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EEUU Un refugiado sirio vetado por Trump:"Llevaba dos años esperando el visado"

Sin poder llegar a EEUU o esperando durante meses visados para Canadá, muchos jóvenes sirios en Turquía no pueden reunirse con sus familias o vislumbrar un futuro para ellos.

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Refugiados sirios esperan para cruzar la frontera y pasar a Turquía cerca de Kobane (Siria). EFE/Archivo

“Hace dos años que empecé a tramitar un visado por reagrupación familiar. El día 27 de enero me lo concedieron por fin y en seguida hice una reserva para el día 29, un vuelo a Los Angeles. No me me dejaron embarcar en Estambul, dijeron que mi visado para EEUU había sido cancelado", explica Nael Zaino. Este ingeniero sirio de 32 años trabaja en Gaziantep en una organización humanitaria. Llegó a Turquía hace un año, desde Erbil, donde había estado empleado en la industria petrolera. “También perdí aquel trabajo por ser sirio”, comenta ya de regreso en Gaziantep. Cuenta que en su vuelo había también cinco personas de Irán, que tampoco pudieron embarcar, y que, durante el día de 29 de enero, a un total de 46 personas no se les permitió embarcar rumbo a EEUU.

“Yo iba a volar desde Gaziantep a Estambul y desde Estambul a Los Angeles, así que había comprado billetes para dos vuelos; había pagado más de 900 dólares. Llegué a Estambul y me dirigí a la puerta de embarque de Los Angeles. Al acercarme, los empleados de la compañía Turkish Airlines nada más ver mi pasaporte sirio me dijeron que no podía embarcar, porque mi visado había sido cancelado". Cuando Nael preguntó por los motivos de la cancelación de su visado, le respondieron que debía irse. Intentó explicarles que su caso era diferente, que tenía su visado para reunirse con su familia que vivía desde hace dos años en EEUU.

“Les dije que trabajaba para una organización humanitaria, que no debían gritarme y tratarme así, pero insistieron en que me fuera”, sigue Nael. Cogió su maleta e intentó hablar con la compañía de vuelo para recuperar su dinero. En la aerolínea le contestaron que no era responsabilidad de la compañía y que no podían hacer nada. “Si ellos ya sabían que no iban a dejar volar a los sirios, entonces, ¿por qué me permitieron comprar el billete? Si me lo hubieran dicho antes, hubiera tenido tiempo para cancelar mi vuelo”. En la oficina de atención al cliente del aeropuerto le explicaron que solo podría recuperar unos 100 dólares, y en cuanto a su visado, que debía dirigirse a la embajada de EEUU.

"Yo voy a EEUU a reunirme con mi familia"

“Estaban hablando de las posibles excepciones entre quienes tenían visado para EEUU, como las personas pertenecientes a determinadas minorías o diplomáticos. Pero no me preguntaron nada. Cuando vieron que mi pasaporte era sirio me dijeron inmediatamente que mi visado había sido cancelado”, cuenta Nael. “Tengo experiencia en el campo petrolífero donde he trabajado 10 años como ingeniero, llevo un año trabajando en una ONG en la que ayudamos a las personas que solicitan estatuto de refugiado en otros países... Yo voy a EEUU a reunirme con mi familia”, aclara. Su familia lleva dos años en California, y su hijo de dos años tiene ya la nacionalidad estadounidense, aunque Nael teme que, con la nuevas leyes, su mujer no pueda regresar a EEUU en caso de que fuera de visita a Turquía. "Ahora mismo no sabemos qué hacer, ella está atrapada allí y yo estoy atrapado aquí, en Turquía. Intentamos comunicarnos con abogados en EEUU, pero hasta ahora no hubo ninguna respuesta”.

Tras el rechazo de EEUU, Nael piensa en solicitar asilo en Canadá, pero sabe que la respuesta tarda en llegar. Tiene colegas que llevan más de dos años esperando un visado. Mientras tanto, las relaciones con su familia se reducen sólo a la pantalla del teléfono. “Mi hijo, Aram, tiene dos años, sólo lo he visto durante dos meses cuando tenía un año. Él no sabe lo que ha pasado, pero me está esperando, sabe que tengo que llegar en uno de estos días. Este último mes mi mujer le conectaba el skype cada día para que hablásemos y él me pedía que le comprara autobuses y cochecitos para cuando fuera a EEUU. Ahora tengo una maleta entera llena de autobuses y cochecitos en mi piso de Gaziantep”. Nael duda que pueda ver a su familia pronto, tampoco sabe si hay algún resquicio legal abierto para ellos. Aclara que resulta muy difícil obtener un visado a Turquía para su mujer y, en caso de que ella lo consiga, sabe que le será todavía mucho más difícil conseguir la residencia y un trabajo en Turquía.

