. Según el auto, ambos inmigrantes fueron expulsados y enviados de vuelta a Marruecos en contra de sus deseos sin que mediara intervención administrativa o judicial previa.

El presidente de Ceuta acusa al TEDH de "cinismo"

Por su parte, el presidente del Gobierno de Ceuta, Juan Vivas (PP), defendió el miércoles que el Ejecutivo de Rajoy "está aplicando en las fronteras exteriores de la Unión Europea la política adecuada" pese la sentencia del TEDH, y ha pedido a las instituciones comunitarias que no pequen de "cinismo".

"Si no se permite la devolución la solución no es que se queden en Ceuta", dice

"Hasta ahora lo que el Gobierno ha hecho es aplicar no devoluciones en caliente sino rechazos en frontera, como en [El aeropuerto de] Barajas, y aquí lo que no cabe son posiciones cínicas por ninguna parte: si consideramos que uno llega, toca la puerta y entra, que también pueda moverse por todo el territorio comunitario porque Ceuta no se puede convertir en un sitio donde lleguen y residan por mucho o poco tiempo quienes quieren ir al conjunto de Europa", ha resumido en declaraciones a los medios.

"Nosotros estamos aquí cumpliendo una función importante para toda la Unión Europea y lo que se necesita es una política común en materia de tratamiento de la inmigración irregular y las fronteras" porque, "si se llega a la conclusión de que no se puede rechazar a nadie, que no se haga pero que la carga, la servidumbre de la acogida temporal, sea compartida por todos los ciudadanos europeos".

"La reflexión requiere de profundidad: si no se permite el rechazo la solución no es que se queden en Ceuta porque tiene 19 kilómetros cuadrados y una capacidad limitada para atender todas las necesidades de los que llegan", ha concluido.