Publicado: 28.03.2016 17:28 |Actualizado: 28.03.2016 18:31

Los presos pegan a violadores cada dos por tres, declara un recluso en juicio

La muerte de un interno debido a la paliza que le propinaron sus compañeros pone de manifiesto que las peleas son algo "habitual" en las instituciones penitenciarias

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Imagen de un preso en la cárcel. EUROPA PRESS

Imagen de un preso en la cárcel. EUROPA PRESS

MADRID.- Martín R., uno de los cinco presos acusados de agredir a otro interno y dejarle en estado vegetativo al confundirle con un violador, ha declarado ante la Audiencia de Madrid que lo que pasó era "algo habitual" y que en su módulo "cada dos por tres pegaban a un violador".

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial juzga desde hoy a David R., Óscar del P., Ángel del Amor P., Martín R. y Hossan E., acusados de un delito de homicidio en grado de tentativa por la paliza que en junio de 2008 propinaron a un recluso en la cárcel de Aranjuez al creer que se trataba de un violador, cuando en verdad había ingresado por incumplir una orden de alejamiento.



Cuatro de los acusados han negado los hechos y el quinto, Hossan E., no se ha personado en la vista por encontrarse en paradero desconocido.

Martín R. ha manifestado durante su declaración que aquel día tuvo la impresión de que se estaba planeando pegar a la víctima, que "se estaba cociendo algo". También ha asegurado que el modulo en el que estaban internos era "el más conflictivo", donde "había puñaladas día sí y día también" y donde la semana anterior habían apuñalado a otro preso acusado de violación.

El procesado ha aseverado que sabía que el hombre recién llegado a la prisión Madrid VI de Aranjuez no estaba en la cárcel por violación y que así se lo hizo saber a los demás presos que cenaron con él. Algo que el resto de procesados ha negado o ha afirmado no recordar.

Por su parte, Óscar del P. ha corroborado la sensación del anterior acusado al explicar que "algo raro pasaba porque la gente murmuraba y fijaba su atención en el nuevo interno".

El procesado Ángel del Amor P. ha relatado al tribunal que se enteró de la agresión posteriormente "por comentarios del patio" y ha acusado a los funcionarios de ofrecerle beneficios penitenciarios a cambio de que señalase como autores del delito a los internos Martín R. y Óscar del P.

David R. fue el único acusado que vio a la víctima tendida en el suelo al subir las escaleras: "me encontré a un señor en el suelo con manchas de sangre alrededor y que no respondía".

Tras esto, el procesado ha afirmado que ayudó a llevar a la víctima a la enfermería junto con otros dos presos y que a él le acusaron "directamente" del delito pese a no haber intervenido.

Todos los procesados se han desmarcado de los hechos y han negado haber agredido a la víctima o alentado a otros presos a hacerlo. De hecho, Martín R. ha aseverado que "no es casualidad" que los únicos acusados sean los internos que desempeñaban los trabajos remunerados y de responsabilidad de la cárcel y que "es algo impensable" porque se supone que ellos eran los presos de confianza.

Según el relato provisional de la Fiscalía, los cinco acusados aprovecharon la ausencia de cámaras y la visión parcial que se tenía desde la cabina de seguridad para "golpear fuertemente en la cabeza" a un nuevo interno que, a pesar de que estaba acusado de quebrantar una orden de alejamiento, le confundieron con un violador y le agredieron hasta dejarle en "estado vegetativo permanente".

La víctima falleció posteriormente por una causa distinta a las graves lesiones que sufrió en la agresión.