"Quiero encontrar un país donde mi familia  y yo podamos tener un futuro"

“En general, no hay futuro en Turquía. Después de dos años separado de mi familia, busco un país donde poder comenzar mi vida. Tengo 32 años y todavía pienso en empezar mi vida, hasta ahora no he podido establecerme en ningún país. He trabajado en Irak durante 6 años y me echaron por ser sirio. Llegamos aquí y tenemos que hacer muchos trámites difíciles, porque soy sirio. Me dan el visado para EEUU, y no puedo embarcar porque soy sirio. Quiero encontrar un país donde mi familia y yo podamos tener un futuro y empezar una vida estable. Es eso todo lo que busco”. Nael no sabe qué camino tomar, y en Gaziantep tampoco consigue un trabajo que no se limite a contratos temporales, de unos cuantos meses. "Pocos países permiten la entrada a los sirios sin visado, uno de ellos era Sudán y acaban de anunciar que también pedirán visado para los sirios. Así que ahora mismo creo que no hay ningún lugar, ningún país para los sirios”.

Atrapados en Turquía

La situación de Nael no es singular. En Gaziantep, muchos jóvenes sirios quieren emigrar a Europa o Canadá. Entre las causas mencionan la falta de protección a largo plazo, la imposibilidad de acceder al mercado laboral y la inestabilidad de la vida que llevan aquí. La profesora Aysen Üstübici, de la Universidad de Koç de Estambul, explica que tras el acuerdo entre la UE y Turquía muchas personas se han quedado en el país, pero pocas han accedido a un permiso de trabajo. “Según el Ministerio de Trabajo, en el año 2016 alrededor de 11.000 personas sirias con protección temporal han recibido un permiso de trabajo. Europa cree que el acuerdo de la Unión Europea con Turquía ha supuesto una solución. Y ahora se prepara para establecer la frontera en Italia o Grecia para que no siga llegando gente". Aclara que las personas procedentes de Siria, para conseguir el permiso de trabajo, necesitan un permiso previo de residencia y una empresa puede “contratar solamente a una persona de nacionalidad siria por cada 10 empleados”. En la realidad, esta normativa ha provocado que muchas personas trabajen en Gaziantep sin permiso de trabajo.

Nael Zaino, el refugiado sirio vetado por Trump.

”Muchas personas trabajan como jornaleros, a veces trabajan 20 horas por día y están muy mal pagados. No hay fines de semana. Un amigo mío, farmacéutico, que en Siria tenía su farmacia, está trabajando aquí en un almacén, por días, cargando mercancías. La gente trabaja en fábricas, en restaurantes o en la construcción. A veces, con sueldo de unos 150 euros, dos o tres familias tienen que compartir un solo piso, cada familia en una habitación”, explica M. Al Ali (nombre ficticio), que lleva tres años en Turquía.

"A veces, con sueldo de unos 150 euros, dos o tres familias tienen que compartir un solo piso, cada familia en una habitación"

Es profesor de química y tiene un buen trabajo en una organización humanitaria, con un sueldo que le permite alquilar un piso. Pero su contrato acabará en dos meses. “Si no tienes permiso de trabajo es difícil conseguir un trabajo” aclara. Él también quiere irse y lleva mas de nueve meses esperando la respuesta de su solicitud de visado para Canadá. “No tenemos futuro aquí, ni estabilidad, ni documentación”, aclara. Cuenta que los que se quieren quedar son los que han abierto pequeños negocios, porque llegaron de Siria con algún dinero o tienen familiares en los países del Golfo y les mandan dinero desde allí. Es el caso de Noura, cuya familia está repartida entre cinco países: Canadá, Arabia Saudí, Siria, Turquía y Bélgica. La falta de los documentos que le ofrecerían estabilidad a largo plazo y la posibilidad de moverse en Turquía, hace que también ella tenga planes de irse. Su actual sueldo no llega a 300 euros en una ciudad donde los alquileres rondan este mismo precio. Le ayuda su familia. Explica que no tiene esperanzas para el día de mañana. “Es muy difícil salir de la ciudad en la que has conseguido el permiso de protección temporal y conseguir después el permiso de trabajo”.

Ahmad Noar apuesta también por el irse. En su caso, el destino es Europa. Su hermano vive en Alemania y sus padres en Siria. Es fotógrafo y aquí trabaja en una empresa de producción de vídeo. “Mi sueldo en Gaziantep es bueno, para un sirio que trabaja en Turquía, pero no puedo ejercer mi profesión, ni aprender. Quiero estudiar dirección de cine. En Turquía es difícil hacer eso, mi permiso de protección temporal en Turquía no me permite salir de Gaziantep, ni trabajar en otras zonas de Turquía. Estoy aquí encerrado, esperando y soñando con que un día conseguiré irme".